Asesinato del 'falso' pediatra de adra El peruano Andrés Palomino murió estrangulado en Valencia

¿Estafador, criminal o alguien con mala suerte?

Fue acusado de tres horrendos crímenes en Perpiñán y absuelto por falta de pruebas · Fue detenido por ejercer la pediatría sin título y demostró que está licenciado en Medicina en Perú

Óscar Lezameta / Almería | Actualizado 25.06.2012 - 01:00
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Andrés Palomino en el momento de su detención como sospechoso de los crímenes de Perpiñán.

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La historia de Andrés Palomino daría no para una película, sino para una serie completa. Fue acusado de terribles crímenes en la localidad francesa de Perpiñán donde fue detenido, juzgado y absuelto de los mismos. Se le acusó en Almería de intrusismo profesional por ejercer de pediatra sin título alguno hasta demostrar que sí lo tenía y esta semana ha aparecido estrangulado en un piso compartido en Valencia. Por si no fuera bastante (que sí lo es) un prestigioso rotativo inglés como The Guardian, aseguraba que se inspiraba en cuadros de Dalí para cometer sus crímenes. Una vida increíble y una muerte misteriosa, los dos elementos que hacen volar la imaginación para entender la mente de alguien que fue o un criminal con un nivel de sadismo difícil de comprender, o un estafador que ejercía la pediatría sin estar capacitado o una persona con la mala suerte como principal bandera que le hacía estar en el lugar equivocado y en el momento más inoportuno.

Andrés Palomino fue detenido en 1997 por agentes de la Gendarmería francesa. Una meticulosa investigación les llevó hasta el hombre que los medios de comunicación bautizaron como el Jack el Destripador latino. Los cuerpos de la estudiante de Sociología de procedencia argelina Mokhtaria Chaib, Marie-Hélène González y Tatiana Andujar fueron encontrados en las inmediaciones de la estación de autobuses de Perpiñán. Sus cuerpos aparecieron terriblemente mutilados por alguien con conocimientos médicos. Palomino había ejercido como tal en una veintena de hospitales y clínicas francesas y uno de sus cabellos fue hallado en un pasamontañas en la escena de uno de los crímenes. Por si no fuera bastante, en sus ropas se encontraron rastros de sangre que él atribuyó a "animales, porque estoy apuntado a un curso de carnicero". La policía gala había comprobado como el peruano había sustraído material quirúrgico del último hospital donde trabajaba y que le habría servido para seccionar sus miembros y vísceras en unos asesinatos con un nivel de ensañamiento asombroso.

Permaneció seis meses en prisión hasta que los tribunales le pusieron en libertad por falta de pruebas contundentes contra él. No obstante, la policía había reabierto los tres casos, ya que los avances experimentados en las técnicas de identificación por ADN podrían identificar sin ninguna duda al asesino de las tres jóvenes por una muestra de semen encontrada en el cuerpo de una de ellas. Daba la impresión de que la Justicia, más tarde que nunca, iba a rectificar el error cometido en su momento. Su caso dio un giro más trágico y oscuro cuando la red y medios de comunicación aseguraron que los tres crímenes estaban inspirados en el cuadro El espectro del sex appeal, de Salvador Dalí, una obra en la que aparece el estilizado cuerpo de una mujer con dos sacos en el lugar de su cabeza, apoyada en dos muletas, sin miembros y con una almohada en lo que debía ser su estómago.

Nada se supo de Andrés Palomino hasta que fue detenido en Almería por agentes de la Guardia Civil. Lo que era una investigación trivial, de alguien que ejercía la profesión de pediatra sin la titulación correspondiente, removió su oscuro pasado. La acusación de intrusismo se desmintió por parte de la delegación de Salud de Almería que en un principio aseguró sentirse "víctima de un engaño" y dos días después reconocer que tenía un título de Licenciado en Medicina de la Universidad Nacional de Trujillo de Perú y que había aprobado el examen de capacitación en la Facultad de Medicina de Valencia. Palomino llegó incluso a presentarse a las pruebas para Médicos Internos Residentes en el mes de febrero del año pasado.

Nada más se supo de él. Hasta el sábado. El cuerpo de El Chino aparecía el jueves estrangulado en la habitación de alquiler donde vivía en el barrio valenciano de Patraix, según informó el diario Levante. De nuevo su pasado volvía para perseguirle, aunque en esta ocasión, poco daño podía hacerle.

Su habitación se encontraba en perfecto orden, nada estaba revuelto y en un principio se determinó que su fallecimiento se debió a causas naturales. Al contrario que los vivos, los muertos no mienten nunca y la autopsia reveló que fue estrangulado. Una caída escuchada por una vecina el día anterior es la única referencia que se tienen de la cronología de unos hechos que aún deben determinarse por parte del Grupo de Homicidios de la Policía de Valencia que apuntan a un autor conocido de la víctima.

¿Quién y porqué mataron a Andrés Palomino? ¿Tiene algo que ver la investigación sobre los tres crímenes de Perpiñán para explicar una muerte tan misteriosa como su propia vida? Los próximos días darán respuesta a una vida en la que verdad, mentira, engaño y un sadismo atroz se confunden a cada paso.
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