Los taxistas trabajan más que hace tres años y ganan la mitad

  • El gremio alcanza ya las 14 horas de trabajo diario y obtienen 1.000 euros para gastos del vehículo y su familia

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En tiempos de crisis hay que apretarse el cinturón. Desde 2008, cuando comenzó a dejarse notar la actual coyuntura económica, este dicho popular ha venido repitiéndose constantemente. Pero cierto es que hay cinturones a los que ya no les queda más espacio para seguir haciendo agujeros. Tal es el caso de uno de los sectores que hasta hace tres años mayores beneficios obtenían, los taxistas. A día de hoy su situación es la de un trabajador que prácticamente ha duplicado sus horas laborales diarias para no conseguir ni siquiera cubrir costes. En El Ejido hay dieciséis taxis, que dan cobertura a todos los núcleos de población del municipio, pero pese a que son unos 85.000 los vecinos de la localidad, los taxistas han visto como su trabajo "poco a poco ha ido cayendo hasta prácticamente la mitad del que teníamos hace tres años", afirma Francisco Javier Cruz, un joven taxista de El Ejido.

Ahora todos miramos mucho nuestro bolsillo y cuidamos hasta el último céntimo que tenemos. Por ello, en la actualidad coger un taxi se ha convertido en un servicio de urgencia. El resto de medios de locomoción e incluso, decidirnos a ir andando, es una de las alternativas que barajamos antes de subir a un taxi. "La gente ahora se lo piensa más. Es más difícil conseguir un servicio", afirma Cruz. Este taxista trabaja catorce horas diarias y apenas alcanza los ocho servicios, eso sí, los días que tiene suerte. "No quiere decir que todas las horas que estoy aquí en el taxi esté trabajando, muchas de ellas son tiempo de espera hasta que alguien solicita el servicio". Existen otros taxistas en cambio que comparten el vehículo, por lo que "trabajan menos horas, pero aún sí son mucha las que están al volante", apostilla. Aunque el beneficio diario depende no sólo del número de servicios sino de la distancia de recorrido de los mismos a fin de mes las cuentas suelen ser siempre las mismas. "Yo gano apenas 1.000 euros. Y aunque es verdad que ahora gastamos menos gasolina porque circulamos menos, ésta está más cara y además, al coche hay que sumarle muchos más gastos. Sin olvidar el pago de los impuestos", asegura Cruz. Una situación nada alentadora, y máxime si tenemos en cuenta que de este dinero no sólo deben hacer frente a los costes que conlleva su trabajo sino que deben mantener a un familia, y en muchos de los casos son el único miembro de esta que trabaja fuera de casa. Tal vez este haya sido el detonante por el que el precio de las licencias de los taxis se haya visto reducido en un amplio porcentaje, aunque "todo depende porque al final cada taxista la vende al precio que quiere, siempre manteniéndose dentro del mercado. Pero a mí me costó unos quince millones de las antiguas pesetas y ahora están más baratas", afirma.

Pero a todos los gastos que un taxista tiene hay que sumar el riesgo que conlleva estar todo el día al volante. Accidentes de tráfico y robos, éste último es un hecho que también, lamentablemente, ha crecido en los últimos años. Pese a todo, para el gremio lo más "triste" es que para ellos no existe ayuda económica pública que se precie. "Ni de la Junta de Andalucía ni del Estado. Nosotros no recibimos nunca nada. Y si es que llega algo, que desconocemos, se lo quedan los intermediarios", afirma Cruz.

Mientras su situación cambia y mejora la de todos seguirán luchando al volante por llevarnos a nuestro destino.

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