La cultura ecuatoriana en el mismísimo Paseo de Almería

William y Ernesto son dos índigenas originales de Otavalo que nos traen el arte de su tierra. Disfrazados de indios tocan la zampoña para los transeúntes almerienses

Ariadna Morales / Almería | Actualizado 04.08.2008 - 13:12
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William a la izquierda y Ernesto a la derecha. Ambos llevan consigo zampoñas fabricadas por ellos mismos.

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Otavalo es una de las capitales más importantes de Ecuador, cercana a la frontera con Colombia y rica en población indígena. La ciudad de la provincia de Imbabura es el centro económico y turístico del país gracias al gran fomento de la artesanía, ya que todos los lugareños han aprendido el arte de la costura y las manualidades.

En los meses de calor en Andalucía, Ernesto y William, dos otavaleños residentes en Granada, pasean sus creaciones por las costas del sureste andaluz. "Durante la semana montamos un puesto para vender nuestros productos en las zonas costeras de Granada, sobre todo Motril, y los fines de semana venimos a distintos puntos de Almería", cuenta Ernesto. Cuando tienen que pasar el fin de semana en las zonas costeras almerienses duermen en campings cercanos a los "puestos de trabajo".

Hace 5 años que Ernesto y William llegaron a España tras recorrer diferentes países de Europa y América para mostrar sus artículos. Ernesto confiesa sentirse a gusto en España por la cuestión del idioma: "Hemos estado en muchos países europeos como Suecia, Noruega o Polonia, pero nos encontramos más cómodos aquí porque nos entendemos mejor con la gente", afirma.

Es curioso hablar con ellos mientras hacen su trabajo, pues se encuentran muchas mañanas y tardes en el Paseo de Almería vestidos de indios y vendiendo accesorios e instrumentos, y es inevitable preguntarse si hasta el traje que portan es obra suya: "Sí, nosotros nos hacemos los disfraces y también todo lo que vendemos" -señala los diferentes artículos originales de su país-.

En Otavalo es común la venta de estos utensilios y, sobre todo, de ropa indígena de vivos colores y texturas. La música ecuatoriana se compone esencialmente de sonidos originados por el viento. Es el caso de la zamapoña o flautas de pan, compuesta de varias cañas huecas tapadas por unos extremos que producen sonidos aflautados. No obstante, suena como una flauta dulce con un toque diferente. Otro de los artilugios musicales más comunes y que William y Ernesto venden en sus puestos ambulantes es la quena, otro instrumento de viento de bisel. Ambos instrumentos étnicos son tocados con suma facilidad por estos dos otavaleños. Es agradable caminar mientras se escucha una melodía dulce y relajante que se confunde con el ajetreo que se vive todos las mañanas y tardes en el Paseo.

Ernesto confiesa que ahora ha formado una familia aquí, pero juntos desean volver a su tierra en uno o dos años si es posible. "Durante el invierno en España nosotros regresamos a Otavalo porque nadie va a las playas por el frío y no se vende. Allí tenemos nuestros locales artesanales y hay gran cantidad de turistas en todo el año. Otavalo es el mercado más grande de latinoamérica, lleno de gente y de tiendas", cuenta Ernesto.

Ambos seguirán llevando sus ropajes y plumas indias, tocando en mitad de la calle y mostrando sus obras artesanales por las costas del sureste andaluz, pero esto solo les da para vivir. Por eso, en un futuro, los dos otavaleños quieren volver junto con su familias a la tierra que les vio nacer. Suerte.
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