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El acusado de degollar a su mujer dice que no recuerda cómo lo hizo
tribunales Juicio en la Sección Tercera de la Audiencia provincial de Almería por un crimen que fue calificado como violencia de género
El acusado de degollar a su mujer dice que no recuerda cómo lo hizo
Durante el juicio, el agresor reconoce la piqueta con la que golpeó a la víctima hasta 23 veces en la cabeza y también la navaja de mariposa con la que le cortó la yugular
María José Uroz / Almería | Actualizado 07.02.2012 - 01:00Javier Stephan Ibáñez, un ciudadano boliviano de 33 años acusado de asesinar a su mujer hace ahora dos años en el barrio de Nueva Andalucía de la capital, asegura que no recuerda cómo acabó con la vida de la que él dice era el amor de su vida. El fiscal y la acusación particular han solicitado para el procesado una pena de 25 años de prisión por un delito de asesinato con la agravante de parentesco. Asimismo, han pedido una indemnización de 200.000 euros para cada uno de los dos hijos que tenía con su esposa y que actualmente se encuentran en Bolivia (país de origen de la víctima y del agresor) bajo la tutela de los abuelos paternos.
"Se que discutimos dentro del dormitorio y que en un momento dado me agache para coger la piqueta que estaba debajo de la cama y después cogí la navaja de la mesita, y ya no recuerdo más hasta que la vi en un gran charco de sangre".
Según el relato de la fiscal, al que se ha adherido la acusación particular, el hombre decidió acabar con la vida de su mujer tras tener conocimiento de su infidelidad "y para ello colocó una piqueta debajo de la cama" del dormitorio "esperando el momento oportuno para ello".
Contundente, tanto a preguntas del fiscal como de la acusación particular, el asesino confeso indicó que "jamás" quiso matar a su mujer y que "todos los días desde la cárcel" trata de recordar qué sucedió "sin encontrar respuestas". "Preferiría mil veces verla feliz ahora aunque fuera con la otra persona, pues era la mujer que yo más amaba", aseguró llorando.
Javier Stephan Ibáñez trató de defender ante el jurado que intentó, una vez asestada la cuchillada mortal, salvarle la vida a la víctima. "Cuando vi la sangre que salía de la herida del cuello cogí un trapo y le taponé la herida", aseguró el procesado. Fue entonces cuando avisó a su hermana para que llamara a la Policía y a los servicios sanitarios, y también llamó a su hermano para que fuera a la vivienda a llevarse a los dos hijos de 5 y 7 años, que se encontraban durmiendo en la casa.
Tal y como reconoció el agresor, y así consta en el escrito de calificación del Ministerio Fiscal, la discusión entre el matrimonio se inició por la presunta infidelidad de la víctima con otro hombre que había conocido por internet.
Durante la primera sesión del juicio, que se celebra en la Sección Tercera de la Audiencia provincial de Almería ante un jurado popular, el agresor reconoció también su letra en una carta que escribió poco después de cometer el crimen y antes de que llegara la Policía, en la que confesaba que había matado a su mujer, pero también confesaba la muerte de sus dos hijos (que nunca llegó a matar) y su suicidio (que tampoco llegó a producirse nunca).
"Se que discutimos dentro del dormitorio y que en un momento dado me agache para coger la piqueta que estaba debajo de la cama y después cogí la navaja de la mesita, y ya no recuerdo más hasta que la vi en un gran charco de sangre".
Según el relato de la fiscal, al que se ha adherido la acusación particular, el hombre decidió acabar con la vida de su mujer tras tener conocimiento de su infidelidad "y para ello colocó una piqueta debajo de la cama" del dormitorio "esperando el momento oportuno para ello".
Contundente, tanto a preguntas del fiscal como de la acusación particular, el asesino confeso indicó que "jamás" quiso matar a su mujer y que "todos los días desde la cárcel" trata de recordar qué sucedió "sin encontrar respuestas". "Preferiría mil veces verla feliz ahora aunque fuera con la otra persona, pues era la mujer que yo más amaba", aseguró llorando.
Javier Stephan Ibáñez trató de defender ante el jurado que intentó, una vez asestada la cuchillada mortal, salvarle la vida a la víctima. "Cuando vi la sangre que salía de la herida del cuello cogí un trapo y le taponé la herida", aseguró el procesado. Fue entonces cuando avisó a su hermana para que llamara a la Policía y a los servicios sanitarios, y también llamó a su hermano para que fuera a la vivienda a llevarse a los dos hijos de 5 y 7 años, que se encontraban durmiendo en la casa.
Tal y como reconoció el agresor, y así consta en el escrito de calificación del Ministerio Fiscal, la discusión entre el matrimonio se inició por la presunta infidelidad de la víctima con otro hombre que había conocido por internet.
Durante la primera sesión del juicio, que se celebra en la Sección Tercera de la Audiencia provincial de Almería ante un jurado popular, el agresor reconoció también su letra en una carta que escribió poco después de cometer el crimen y antes de que llegara la Policía, en la que confesaba que había matado a su mujer, pero también confesaba la muerte de sus dos hijos (que nunca llegó a matar) y su suicidio (que tampoco llegó a producirse nunca).
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