El hermano de Del Valle denuncia a sus vecinos por los ataques a su casa

  • Francisco del Valle reclama a la Junta una vivienda por el peligro en el que, afirma, viven sus hijos · El padre de Mari Luz habla de provocaciones a su familia

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Con miedo y sin pegar ojo en toda la noche debido a los ataques recibidos en la madrugada del martes en su domicilio de El Torrejón, el hermano del presunto asesino de Mari Luz Cortés, Francisco del Valle, salió de su casa a primera hora de la mañana de ayer rumbo a la comisaría de la Policía Nacional de Huelva.

Allí relató a los agentes los hechos acontecidos desde la tarde del lunes hasta las 02:10 de la madrugada del martes. Según su versión, todo comenzó cuando su mujer, Encarna, y su hija mayor, de 17 años, "fueron a la iglesia evangélica del barrio para preguntar a la monja por un vale para comida". Entonces, "vecinos y familiares de los Cortés las persiguieron, les arrojaron piedras y las insultaron".

Según ha podido saber este periódico, el "primer acto de provocación" habría sucedido varias horas antes, en la mañana del lunes, cuando la mujer de Curro pasó por la misma puerta de la casa de Mari Luz Cortés después de dejar a su hijo en el colegio. Aunque en ese momento nadie la increpó, un grupo de vecinos sintió que "estaba con ganas de buscar bronca", señalaron en el barrio.

Alrededor de las 18:30, en el momento en el que "la asociación Romano Drom estaba llena de gente" entre las que se encontraban la abuela de la niña Mari Luz y uno de sus tíos, Diego, "ella pasó por la puerta para provocar y no se conformó con hacerlo una sola vez". Cuando el grupo de mujeres y familiares que se encontraba en la sede de la asociación volvió a ver pasar a Encarna y a su hija por la calle Geranio "con mirada desafiante, lo tomamos como una auténtica provocación y la gente del barrio, que no la familia, se les echó encima y las persiguió hasta cerca de su casa, pero no las agredieron" manifiestan. Por la noche, de forma "absolutamente espontánea", varias decenas de mujeres se concentraba frente al número 1 de la plaza Doctor Manuel Cano Peral. Eran las 23:15 y, unos minutos más tarde, casi 200 personas gritaba a los cuatro vientos "no queremos en este barrio a Curro del Valle". La rabia desatada llevó a un grupo de manifestantes a subir las escaleras del bloque en el que vive y golpear la puerta de la propia casa. Faltaban 15 minutos para la media noche cuando un contingente de 40 antidisturbios puso orden en El Torrejón, apoyado por varias patrullas de la Policía Local. La revuelta finalizó a las 02:10, momento en el que el abuelo de Mari Luz, Juan Cortés, pidió calma al vecindario.

Sin embargo, para Del Valle y su familia la noche fue excesivamente larga: "Mis hijos están en peligro y eso nos quita el sueño, además de que la Junta de Andalucía me puede quitar la custodia de los niños porque llevan muchos días sin ir al colegio", explicó. El hermano de Rosa y Santiago del Valle se quejó de que no ha recibido "ni una sola llamada de nadie de la Junta de Andalucía" referente a la búsqueda de una solución domiciliaria "aunque sea provisional porque no podemos vivir así, sintiéndonos prisioneros en nuestra propia casa".

El padre de Mari Luz, Juan José Cortés, lamentó lo sucedido a lo que añadió que "ya está bien de que esta gente vaya por ahí provocándonos; nosotros tenemos paciencia, pero el barrio no".

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