El arzobispo de Granada se postra ante el altar para pedir perdón por los "escándalos"

  • Javier Martínez reaparece en la Eucaristía del domingo y hace una alusión velada en su homilía a los presuntos abusos de curas a menores.

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Si algo tiene la Iglesia Católica a la hora de afrontar el pecado es que cuenta con el perdón de Dios. Un comodín que le sirvió ayer al Arzobispo de Granada, Monseñor Javier Martínez, para rendir cuenta ante sus fieles por los escándalos de los abusos. El problema es que para muchos, responder mediante el arrepentimiento divino no es suficiente.

El Arzobispo de Granada protagonizó ayer su primera Eucaristía después de seis días de  polémica. Nada más empezar, Martínez invitó a todos los asistentes a arrodillarse para rezar mientras que él se postró ante el altar junto con el resto de sacerdotes concelebrantes para pedir perdón al Señor "por todos los pecados de la Iglesia que puedan o hayan podido producirse entre nosotros y en cualquier lugar del mundo", y en especial en relación a los presuntos abusos a jóvenes por parte de miembros de la Iglesia. Una forma de orar que, según detalló, sólo se realiza al comienzo de la liturgia del Viernes Santo, pero que ayer de forma excepcional y "dada la herida que hemos vivido esta semana", se convirtió en la fórmula para pedir perdón junto a aquellos que "han decidido unirse a esta ceremonia".

Los bancos de la Catedral estaban abarrotados. Numerosas personas se acercaron hasta el templo para apoyar al Arzobispo en su semana más difícil aunque también hubo quién fue por simple curiosidad. A lo largo de la liturgia, las referencias al caso de los presuntos abusos se repitieron en varias ocasiones. De hecho, antes de postrarse, Martínez pidió al Señor que "perdone, que sostenga a todos aquellos que han sido escandalizados en cualquier momento por la conducta de la Iglesia, y especialmente por la conducta de los pastores" e insistió en que, mientras los no creyentes no pueden pedir perdón, "nosotros sabemos que hay una misericordia". Lo más curioso es que la lectura del Evangelio parecía haber sido elegida especialmente para este primer domingo de lamentaciones. "Yo mismo  buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Como sigue el pastor a su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones", pronosticaba la lectura del Santo Evangelio según San Mateo 25, 31-46.

La homilía también estuvo marcada por el mismo deseo de brindar transparencia. "Lo que produce escándalo no es el sacerdocio, es que podamos ser malos pastores", dijo Martínez, antes de recordar que Dios dijo "no juzguéis y no seréis juzgados". En este sentido, el Arzobispo hizo una reflexión sobre por qué las personas se comportan de una manera u otra y recordó que cada individuo tiene un pasado que ha podido marcar su futuro. Sobre esto, puntualizó que "el mal es mal, pero nunca sabemos qué historia hay detrás de quien obra", y recordó la historia de un hombre interno en la cárcel de Albolote al cual un día, invitado por la psicóloga de centro, bendijo. "Estaba allí por homicidio. Tenía la cabeza llena de bollos por las patadas que su padre le dio de niño. Tal vez si me hubieran dado las patadas a mí yo sería más criminal que aquel hombre". La aparición del Arzobispo este domingo ha sido una incógnita hasta el final. En principio se dio a conocer que había sido llamado por el Vaticano para dar explicaciones, sin embargo, en el grupo de Facebook creado para apoyar al arzobispo, se desmintió este hecho y se invitó a todos los fieles a la Eucaristía de las 12:30 horas.

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