El "tatarabuelo del trombón", el sacabuche, revive en el pueblo

  • El taller cuenta con un total de cinco alumnos que quieren tocar a la perfección este instrumento

Aprender a tocar con mimo al "tatarabuelo del trombón de vara". Así define Francisco Blay Martínez al sacabuche, instrumento que es motivo de uno de los talleres que se imparten dentro del Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco.

Francisco Blay Martínez es miembro de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y profesor de trombón y música de Cámara de la academia de la Fundación Barenboim-Said. El docente del taller relata cómo se desarrollan los talleres durante la semana: "El primer día siempre cuesta arrancar porque hay que preparar los instrumentos, hay que aclimatarse y la afinación del sacabuche es totalmente diferente a la del trombón. Ya en el segundo día y posteriores estamos más cómodos con los instrumentos".

Este año el taller cuenta con cinco alumnos. "Todos repiten menos uno nuevo, que es el primero que tenemos de Almería y con nivel profesional. Toca la corneta. El más joven, de Olivares en Jaén, lleva viniendo desde hace tres años al taller. Su padre lo trajo este año y volvió en el mismo día".

Para Blay Martínez es muy importante el ensayo y conocer cómo pueden compaginar todos los músicos para el concierto del sábado: "En el trabajo diario hacemos un calentamiento conjunto y distribuyo a los alumnos en clases individuales. Después, la última parte la utilizo para clases para tocar juntos. También me gusta interactuar con el resto de talleres para después ofrecer una actuación con ellos. El profesor explica que el sacabuche alto, tenor y bajo "en las antiguas capillas renacentistas eran las voces de soprano, tenor y bajo".

Para el profesor, participar como docente en el Festival "es un lujo, un regalo porque yo soy músico de orquesta y me da la posibilidad de trabajar con la música antigua. Me lo paso muy bien, y sirve para buscar en los antepasados de la música actual".

El profesor explica que el sacabuche lo tocó por primera vez cuando "un amigo mío no podía hacer un concierto y me lo dejó. Al final, marcó mi vida. Un día vine a actuar a Vélez-Blanco y se me acercaron los directores para ofrecerme el taller".Blay Martínez se siente "muy agradecido de que me llamen cada año. Hago lo posible. Traigo los sacabuches, intento que no se repita el repertorio en las audiciones… Cada año, los alumnos intentan mejorar. Rafa vino el año pasado y ahora quiere hacer un solo con un órgano". También asegura que antes de que empiece el Festival contacta con los profesores para conocer qué tienen pensado hacer este año. "Este festival siempre lo tengo presente en mi calendario. Es una semana muy intensa".

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