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Que veinticuatro horas no son nada
el personaje
Que veinticuatro horas no son nada
| Actualizado 24.10.2009 - 01:00"Hasta mayo estaré ocupado entre quince y dieciséis horas al día, parando sólo siete u ocho para dormir", explica Torres mientras parece elaborar un planning mentalmente. Y es que, además del puesto que ocupa en la SAT Cítricos del Andarax, donde es gerente desde 1995, también realiza proyectos de ingeniería a nivel particular, valoraciones de fincas, peritajes, y es profesor en el Departamento de Ingeniería Rural de la Universidad de Almería (Ual). Allí imparte lecciones a horas 'intempestivas' para los estudiantes, tres o cuatro días a la semana.
"Prácticamente no tengo tiempo para nada más, la universidad es mi hobby", asegura. "Me sirve para aprender, estar al día y conocer conocer a gente distinta, es muy gratificante".
Para poder ejercer esta doble labor universitaria (como docente e investigador), es imprescindible cuadrar bien los horarios de las lecciones. "Prefiero darlas a las ocho de la mañana o a las dos de la tarde, así lo puedo compatibilizar con la SAT".
Después, se marcha a Gádor, donde están ubicadas las instalaciones de la citrícola que, en su día, ayudó a impulsar junto con el Ayuntamiento de la localidad. Por aquel entonces, Torres trabajaba en el Consistorio en temas de Empleo y Desarrollo Local. Trabajaron duro para "convencer a la gente de que había que hacer una concentración de la oferta para poder vender mejor el producto", recuerda. Después, todo vino más o menos rodado. De los ocho socios iniciales, se ha pasado al millar actual.
"Tenemos asociados de Huércal-Overa, de Vera, Zurgena, Granada y Sevilla. Estamos cogiendo socios de toda Andalucía". La mitad de ellos se dedican al cultivo de cítricos ecológicos, un segmento en auge en gran parte de los países europeos. También en este tema la empresa ha sabido ver las posibilidades empresariales que se perfilaban.
"Desde 1999 nos pasamos al ecológico", comenta el gerente, "era la única manera de conseguir mejores precios, y además estaban empezando a concretarse las ayudas para la transformación".
Con tanto ajetreo, no le queda tiempo para quitarse una 'espinita' pendiente y a medio hacer. Su tesis sobre citricultura. Tiempo al tiempo.
"Prácticamente no tengo tiempo para nada más, la universidad es mi hobby", asegura. "Me sirve para aprender, estar al día y conocer conocer a gente distinta, es muy gratificante".
Para poder ejercer esta doble labor universitaria (como docente e investigador), es imprescindible cuadrar bien los horarios de las lecciones. "Prefiero darlas a las ocho de la mañana o a las dos de la tarde, así lo puedo compatibilizar con la SAT".
Después, se marcha a Gádor, donde están ubicadas las instalaciones de la citrícola que, en su día, ayudó a impulsar junto con el Ayuntamiento de la localidad. Por aquel entonces, Torres trabajaba en el Consistorio en temas de Empleo y Desarrollo Local. Trabajaron duro para "convencer a la gente de que había que hacer una concentración de la oferta para poder vender mejor el producto", recuerda. Después, todo vino más o menos rodado. De los ocho socios iniciales, se ha pasado al millar actual.
"Tenemos asociados de Huércal-Overa, de Vera, Zurgena, Granada y Sevilla. Estamos cogiendo socios de toda Andalucía". La mitad de ellos se dedican al cultivo de cítricos ecológicos, un segmento en auge en gran parte de los países europeos. También en este tema la empresa ha sabido ver las posibilidades empresariales que se perfilaban.
"Desde 1999 nos pasamos al ecológico", comenta el gerente, "era la única manera de conseguir mejores precios, y además estaban empezando a concretarse las ayudas para la transformación".
Con tanto ajetreo, no le queda tiempo para quitarse una 'espinita' pendiente y a medio hacer. Su tesis sobre citricultura. Tiempo al tiempo.
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Fernando Magaña llegó a Los Filabres tras una larga etapa en el segmento de los helados.





