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Las entrañas del Cable Inglés comienzan a lucir su siglo de historia
Las entrañas del Cable Inglés comienzan a lucir su siglo de historia
El delegado de Cultura, Antonio Lucas, inicia su andadura en el emblemático monumento · La primera fase concluye en enero
Josefina Guerrero / Almería | Actualizado 30.07.2011 - 01:00A cinco meses de la conclusión de la primera fase de actuación sobre el Cable Inglés, las vigas, tolvas y cintas transportadoras propias de la arquitectura industrial de comienzos del pasado siglo, las horas de trabajo sobre las vigas del monumento comienzan a ver su fruto y toman el color gris que, aunque no será el definitivo puesto que quedará en rojo, servirá para evitar que el óxido vuelva hasta un cargadero que pretende convertirse en punto de convivencia para los almerienses y en gran ejemplo de restauración y uso público de espacios protegidos.
Se trata de un complejo proceso de investigación a la par que actuación sobre el terreno, sin grandes documentaciones de casos anteriores y que se solventa a través de dedicación y profesionales de todas las disciplinas. Entre las novedades que se introducirán, un complejo sistema de 'piezas de sacrificio", instaladas por buzos bajo el agua para que sean las que soporten la corrosión.
Horas de laboratorio y numerosas pruebas sobre el hierro preceden a los trabajos sobre las vigas de un histórico monumento, que llegó desde Inglaterra desmontado, "como un mecano", según explica el arquitecto encargado de la rehabilitación, Ramón de Torres. De hecho, De Torres incide en que las miras de investigadores e historiadores están puestas en la actuación que se realiza en Almería; no sólo por las dimensiones del cargadero (17.000 metros cuadrados de superficie), sino como parte de la única muestra de la minería del siglo XX en la que se conservan todas sus piezas, desde las propias minas (las de Alquife), a los ramales ferroviarios, la zonas de descarga y el cargadero.
Ello lleva a múltiples posibilidades de futuro, con la esperanza puesta en la concienciación de la administración de llevar a cabo actuaciones turísticas y culturales que permitan recuperar parte del pasado de Almería a través de un único espacio escénico. El Cable Inglés abierto a espectáculos a pie de mar o como plató cinematográfico, son sólo las posibilidades más pequeñas de un espacio que también puede recibir a grupos de turistas sobre tren desde el altiplano granadino.
Lejos de los usos de futuro aún sin definir, sobre el proyecto trabaja un importante grupo interdisciplinar, no sólo desde el punto de vista técnico, sino también histórico y cultural, con especial implicación de investigadores de la Universidad de Almería. Cada paso queda registrado, catalogado y fotografiado para una correcta documentación histórica de futuro y que los trabajos también permitan ser utilizados en el futuro en otras rehabilitaciones a nivel internacional de otros ejemplos de arquitectura industrial con falta de algo más que pulidora y bote de pintura.
Se trata de un complejo proceso de investigación a la par que actuación sobre el terreno, sin grandes documentaciones de casos anteriores y que se solventa a través de dedicación y profesionales de todas las disciplinas. Entre las novedades que se introducirán, un complejo sistema de 'piezas de sacrificio", instaladas por buzos bajo el agua para que sean las que soporten la corrosión.
Horas de laboratorio y numerosas pruebas sobre el hierro preceden a los trabajos sobre las vigas de un histórico monumento, que llegó desde Inglaterra desmontado, "como un mecano", según explica el arquitecto encargado de la rehabilitación, Ramón de Torres. De hecho, De Torres incide en que las miras de investigadores e historiadores están puestas en la actuación que se realiza en Almería; no sólo por las dimensiones del cargadero (17.000 metros cuadrados de superficie), sino como parte de la única muestra de la minería del siglo XX en la que se conservan todas sus piezas, desde las propias minas (las de Alquife), a los ramales ferroviarios, la zonas de descarga y el cargadero.
Ello lleva a múltiples posibilidades de futuro, con la esperanza puesta en la concienciación de la administración de llevar a cabo actuaciones turísticas y culturales que permitan recuperar parte del pasado de Almería a través de un único espacio escénico. El Cable Inglés abierto a espectáculos a pie de mar o como plató cinematográfico, son sólo las posibilidades más pequeñas de un espacio que también puede recibir a grupos de turistas sobre tren desde el altiplano granadino.
Lejos de los usos de futuro aún sin definir, sobre el proyecto trabaja un importante grupo interdisciplinar, no sólo desde el punto de vista técnico, sino también histórico y cultural, con especial implicación de investigadores de la Universidad de Almería. Cada paso queda registrado, catalogado y fotografiado para una correcta documentación histórica de futuro y que los trabajos también permitan ser utilizados en el futuro en otras rehabilitaciones a nivel internacional de otros ejemplos de arquitectura industrial con falta de algo más que pulidora y bote de pintura.
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Carmen de Burgos en Melilla (I)
Las fotografías que ilustran la crónica de hoy y de mañana son inéditas. Pertenecen a Epifanio Pérez, nieto de D. Carlos Pérez Burillo, amigo y acompañante de las hermanas Burgos Seguí en África
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Dado que el acero lo han usado en la Alcazaba, lo raro es que no estén restaurando el Cable Inglés con mortero o tapial. . . u hormigón armado!
Miedo me da cuando aquí en Almería se dice de rehabilitar o restaurar algo. . . ¿Qué quedará de lo que hoy se conoce como el Cable Inglés?