Hoy en el recuerdo

Vicente Casanovael Obispo-Senador por Almería

Se cumple un siglo de la llegada a la provincia de Casanova y Marzol, Obispo de Almería que fue nombrado más tarde Senador del Reino. Natural de Borja, en Aragón, llegó a una provincia "abandonada y fértil"

José Manuel Bretones / Periodista | Actualizado 25.06.2008 - 01:00
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Imagen de la época de Casanova y Marzol.

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HACE ahora cien años, el sacerdote Vicente Casanova y Marzol fue nombrado Obispo de Almería. Ocurrió en 1908 y, tras Santos Zárate Martínez, fue el segundo de los nueve obispos que hubo en la provincia durante el siglo XX, aunque sólo ocho de ellos fueron nombrados en la centuria.

La llegada de este aragonés de 54 años, natural de Borja, a aquella Almería olvidada protagonizó una convulsión en la vida social, política y religiosa de la ciudad. Pero además de su afán por ayudar a los necesitados, Vicente Casanova protagonizó un hecho inusual. Siendo obispo fue nombrado en 1914 Senador del Reino. Estamos, pues, en el I centenario de la llegada a Almería del Obispo-Senador.

Vicente Casanova y Marzol fue ordenado presbítero en el año 1881 y antes de aterrizar en la provincia desarrolló una gran labor pastoral en la capital de España. Fundó una escuela para niños pobres y fue párroco de la Catedral de Madrid durante quince años.

Tal era su prestigio que el 14 de octubre de 1907, el ministro de Gracia y Justicia, marqués de Figueros, envió a la Nunciatura una carta con los candidatos que el Rey Alfonso XIII proponía para obispos; entre ellos figuraba Vicente Casanova y Marzol aspirante a Almería para cubrir la vacante por la muerte de Santos Zárate Martínez. Aquella noticia debió filtrarse a los medios de comunicación porque los periódicos publicaron la candidatura y casi llegaron a "reventar" el nombramiento.

No obstante, el Papa Pío X nombró a Vicente Casanova y Marzol Obispo de Almería el día 19 de diciembre de 1907, cubriendo así la vacante por muerte de don Santos Zárate Martínez. La noticia, ya oficial, llegó a Almería el 21 de diciembre pero no fue hasta el 25 de marzo de 1908 cuando se produjo la consagración episcopal de Vicente Casanova y Marzol en la Santa Iglesia Catedral Basílica de Madrid. Relatan las crónicas que el templo estaba abarrotado de gente y por primera vez una delegación almeriense asistió a un acto de tanta importante para la diócesis. En concreto fueron el arcipreste, José Escribano y Tornel y el lectoral Arturo Menán Garibay.

El periódico católico La Independencia publicó el testimonio de éstos, vía telegrama, al Cabildo almeriense así como que el día 4 de abril estaba prevista la llegada a Almería del nuevo Obispo. Su traslado desde Madrid a Almería fue en ferrocarril; un viaje al que le acompañaron, entre otras personalidades, amigos y feligreses, el diputado a Cortes por Almería, Antonio Navarro Ramírez de Arellano.

FLORES DESDE LOS BALCONES

El día 4 de abril, más de cien días después de haber sido nombrado por el Papa, el nuevo obispo Vicente Casanova y Marzol llegaba en el tren correo a nuestra ciudad. Una comisión política y social se adelantó a Gérgal para, en la estación, darle la bienvenida al nuevo prelado. Dicen las crónicas que "cuando el tren arribó a la capital la banda municipal interpretó el himno de Infantes, hubo una gran salva de cohetes y todas las campanas de la ciudad hicieron un repique general". La Guardia Civil se encargó de escoltar a la comitiva del Obispo, subido en el coche de un diputado, mientras Vicente Casanova era acompañado por los gobernadores civil y militar y alcalde.

Las calles del trayecto estaban engalanadas y las gentes arrojaban desde los balcones, al paso del prelado, pétalos de rosas y claveles. La comitiva atravesó la calle de la Estación, Méndez Núñez, Paseo del Príncipe, Ricardos, glorieta de San Pedro, Floridablanca, Real, Santo Cristo, Mariana y Cervantes para entrar en la plaza de la Catedral. El obispo descendió del coche en la puerta del Seminario de San Indalecio y se dirigió al estrado donde prestó el juramento; posteriormente, en el interior de la Catedral, se dirigió a los asistentes evocando un recuerdo evangélico, tal y como recogió el diario La Crónica Meridional del domingo 5 de abril: "Cuando los Apóstoles -dijo- entraban en una ciudad, lo primero que decían era Pax vobis; yo sucesor de los Apóstoles, al penetrar en la capital de mi diócesis, para la cual, desde hace tres meses, consagro los afectos más caros de mi alma, mis labios pronuncian con el afecto todo de mi pecho las palabras que Jesucristo mandó decir a sus Apóstoles: Pax vobis, la paz sea con vosotros, porque vosotros sois hijos de la paz".

Terminó poniéndose bajo la protección de San Indalecio e invocando la intercesión de la excelsa Patrona de este pueblo, la Santísima Virgen del Mar. Concedió cincuenta días de indulgencias según lo establecido por San Pío X, también hizo llegar al capellán de la cárcel, ciento veinticinco pesetas para los presos. Otra cantidad similar entregó para que las religiosas del hospital, el hospicio y el manicomio distribuyeran a sus acogidos.

Unos días después, el nuevo Obispo de Almería escribe al Nuncio para explicarle su llegada y reflexiona sobre Almería así: "Aunque hay muchas cosas que hacer, en verdad la diócesis no está tan mal como algunos habían pintado" y dió gracias a Dios de encontrarse "en una Tierra abandonada y fértil, capaz de producir abundantes frutos". Vicente Casanova y Marzol, se trasladó a Pechina, antigua Urci, siguiendo la costumbre de todos los obispos de hacer una visita a Pechina con ocasión de su entrada solemne a Almería. Allí fue donde San Indalecio fundó la diócesis.

El nuevo Obispo también realizó una visita pastoral por toda la provincia. En sus 14 años de presencia entre los almerienses, dispuso que se retiraran dos crucifijos de marfil que había en las capillas de la Inmaculada y del Carmen y fueran sustituidos por el peligro que suponían de ser robados, pidió una nueva reliquia del Patrón de la ciudad, que se le enviara la lista completa de todo el personal de la Catedral y las cuentas desde la última visita pastoral.

El 26 de junio de 1908, en su carta al nuncio, señala dos problemas. El de la ignorancia religiosa y los amancebamientos. Del clero dice: "salvo raras y honrosas excepciones lo encuentro poco ilustrado y bastante perezoso". Pero, sin duda, su faceta religiosa debe ser complementada con la política. A propuesta del Arzobispo de Granada fue nombrado Senador del Reino en el año 1914. Así consta en el archivo de la Cámara Alta. Su acta electoral lleva fecha del 22 de marzo de 1914 y en su expediente personal figura una carta en la que se excusa por no haber podido tomar posesión de su cargo el 22 de abril de 1914 y de poder hacerlo el 10 de junio de ese mismo año.

El Obispo-Senador, aunque ya era Arzobispo de Granada, repitió escaño en la legislatura de 1923; en concreto fue el 28 de junio cuando accedió al puesto.
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