La consulta del especialista

Síndromes dolorosos de la columna vertebral

El 10% de todas las lesiones de los deportistas se deben a problemas de columna, sobre todo lumbar, ya sea por microtraumatismo de repetición (más frecuente) o debido a algún traumatismo en un momento puntual

Dr. Antonio Ríos Luna / Www.doctorantoniorios.com | Actualizado 27.06.2010 - 05:02
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Rudy Fernández fue operado de hernia discal esta temporada.

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LA columna en el ser humano se divide en cuatro regiones: la cervical, compuesta por 7 vértebras, la dorsal; formada por 12; la lumbar, por 5 y, en último lugar, sacro y cóccix. Entre cada cuerpo vertebral se encuentran los discos intervertebrales. Son las almohadillas encargadas de amortiguar el peso del cuerpo y repartir las cargas de forma uniforme, absorbiendo los impactos y permitiendo la movilidad de todos los segmentos en conjunto. Con la edad y dependiendo de la actividad laboral o deportiva, esos discos intervertebrales se van deshidratando y perdiendo elasticidad, siendo susceptibles de romperse ante un esfuerzo puntual (típica ciática).

El 10% de todas las lesiones de los deportistas se deben a problemas de columna, sobre todo lumbar, ya sea por microtraumatismos de repetición (más frecuente) o debido a algún traumatismo en un momento puntual. Supone una queja frecuente en el deportista de cualquier edad. Los factores de riesgo son la práctica deportiva ocasional con mala preparación física, calentamientos y estiramientos precarios, el atleta veterano cuya columna y discos no gozan de la elasticidad y por lo tanto presentan menor capacidad para absorber impactos.

Lesiones lumbares

Las patologías lumbares se pueden dividir en tres grupos:

A.- Lesiones musculares.

Son las típicas contracturas o distensiones debidas a un sobreesfuerzo puntual o un enfriamiento de la zona tras un ejercicio. El deportista manifiesta dolor en la región lumbar, sin irradiarse a las piernas, además de tener menor movilidad y dificultad para sentarse o agacharse. Es la típica lumbalgia. Suelen responder bien al tratamiento antiinflamatorio y al calor por lo que el jugador suele reincorporar a su actividad deportiva a los 3-4 días. Puede ser útil, una vez que ha pasado la fase más dolorosa, el tratamiento rehabilitador con manipulaciones, cuya intensidad va a depender del dolor que presenta el paciente.

B.- Lesiones discales.

Suele dañarse en los deportista que realizan actividades de impacto como el fútbol o el baloncesto.

El proceso más leve es la protrusión discal, que es un abombamiento del disco intervertebral sin que llegue a romper la integridad del disco, por lo que la entidad clínica es leve, pudiendo provocar dolor en su inicio o relacionado con la aparición del prolapso. Es la antesala de la hernia discal. A veces, tras un esfuerzo o un giro, el paciente puede notar dolor brusco, normalmente sin irradiación a las piernas, con una importante contractura de la musculatura de la región lumbar, que le obliga a permanecer en reposo. EL calor local seco, los antiinflamatorios vía intramuscular (corticoides), son muy útiles para resolver el cuadro. Cuando el dolor se repite en forma de crisis que, además, cada vez dura más tiempo y entre cada crisis pasa menos tiempo, es necesaria la realización de una resonancia magnética. Con esta prueba se determina de forma clara la lesión de la columna y la posible afectación de los nervios de la misma.

La hernia discal consiste en la salida de parte del disco que se rompe y puede comprimir alguna raíz o el cordón medular en función a su localización. El deportista puede notar un chasquido. La clínica cursa con dolor irradiado a glúteos y miembros inferiores que en casos más avanzados puede repercutir en la fuerza, reflejos y sensibilidad de las piernas. Si la hernia se encuentra comprimiendo el nervio de la pierna derecha, será ésta la pierna que se duerma o en la que note sensaciones raras o dolor. Al contrario si es la otra pierna. Dependiendo de la altura donde se produzca la hernia, el dolor se reflejará en un lado o en otro de la pierna. Por ejemplo, la localización más frecuente de padecer una hernia discal es L5-S1. El dolor suele localizarse en la región posterior del muslo, cara lateral de la pantorrilla, talón y planta del pie. Es obligada la realización de la RMN de columna lumbar para valorar el estado de la hernia. Salvo que ésta sea de un tamaño muy importante y la clínica sea muy severa, el tratamiento inicialmente suele consistir en un ciclo de corticoides intramusculares y ver la respuesta. Si es completa y el paciente responde aliviándose el dolor, se continúa con tratamiento rehabilitador. El deportista puede incorporarse a la actividad una vez que se encuentre libre de dolor. Para prevenir futuros episodios de dolor, es muy importante realizar un trabajo de fortalecimiento de la musculatura abdominal así como de la lumbar. La piscina es el sitio adecuado. Si trabajamos la musculatura comentada, el disco soporta menos peso, ya que se invierten los patrones de carga de peso en la espalda, siendo el músculo el responsable de cargar el peso en la columna. De esta manera, el disco no se estresa y no se rompe, luego la hernia no crece y el paciente no recae.

Cuando la clínica es muy importante que no mejora con la medicación y la RMN evidencia una hernia de tamaño importante que, además, comprime un nervio, está indicada la intervención quirúrgica. Ésta consiste en la extirpación de aquella parte del disco intervertebral que se encuentra comprimiendo el nervio, preservando el resto del disco sano. El 90% de los deportistas que se operan pueden volver a su actividad previa sin restricciones. El tiempo hasta reincorporación deportiva puede variar entre dos semanas y dos meses. Al igual que en el anterior capítulo, un programa de potenciación de la musculatura abdominal y lumbar es obligatorio.

C.- Espondilolistesis y espondilolisis.

Es el desplazamiento del cuerpo vertebral respecto a la vértebra inmediatamente inferior. Son propensos a padecer esta dolencia los deportistas cuya actividad suponga una hiperextensión de la columna lumbar como futbolistas, gimnastas y saltadores de pértiga. Suele provocar dolor con el movimiento. Las causas pueden ser congénitas, degenerativas o traumáticas. Hay varios niveles de gravedad. En los casos más avanzados es necesaria la fijación de la columna lumbar con barras y tornillos.
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