Hoy en el recuerdo

Un siglo de Miguel Sánchez Martínez

  • El sacerdote fundó el colegio Máter Asunta y la fundación 'El Pocico', fue Rector del Seminario, profesor de instituto, escribía poemas en latín y recibió a título póstumo el Escudo de Oro de Almería

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En este mes de marzo se cumplen 100 años del nacimiento del ilustre almeriense Miguel Sánchez Martínez. Nacido el 18 de marzo de 1908, este sacerdote fundó el colegio Mater Asunta, fue Rector del Seminario San Indalecio y, además, un extraordinario poeta que incluso redactaba sus versos en latín.

La ciudad de Almería le homenajeó el 31 de enero del año pasado, concediéndole a título póstumo el escudo de oro.

Miguel Sánchez Martínez nació en la localidad almeriense de Cantoria la víspera de San José del año 1908. Con sólo tres meses sus padres se trasladaron a la localidad de Tíjola, donde la familia tenía sus raíces y donde Miguel desarrolló parte de su infancia.

La primera enseñanza, según recuerda Florentino Castañeda y Muñoz en su libro Tierra de poetas, la cursó en un colegio de los Padres Escolapios de Tarrasa (Barcelona). Posteriormente se trasladó a Almería capital donde cursó Humanidades y Filosofía en el Seminario San Indalecio. Su formación la completó en Roma y en Salamanca. En la capital italiana se matriculó en la Universidad Gregoriana para estudiar Teología mientras que en Universidad Pontificia de la ciudad salmantina cursó Derecho Canónico.

Fue ordenado sacerdote por el Obispo de la Diócesis, Bernardo Martínez Noval, en una ceremonia religiosa que tuvo lugar el 20 de diciembre de 1930 en la parroquia del Sagrario de la Catedral. De los trece sacerdotes ordenados fue el único de presbítero, por lo que nueve días después cantó su primera misa. Junto a Miguel Sánchez Martínez recibieron las Órdenes Sagradas otros sacerdotes muy vinculados, posteriormente, a Almería: Ángel Llamas Pérez, Manuel Artés Artés, Nicolás Medina Gallegos, Juan Ibáñez Amat, Antonio García Flores, Fernando Gómez Lara, Luis Mesas Ruiz, Pedro Motos Bautista, Ginés Serrano Serrano, Francisco Pérez Hernández, Andrés Martínez Segura, Francisco Romero Aguilar y Juan Sánchez Casas. El diario La Independencia del domingo 21 de diciembre de 1930 recoge una pequeña reseña del acto.

Como párroco, Manuel Sánchez desempeñó su labor pastoral en Los Torrentes, una pedanía de Vélez Rubio donde la festividad de San José se suele celebrar con un plato antiquísimo: migas con tajás. Miguel Sánchez Martínez fue trasladado a ese lugar de la provincia de Almería en 1931 y posteriormente el Obispo le concedió también la parroquia de Lúcar.

Su vinculación al nombre de San José continuó en paralelo a su vida de sacerdote, ya que a esta localidad costera de Níjar fue trasladado desde la comarca de Los Vélez. También fue coadjutor en Cantoria y Tíjola; ecónomo en Santa María; en la parroquia de Cuevas del Almanzora; director del Hogar Virgen del Pilar o profesor de religión del Instituto denominado Femenino, que después se bautizó con el nombre de Celia Viñas.

Su gran formación humana y teológica le aupó, pocos años después de ser ordenado cura, a dirigir como Rector el Seminario de Almería. Fue en el curso académico 1945-1946 cuando Miguel Sánchez Martínez sustituyó a Francisco Rodríguez Torres como el prefecto de estudios, paso previo a su posterior elección como Rector. Su nombramiento, vino acompañado de posteriores nuevos cargos, como provisor y juez eclesiástico del Obispado de Almería, en 1955, o canónigo Dignidad de Arcipreste de la Catedral, en 1969. También fue el Rector encargado de "estrenar" el Seminario Mayor.

Entre su larga vida de servicio a la Iglesia figura haber desempeñado la función de consiliario de Acción Católica; promotor de la Asociación de Amigos de la Catedral; impulsor del Colegio Mater Asunta y de la Fundación El Pocico de Aguadulce.

Cuando Miguel Sánchez Martínez cumplió los 90 años, Castañeda y Muñoz le definió como "un gran jurista y uno de los jueces eclesiásticos más relevantes que ha tenido el Obispado de Almería".

"Como latinista -dijo- es el primero de la Diócesis y acaso de toda España; es una de las personas más competentes de la ciudad".

ESCRIBÍA POESÍA PURA

En su faceta de escritor, Miguel Sánchez Martínez redactaba poemas en latín; éstos fueron definidos por historiadores como "poesía pura" y llegaron a tener tanta calidad que sus versos sólo eran superados por el padre jesuita andaluz Pedro Murillo Velarde (1696-1753).

Entre los libros editados por el almeriense Miguel Sánchez destacan El culto mariano, una obra que salió a la luz en 1977, Reflexiones sobre el sacerdocio (1980), De Indalo a Indalecio (1981), Tierra urcitana (1988) o La Catedral de Almería en 1975. Fue con 69 años cuando mandó imprimir El culto mariano. Se trataba de un volumen con comentarios a modo de reflexiones catequéticas, sobre el documento Marialis cultus del Papa Pablo VI.

Ya tenía 80 años cuando se atrevió a escribir Tierra urcitana: romanización, cristianización, un libro de carácter histórico de 177 páginas que fue incluido por la Editorial Cajal en la colección Biblioteca de autores y temas almerienses. Este libro se encuentra en los fondos de algunas bibliotecas, como la del CSIC y las de las Universidades de Barcelona, Cádiz, Granada, Sevilla y Valencia.

Por su parte, Reflexiones sobre el sacerdocio es una obra de consulta de 301 páginas que está a disposición de los universitarios de Navarra y de la Pontificia de Salamanca.

Su pasado infantil en Tíjola le hizo escribir versos ensalzando a la patrona de esta localidad, la Virgen del Socorro: "El valle del río Almanzora/supo encontrarte en su cauce;/ y Tíjola, en buena hora, ofrecerte quiso el homenaje/ del Pronazgo, en su aurora./ Eres socorro y abrazo,/eres mano que acaricia,/eres, Virgen, como un lazo/que me une y beneficia,/cuando rezo en tu regazo./ Espero verte en el cielo/ tan hermosa como eres;/ y ahora dame el consuelo/ de saber que tú me quieres,/ mientras vivo acá en el suelo".

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