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"Yo no me suelo fiar de las alarmas"

| Actualizado 17.07.2010 - 01:00
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Nacido en Huesca, José Antonio Santorromán llegó a Almería por amor y se enamoró de la provincia.

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Incansable, no deja pasar ni un día de la semana sin pisar el suelo de su empresa. "Voy cuando no hay nadie para ver los bichos, es toda una experiencia", confiesa. Además, le inquieta que pueda llegar a pasar cualquier incidente. "Un corte de luz puede acabar con ellos, son muy delicados, no me fío de las alarmas".

Quién le iba a decir a Santorromán que profesaría ese 'amor' por los insectos de fauna auxiliar cuando comenzó su carrera laboral como funcionario público...

No fue hasta la década de los '90 cuando comenzó a curtirse en empresas privadas, un sector que siempre le había llamado la atención, pero que hasta ese momento no había entrado en sus planes. Poco a poco se fue zambullendo en él, hasta que en 1996 inició su andadura en Agrobío.

En los catorce años que lleva en la firma, ha conocido de primera mano todos los avances que se han producido en la agricultura y ha aprendido una valiosa lección: "la mayoría de las ideas surgen de los propios agricultores". Ellos son los verdaderos artífices de los cambios, y las empresas tienen que ser capaces de saber responder a tiempo a sus necesidades, innovando permanentemente y teniendo un contacto fluido en ellos.

En este sentido, el presidente de Agrobío se enorgullece de la "intensa comunicación" que existe entre los técnicos de su empresa, los agricultores de la zona y los comerciales. Toda la cadena se implica para trabajar de manera conjunta contra las adversidades que van surgiendo en los cultivos hortícolas almerienses.

Aunque en tres años se ha avanzado mucho en el ámbito del control biológico, "aún queda mucho por hacer", explica Santorromán.

"Históricamente siempre ha habido un control biológico que se hacía de manera natural, y nosotros tenemos que buscar ese equilibrio", conocer bien el ciclo para poner remedio a nuevas plagas y producir grandes cantidades de insectos beneficiosos que acaben con ellas.

En ese sentido, la aspiración principal de Agrobío se centra en primer lugar en el entorno más próximo, la provincia, para después adaptar y exportar soluciones a otros lugares. "Nuestra aspiración principal es solucionar los problemas locales", asegura. Ejemplo de ello es la intensa labor de investigación que está acometiendo la empresa desde que entrara en acción la polilla del tomate (Tuta absoluta). Nada más y nada menos que seis estudios específicos sobre el tema se 'cocinan' actualmente en el laboratorio de I+D de Agrobío.

Hay que estar en el lugar adecuado y en el momento preciso, y la firma, con Santorromán a la cabeza, lucha día a día por conseguir que esa meta siga siendo una realidad.
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