Lo que el paciente no ve

  • La dirección del Hospital de Poniente ha permitido a este periódico conocer sus entrañas, la planta industrial y la red de canalizaciones que dan vida al centro

Todos hemos visitado un hospital. Como pacientes o acompañantes. Y aunque hospital suele ser sinónimo de enfermedad, también existen magníficas razones por las que acudimos a él, como un nacimiento. Estamos acostumbrados a ver salas de especialidades, habitaciones, quirófanos o maquinaria para diferentes pruebas, pero existen instalaciones que ni los profesionales sanitarios llegan nunca a ver. Infraestructuras imprescindibles para cualquier hospital, la planta industrial y la red de canalizaciones, que permiten la óptima prestación del servicio sanitario.

El Hospital de Poniente, un edificio con 15 años de antigüedad y más de 45.000 m2 de superficie es utilizado a diario por más de 5.000 personas, entre ellos, no sólo pacientes y acompañantes sino también los profesionales que componen la plantilla. Es precisamente ahí donde radica la necesidad imperante de que las 24 horas al día y los 365 días del año "infraestructuras como la instalación eléctrica, la climatización, el agua de consumo, fría y caliente, la red interna de saneamiento, gases medicinales o las redes de telecomunicaciones deban estar siempre a punto", afirmaba el subdirector de servicios de Infraestructuras, Ramón Estrada. Todo gracias al personal de mantenimiento, compuesto por 21 personas, administrativos incluidos, que trabajan por turnos, mañana, tarde y noche. El mínimo de personas en cada turno es de dos.

"La planta industrial actúa como el órgano principal de generación e impulsión de la energía a todos los rincones del hospital", afirmaba Óscar Dueñas, técnico de servicios de Infraestructuras. Ésta planta, que cuenta con una superficie de 2.000 m2, está compuesta por la central de producción eléctrica, la sala de calor, sala de frío, planta de agua y central de gases medicinales. "Y anexa a su ubicación existe una red de galerías de distribución previas a la incursión de las instalaciones en el propio edificio que ocupan más de 2.000 m2 de subsuelo a lo largo de 650 metros de recorrido", apuntaba Estrada. En cuanto a la distribución de toda esa energía producida en la planta industrial, se extiende a lo largo de 30 kilómetros de tuberías y 40 kilómetros de cableado.

La central de producción eléctrica cuenta con centros de transformación, cuadros de generales de baja y alta tensión y los grupos electrógenos que, "en caso de que hubiera cualquier fallo en la red, permiten mantener durante horas el funcionamiento de todas las ubicaciones críticas del hospital y en más de un 60% el resto de ubicaciones", afirmaba Carmen de Miguel, gestor de mantenimiento.

Tres calderas de gas natural, 5 depósitos de acumulación, más de una treintena de bombas de impulsión, así como otros elementos como sensores, válvulas de regulación e intercambiadores de calor componen la sala de calor. En cuanto a la sala de frío, está compuesta por tres enfriadoras de un millón de frigorías por unidad "en la que una de ellas queda reservada para absorber picos de demanda. Además, los colectores de reparto están adaptados para admitir una cuarta enfriadora exterior", apostillaba Estrada. La sala de agua cuenta con 4 aljibes de 455 m3 de capacidad para agua de consumo y 200 m3 adicionales para abastecer la red contraincendios. Las entrañas del hospital finalizan en la central de gases medicinales, que dispone de un tanque de almacenamiento a granel de oxígeno líquido y otro de nitrógeno líquido. Cada uno de los gases medicinales cuenta con dos rampas de botellas del gas comprimido que abastecen a todo el hospital cuando existe alguna contingencia con los tanques.

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