Un siglo de enseñanza en el Sacromonte

  • De una cueva a toda una red docente que incluye nueve centros en Granada · El Ave María Casa Madre es un ejemplo de renovación a través del tiempo

Todo empezó en una de las pequeñas cuevas que poblaban el Camino del Sacromonte. Corría el año 1888 y en Granada existían sólo 19 escuelas públicas municipales, todas, en el centro urbano. A pesar de que la Educación en aquellos años debía ser obligatoria y gratuita -para aquellos que no pudieran pagarla- la débil economía de las familias no permitía que los niños se dedicaran a las tareas escolares y menos a aquellos que vivían en el extrarradio de la ciudad. Las alternativas educativas para estos menores eran pocas, pero existían. Una de ellas era una cueva donde una mujer menuda conocida en la zona como la "maestra migas" cuidaba y daba clases a un pequeño grupo de diez niñas -algo extraño por entonces-. Fue Andrés Manjón quien descubrió a la maestra y a su pequeña escuela y, en ese instante, nació lo que sería la primera escuela del Ave María que, hoy, 119 años después mantiene una amplia red escolar en Granada, España y resto de Europa.

Mucho ha llovido desde entonces pero caminar por el colegio Ave María de la Cuesta del Chapiz es como volver un siglo atrás en el tiempo. El colegio Ave María, que años después se amplió con un Seminario de Maestros y un internado dentro del mismo recinto, mantiene intactos sus orígenes. "La cueva donde se encontraron a la maestra, la capilla con los restos de Andrés Manjón que incluye en su portada la fachada de la Iglesia de la Magdalena y, sobre todo, los materiales docentes que utilizaban en la época forman parte de nuestro día a día", explica el director, Antonio Casquet.

De las diez niñas originarias que acudían a la cueva se han pasado a los más de 800 alumnos que se forman en el centro. Además de las líneas de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato, el Ave María Casa Madre tiene diferentes programas de garantía social de Alfarería y Cerámica, Imprenta rápida, Instalaciones Eléctricas y Viveros y Jardines.

Casquet cuenta que, en cierto sentido, la escuela mantiene los ideales de su fundador quien pensaba que la educación debía ser un medio de regeneración individual y social. Así, en las aulas de la Casa Madre tienen a grupos de niños procedentes de las Casas Hogar y de Centros de Menores que acuden al colegio para formarse y lograr una integración laboral plena en un futuro.

Por otro lado, el alumnado inmigrante también es una realidad y, al margen de los alumnos disgregados en las clases, hay un grupo de unos veinte niños marroquíes que acuden juntos a las clases de adaptación lingüística y del resto de materias", comenta.

Otro de los elementos que se han mantenido vivos durante las últimas décadas es el internado. Ubicado frente al colegio, actualmente acoge a unos 250 niños procedentes de los distintos pueblos de la provincia e incluso llegados desde otros puntos de Andalucía. Contar con esta casa dentro del centro ha sido clave y una seña característica. "Era de los pocos colegios existentes en la capital que ofrecían esta posibilidad para las familias rurales, para los que era muy complicado desplazar a los niños a los centros más cercanos", recuerda un antiguo alumno.

Precisamente, la unión que los niños tenían con el colegio -pasaban todo el día entre el centro y el internado- propició que se creara una de las asociaciones de antiguos alumnos más arraigadas y que en una de las cuevas que se conserva en el centro se mantengan colgadas fotografías de las diferentes promociones de épocas de antaño. "Es más, muchos de los antiguos alumnos vuelven al cabo de los años para pedir permiso y casarse en la ermita del colegio".

Para aquellos que estudiaron entre sus paredes el Ave María es algo más que un colegio. El tiempo ha podido borrar muchas cosas, pero hay otras que se mantienen intactas. Las nuevas generaciones de la Casa Madre conocen los planetas a la perfección gracias a una reproducción de las constelaciones en pleno de patio de juego, pasa igual con la geografía. Unos grandes mapas de España y Andalucía nacen en el centro del patio, identificar las provincias a los niños no les resulta aburrido. A pesar de los 100 años, el legado de la enseñanza lúdica y del movimiento de la nueva escuela se mantienen vivos en el centro del Sacromonte.

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