Una ley velará para que todas las políticas de la Junta contengan elementos de salud

  • La nueva regulación de la Salud Pública, promesa electoral del PSOE, está ya en fase de borrador

Ayer era su día. Ante un auditorio ganado de antemano -la inauguración del congreso de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria-, la consejera de Salud, María Jesús Montero, anunció oficialmente que su departamento prepara una ley sobre esta materia que pretende ser "duradera" y que, de aplicarse, tendrá importantes repercusiones prácticas, especialmente en el ámbito municipal.

El objetivo principal de este proyecto (en fase de borrador y ya contenido en el programa del PSOE-A de las pasadas elecciones autonómicas) es conseguir que, al menos en todas las políticas que ejecute la Junta, se valore su repercusión sobre la salud de la población. Esto es, lo ideal es que haya informes de evaluación del impacto en salud en un proyecto de regulación del tráfico rodado, en la planificación urbanística de un barrio nuevo o en las subvenciones a un determinado proyecto empresarial. La gestión de la realidad dirá en qué queda todo eso. Pero la iniciativa de la Consejería de Salud va en esa dirección.

La futura norma, que previsiblemente llegará al Parlamento en unos meses, actualizará buena parte del contenido de la Ley de Salud 2/98, de la última legislatura del consejero García de Arboleya. Esa ley sirvió para hacer posible una mayor participación de los ayuntamientos en materia de Salud Pública. Pero ni el lenguaje municipal ha traducido eficazmente el mensaje a la realidad en los últimos diez años ni la potencia presupuestaria de los consistorios ha sido la suficiente como para abordar políticas de salud (que no de asistencia sanitaria, cosa del SAS y las empresas públicas de la Junta) verdaderamente revolucionarias y transformadoras (adjetivos que empleó ayer María Jesús Montero en su anuncio). Ése es, entre otros, el argumento que justifica la creación, de la mano de la futura ley, de un "organismo autónomo de gestión" dedicado a la "coordinación de todas las políticas de Salud Pública". A tenor de otras experiencias, es posible que la fórmula jurídica elegida para ello sea la de la fundación, aunque la consejera no precisó nada.

Donde sí concretó Montero fue en la reiteración de sus preferencias literarias al trufar su discurso con alguna referencia más o menos exquisita y altermundista: Mario Benedetti. En esta ocasión, Montero lanzó un guiño a la complicidad de la audiencia recurriendo al poema Lovers go home!: "Acabarán organizando excursiones para venir a preguntarnos cómo hicimos". Muy Montero.

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