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Eugenio Gonzálvez, un ejemplo de constancia y trabajo
Eugenio Gonzálvez, un ejemplo de constancia y trabajo
El alcalde de Gádor celebra hoy un cuarto de siglo al mando del Ayuntamiento · Afirma que cuando acabe esta legislatura dejará paso a savia nueva y volverá al colegio · Su día más feliz llegó con la inauguración del puente sobre el río Andarax
Norberto López / Gádor | Actualizado 30.06.2012 - 01:00Los que lo conocen lo definen como un hombre campechano, cercano, directo y muy implicado por y para mejorar la Villa de Gádor, su municipio. Eugenio Gonzálvez (Almería, 1950) cumple hoy 25 años como alcalde de esta pequeña localidad de poco más de 3.000 habitantes. "Aún recuerdo los nervios que tenía cuando me senté en esa silla -señalando el citado mobiliario en el despacho que ocupa en la planta baja del edificio consistorial- un día como hoy a las 18:00 horas hace ya 25. Eran otros tiempos y yo con 27 primaveras llegaba con mucha ilusión pero poca experiencia", afirma. Para Gonzálvez, la ilusión sigue intacta pero el grado de experiencia es diametralmente opuesto. "Ahora, con el paso de los años, que parece que han pasado volando, se toman decisiones de una manera más consensuada y diplomática y con el conocimiento necesario", añade.
Felizmente casado y con dos hijos, "que sólo han conocido a su padre como alcalde de Gádor" comenta, se plantea ya sus últimos días como regidor para volver a las aulas. "Todo tiene un principio y un final y a mí ya me ha tocado la hora de volver a colegio y desempeñar mi labor como maestro". Una vocación que le ha permitido impregnar a su responsabilidad como alcalde cualidades tan importantes como la cercanía, la empatía, la educación y la disciplina. Y no le ha ido nada mal porque su forma de hacer política le ha permitido desempeñar también el cargo de senador y parlamentario andaluz. Puestos de altos vuelos para un alcalde que pisa siempre firme en el suelo y que gestiona un pueblo pequeño "pero con servicios de primera", añade cuando se menta a su Gádor querida.
En su bagaje político en este cuarto de siglo al frente del Ayuntamiento de Gádor ha tenido luces y sombras. En las primeras destaca dos días importantes como alcalde: "Nunca olvidaré el 13 de mayo de 1995, día que inauguramos el puente sobre el río Andarax y acabábamos con décadas de separación del pueblo. Ahí te das cuenta la satisfacción de ser alcalde y dar respuesta a los problemas de tus vecinos", señala. El otro fue en 1996, cuando el primer camión de naranjas descargó en la empresa de cítricos asentada en el pueblo. "Se abría un importante foco generador de empleo tan necesario en estos tiempos que corren", matiza.
En el lado opuesto, en el de las sombras, apunta con un tono de voz más cabizbajo, que el día más triste de su vida tuvo lugar en diciembre de 1994 con el accidente en las vías del tren de una ambulancia que sesgaba la vida de varias personas. "Ese ha sido mi talón de Aquiles, el no haber eliminado los pasos a nivel en mi pueblo. Me voy a ir con esa espina clavada en mi gestión municipal".
Gonzálvez siempre tuvo claro que quería ser alcalde, y quizás por eso, por esa fijación de ideas tan clarividente, ha tenido la posibilidad de codearse con grandes personalidades del mundo de la cultura, el deporte y la política. Durante estos 25 años ha tenido tiempo para charlar con el fallecido Manuel Fraga en su despacho, presumir de pueblo con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, departir con el mítico jugador de baloncesto Fernando Romay o inmortalizarse con estrellas de la música como Isabel Pantoja, Manolo Escobar, Norma Duval o David Bisbal, con todos ellos en Gádor "porque siempre hemos apostado por traer a los mejores para disfrute de mis vecinos. Mi pueblo siempre ha sido un referente en ese sentido", añade.
Amigo de todos los trabajadores del Ayuntamiento, a los que considera su segunda familia, afirma que el día que se vaya "se quedará aquí un trozo de mi corazón". Aún le quedan tres años. Disfrútelos y felicidades, alcalde.
Felizmente casado y con dos hijos, "que sólo han conocido a su padre como alcalde de Gádor" comenta, se plantea ya sus últimos días como regidor para volver a las aulas. "Todo tiene un principio y un final y a mí ya me ha tocado la hora de volver a colegio y desempeñar mi labor como maestro". Una vocación que le ha permitido impregnar a su responsabilidad como alcalde cualidades tan importantes como la cercanía, la empatía, la educación y la disciplina. Y no le ha ido nada mal porque su forma de hacer política le ha permitido desempeñar también el cargo de senador y parlamentario andaluz. Puestos de altos vuelos para un alcalde que pisa siempre firme en el suelo y que gestiona un pueblo pequeño "pero con servicios de primera", añade cuando se menta a su Gádor querida.
En su bagaje político en este cuarto de siglo al frente del Ayuntamiento de Gádor ha tenido luces y sombras. En las primeras destaca dos días importantes como alcalde: "Nunca olvidaré el 13 de mayo de 1995, día que inauguramos el puente sobre el río Andarax y acabábamos con décadas de separación del pueblo. Ahí te das cuenta la satisfacción de ser alcalde y dar respuesta a los problemas de tus vecinos", señala. El otro fue en 1996, cuando el primer camión de naranjas descargó en la empresa de cítricos asentada en el pueblo. "Se abría un importante foco generador de empleo tan necesario en estos tiempos que corren", matiza.
En el lado opuesto, en el de las sombras, apunta con un tono de voz más cabizbajo, que el día más triste de su vida tuvo lugar en diciembre de 1994 con el accidente en las vías del tren de una ambulancia que sesgaba la vida de varias personas. "Ese ha sido mi talón de Aquiles, el no haber eliminado los pasos a nivel en mi pueblo. Me voy a ir con esa espina clavada en mi gestión municipal".
Gonzálvez siempre tuvo claro que quería ser alcalde, y quizás por eso, por esa fijación de ideas tan clarividente, ha tenido la posibilidad de codearse con grandes personalidades del mundo de la cultura, el deporte y la política. Durante estos 25 años ha tenido tiempo para charlar con el fallecido Manuel Fraga en su despacho, presumir de pueblo con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, departir con el mítico jugador de baloncesto Fernando Romay o inmortalizarse con estrellas de la música como Isabel Pantoja, Manolo Escobar, Norma Duval o David Bisbal, con todos ellos en Gádor "porque siempre hemos apostado por traer a los mejores para disfrute de mis vecinos. Mi pueblo siempre ha sido un referente en ese sentido", añade.
Amigo de todos los trabajadores del Ayuntamiento, a los que considera su segunda familia, afirma que el día que se vaya "se quedará aquí un trozo de mi corazón". Aún le quedan tres años. Disfrútelos y felicidades, alcalde.
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