"Para quitarte tú la vida, me das un tiro a mí"

  • Diego G.G., el acusado de matar a su mujer y al jefe de ésta niega que planease tirotearlos y dice que quería suicidarse

"Para quitarte tú la vida, me das un tiro a mí" "Para quitarte tú la vida, me das un tiro a mí"

"Para quitarte tú la vida, me das un tiro a mí"

"Estoy arrepentido totalmente, antes que a ellos, tenía que haberme quitado la vida yo". Diego G.G., el acusado de matar a su mujer Francisca Herrera, y al jefe de ésta, Manuel T.B., sigue reconociendo que acabó con la vida de éstos a escopetazos pero no admite que lo hiciese de acuerdo a un plan preconcebido.

El hombre declaró este lunes ante un jurado popular, que lo declarará culpable o no culpable de los dos delitos de asesinato y otros tantos de maltrato por los que el fiscal solicita un total de 37 años de prisión. Una declaración antecedida por la tensión de los familiares de las víctimas presentes, que no dudaron en llamarlo "cornudo" y aproximarse a él cuando era conducido a la sala de vistas.

"Estoy arrepentido totalmente, antes que a ellos, tenía que haberme quitado la vida yo"Diego G.G.Acusado de asesinato

Aunque todas las acusaciones coinciden en que la relación extramatrimonial entre Francisca y Manuel nunca existió, el acusado siguió en sus trece y manifestó ante el jurado que sospechaba desde hacía meses de tal aventura y que ésta fue la que llevó a la mujer a decirle tres meses antes que "no estaba a gusto" con él porque le daba "mala vida".

Negó por tanto los episodios de malos tratos relatados por el fiscal, como el que supuestamente tuvo lugar el Jueves Santo de 2015, o que intentase forzar a Francisca a mantener relaciones sexuales días antes del fatal 3 de mayo de dicho año, cuando cometió del doble crimen. Tanto él como su abogado intentaron convencer a los miembros del jurado del "trastorno" que sufría debido a que había trabajado toda semana en la fábrica durante el turno de noche y porque "llevaba tres meses largos" sin dormir, pasando las noches en el sofá.

En un no va más, Diego G.G. aseguró que sí que fue desde Campohermoso a la casa de su suegra en el barranco de Los Lobos de Sorbas, pero manteniendo que lo hizo para "coger unos pájaros" y que si llevaba dos escopetas era porque "quería quitarse la vida". La justificación ante el gran número de cartuchos que iban en su vehículo: Que siempre los llevaba ahí aunque sabía que debía guardarlos en un armero. Aseguró que habló con Francisca en el garaje, que salieron a la calle y ella le reconoció que le era infiel y que cuando la informó sobre sus intenciones suicidas ésta le espetó: "Para quitarte tú la vida, me das un tiro a mí y ya está". Cosa que hizo, cargando según él la escopeta en ese momento sin que la mujer hiciese nada por salvar su vida.

Acto seguido, y a pesar de que el cuartel de la Guardia Civil quedaba de camino, se fue al semillero en el que su esposa había trabajado durante 25 años porque "sólo pensaba en hablar con Manuel". Llegó a Níjar, charló con el hijo de este hombre, al que telefoneó para verlo, y finalmente conversó con él. Diego G.G. mantuvo que su segundo víctima le insultó y le llamó "cornudo, de todo menos bonico" y que fue entonces cuando cargó nuevamente un arma y disparó contra él. Más tarde, abandonó el lugar para entregarse a la Guardia Civil en Níjar.

Un relato que no convenció al fiscal o las acusaciones y que provocó nuevos comentarios de los familiares de los fallecidos.

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