"No sé por qué nos ponemos tan serios los flamencos, si nos encanta la juerga"

  • Choni Pérez y Juanjo Macías ofrecen hoy 'La Gloria de mi mare' en el Auditorio a las 22:00 horas · Homenaje a la figura de la madre de la artista con arte y humor

Si la madre de la Pantoja se hizo famosa por velar por la carrera de su hija y acompañarla a cualquier escenario que pisara con su arte, Choni Pérez y Juanjo Macías rinden un homenaje en clave de humor a estas mujeres sobreprotectoras con la obra La Gloria de mi mare en el Auditorio. Comicidad y flamenco a partir de las 22:00 horas.

-¿Cómo surge esta obra?

-Tenía muchas ganas de compartir escenario con Juanjo Macías y hacer algo de formato pequeño y con humor. Siempre he dicho que no sé por qué los flamencos nos ponemos tan serios a la hora de subir a un escenario cuando en realidad nos encanta una juerga. Poca gente en el escenario. Bailar echando una mirada atrás, con una guitarra y un cante, lo más tradicional posible, ya que mi anterior trabajo investigaba con la danza contemporánea. En esta ocasión, me apetecía hacerlo con la disciplina del teatro, del mundo de los cafés cantantes y por qué no de los cabarets. Y claro con quién mejor que con Juanjo, para mí el número uno en este terreno. Además, por la situación económica que tenemos actualmente, quería que fuera algo divertido y estaba convencida que con Juanjo sería algo especial. Luego ya surgió el personaje, que él podría ser "la madre de la artista", mi madre. Se dan un montón de situaciones y anécdotas entre una madre y su hija y eso nos serviría para la dramaturgia. Por otro lado, se hacía un homenaje a las madres en general.

-¿Por qué 'La Gloria de mi mare'?

-El título lo puso Juanjo Macías el día que le planteé el proyecto. Quedamos para desayunar. Le comenté la idea que quería compartir escenario con él y que había pensado en que fuera mi madre en la obra, "la madre de la artista", que no sabía cómo llamarlo… Y él, que tiene una velocidad increíble, dijo: "Pues La Gloria de mi mare y yo me llamo Gloria".

-¿En qué época se enmarca?

-En los años 30. Pensamos que era una época de la que podríamos rescatar muchas cosas y para ambientar la escena en cuanto a vestuario y escenografía. Fue una decisión muy acertada de la directora, Estrella Távora. En principio a mí me daba igual centrarnos en alguna época para poder contar las ideas que había.

-¿Tiene algo de autobiográfico?

-Si te refieres a si mi madre es como Doña Gloria Jiménez, no. Aunque últimamente sí. De tanto ver la obra se le están pegando cosas. Mi madre nunca ha sido la típica madre de artista. Sí es cierto que ella me hace los trajes y está pendiente de mí pero, ella nunca quiso ser artista, ni madre soltera, ni venía conmigo a todos los sitios. Ha sido y es mi peor crítica, en el sentido de que si un día no bailaba bien me lo decía. Creo que mi personaje, Estrellita Jiménez, sí soy muy yo en cuanto a bromista, coqueta… Muchos compañeros cuando les hablaba del proyecto me decían: "Te pega un montón hacer una cosa así. Eres muy tú".

-Hace referencia al tópico de la madre de la Pantoja.

-Ese era el prototipo de madre en el que nos íbamos a fijar. Esa madre que va a todos lados contigo, te sobreprotege… pero desde un lado muy tierno. Hemos querido que fuera una madre entrañable.

-¿En qué momentos aparece la improvisación?

-En cualquier momento. No sabría decirte. Hay unas pautas marcadas, un guión pero cada día sale de una forma. Juanjo es una persona que está improvisando continuamente, tiene una velocidad mental impresionante. Hay improvisación en la parte teatral pero también en los bailes. Hay una estructura, unas pautas marcadas pero si ese día hay magia o duende como dirían otros, podemos alargarnos en cualquier punto.

-¿Qué ingredientes tiene la obra?

-Tiene teatro, flamenco, humor… y un equipo que se ha entregado por completo sin importarle a dónde se fuera y cómo se fuera, si se iba a algún sitio claro... Ahora ya sabemos lo que ha salido pero durante el montaje, no te imaginas las veces que hemos dicho: "¿Se nos está yendo la pinza?". Ha valido todo, no ha habido reglas. Todo bajo la supervisión de la excelente dirección de Estrella Távora. Ella es la que nos cortaba o nos daba alas para seguir por uno u otro camino.

-¿Cómo transcurre la historia?

-Gloria Jiménez lleva a su hija a que la contraten en el teatro que está a cargo del empresario Don Cosme y su esposa Doña Amalia. Todo transcurre la noche del debut de la niña en ese teatro. Gloria se encarga de establecer las condiciones del contrato y Don Cosme, bajo los encantos de Estrellita Jiménez, cae rendido y nos contrata. A partir de ahí, la niña tiene que bailar guajiras con sombrillita, seguiriyas con bata y palillos, caña con mantón, zambra con crótalos… y entre los momentos del camerino y las actuaciones va transcurriendo la obra con unas disparatadas situaciones.

-Los ortodoxos del flamenco, ¿qué opinan?

-En general ha caído muy bien. Los más ortodoxos, opinan que a mí se me ve poco bailar, querían más. Pero eso me encanta porque eso es señal de que se han quedado con ganas de más. No les sienta bien que mi madre "interrumpa" mis bailes. Y lo digo entrecomillas porque yo no siento que me interrumpa. Pienso que ha enriquecido el baile. Hemos conseguido hacer reír en una seguiriya o tener un duelo en una alegría, algo totalmente contrario a lo que suele ser.

-¿Cuál es la esencia?

-Es la magia que existe entre el equipo que formamos esta obra. No sobra ni falta nadie. Hablo tanto de equipo artístico como técnico. Somos uno.

-¿Qué acogida está teniendo a nivel nacional?

-Impresionante. Funciona tanto en el norte como en el sur. Date cuenta que tratamos un tema universal, la madre. Todos tenemos una. Entonces algo muy sencillo y que nos llega a todos.

-Ya ha visitado la provincia con este espectáculo.

-Me encanta porque ya se están corriendo las voces de que en el espectáculo la gente se lo pasa pipa y eso me encanta. Cuando pasa por un sitio y repetimos, hay más público.

-Es también la productora del espectáculo, ¿cómo compagina el arte con los negocios?

-La cabeza está las 24 horas pensando. No me cuesta porque me gusta cuidar de mi gente, de los míos. Simplemente tienes que intentar hacer con los demás lo que te gustaría que te hicieran.

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