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"Tenemos que defender la democracia con uñas y dientes"
Fernando García de Cortázar. Historiador
"Tenemos que defender la democracia con uñas y dientes"
La compañía de Jesús le destinó muy tempranamente a estudiar Historia y hoy cuenta en su haber con 57 libros, entre ellos 'Breve historia de España', 'Breve historia de la cultura en Españ'a, 'Historia de España desde el arte' y 'Pequeña historia del mundo', un trabajo éste último que él describe como un libro para adolescentes de 9 a 99 años.
Charo F. Cotta | Actualizado 27.06.2010 - 11:10-Sitúe el momento histórico.
-Es un momento delicado, una hora grave de España. No hay que ser catastrofista para pensar así, aunque los historiadores sabemos que ha habido otras épocas complicadas y se ha salido de ellas.
-¿Empleando algún recurso en especial?
-Pienso que la creatividad innata del pueblo español, su capacidad de supervivencia, hará que superemos este periodo grave de la economía, aunque no se hayan tomado las medidas a su tiempo.
-¿Qué ha ocurrido, en su opinión?
-Que caen grandes expectativas Nos creímos un país rico y no lo éramos tanto. Nos dejamos llevar por la euforia y no hemos sabido aprovechar el buen momento, siendo austeros para tener y retener.
-¿Habrá cambios históricos a nivel mundial?
-Probablemente sí. Camús llamó al siglo XX "el siglo del miedo" y yo creo que el siglo XXI también será el siglo del miedo y de la inseguridad.
-¿Cuáles son los peligros?
-No sólo los fundamentalismos de raíz religiosa, sino otro tipo de ataques a la democracia, a la que tenemos que defender con uñas y dientes. ¡No hay que dar por hecho que los fenómenos son irreversibles!
-¿A qué ataques se refiere?
-Nuestros derechos y libertades individuales pueden estar condicionados o amenazados, por un dictador o por nosotros mismos, si no los defendemos.
-¿Qué hay que aprender de la historia?
-Siempre hay que mirar hacia aquellos que han intentado mejorar la condición humana y de la sociedad. Creo que la historia nos da maravillosos ejemplos de lo que llamamos utopía.
-¿Con qué ojos deberíamos mirar a esos momentos?
-Sabiendo que la frase de Jorge Manrique, "cualquiera tiempo pasado fue mejor", no es cierta. Yo diría que cualquier tiempo pasado fue peor. Y ése puede ser una especie de lema para nuestra actitud.
-¿Pensar que el futuro siempre será mejor?
-Hacer que el futuro sea mejor, dejarles a nuestros hijos y nietos una tierra más pacificada y feliz.
-¿Se le ocurre otro periodo tan pesimista como el actual?
-No soy muy partidario de comparar periodos. La historia no se repite, porque el hombre es libre y siempre tendrá capacidad para introducir elementos de diferencia en cada etapa.
-Aun así, busquemos semejanzas.
-Después de los años gloriosos del Imperio, tras Felipe II, también se produjo una tensión grave en España. Aunque a veces se exagera. ¡Los poetas siempre se han hecho fuertes en la tristeza!
-¿Quiere decir que nunca es para tanto?
-Hemos contado con grandes poetas, como Quevedo, el gran poeta de la decadencia, a los que hay que interpretar bien. España todavía era un país hegemónico cuando él decía: "Miré los muros desolados de la patria mía".
-¿Algún otro momento comparable?
-Ocurre algo parecido con la Generación del 98. Los artistas y escritores de la época se enfrascan en la pérdida de las colonias, mientras se produce una gran regeneración de España. Retratan una España que no es del todo real.
-Les inspira el desastre, más que la gloria.
-Piense en el pintor Zuluaga, con esos paisajes llenos de enanos y caciques, o en Unamuno, Baroja y Machado. Desde Galdós y Clarín hasta la generación poética del 27, ése un periodo esplendoroso de nuestra cultura.
-¡Pero España perdió peso en el mundo!
-Es cierto que a partir del 98 España perdió peso. Pero se crearon bancos, vino el capital de América y hubo una recuperación, aunque no tan fuerte como en otros países, porque en España somos muy historicistas y soñamos con el imperio perdido.
-¿Qué cree que nos define como pueblo?
-Las generalizaciones son difíciles. España es una mezcla de chapuza y modernidad.
-Mezcla explosiva, ¿no?
-También diría, frente a la imagen que se ha dado, sobre todo en Andalucía, de pasión por la muerte, que hay pasión por la vida. Por eso se conmemora la muerte como la negación y la antítesis de la vida.
-¿Somos muy hedonistas?
-Totalmente. Por mucho que ustedes exalten su tradición árabe son, más que cualquier español, hijos de Roma.
-¿Y muy trascendentales?
-Por influencia de la religión, el nuestro es un país muy trascendental. Somos muy apasionados, gente de grandes convicciones.
-¿Lo ve como ventaja o inconveniente?
-Eso a veces nos ha hecho poco permeables al consenso y al diálogo, más del blanco y negro que del café con leche.
-¿Ése es el demonio que conviene dominar?
-Los portugueses dicen de nosotros que tenemos la sangre caliente. Podía ser lo que ha dado origen a esas guerras civiles dramáticas que erosionan la misma idea de España.
-¿De qué cualidad colectiva deberíamos de hacer uso?
-De la simpatía y la preocupación por los demás. Nos metemos en la vida de los demás porque nos interesan.
-¿El desafecto hacia los políticos viene de antiguo?
-El desapego hacia los políticos nace porque los españoles piensan que no les sirven como deberían. Habría que introducir elementos que corrijan la vieja democracia, haciendo que predominen los valores de servicio y de austeridad.
-¿Hemos tenido malos gobernantes?
-Yo diría que sí. Algunos fueron impresionantes, como Fernando el Católico, muy creativo, pero ha habido reyes que sólo se han preocupado por la guerra o por su propia dinastía. Han faltado, como diría Ortega, élites dirigentes.
-Es un momento delicado, una hora grave de España. No hay que ser catastrofista para pensar así, aunque los historiadores sabemos que ha habido otras épocas complicadas y se ha salido de ellas.
-¿Empleando algún recurso en especial?
-Pienso que la creatividad innata del pueblo español, su capacidad de supervivencia, hará que superemos este periodo grave de la economía, aunque no se hayan tomado las medidas a su tiempo.
-¿Qué ha ocurrido, en su opinión?
-Que caen grandes expectativas Nos creímos un país rico y no lo éramos tanto. Nos dejamos llevar por la euforia y no hemos sabido aprovechar el buen momento, siendo austeros para tener y retener.
-¿Habrá cambios históricos a nivel mundial?
-Probablemente sí. Camús llamó al siglo XX "el siglo del miedo" y yo creo que el siglo XXI también será el siglo del miedo y de la inseguridad.
-¿Cuáles son los peligros?
-No sólo los fundamentalismos de raíz religiosa, sino otro tipo de ataques a la democracia, a la que tenemos que defender con uñas y dientes. ¡No hay que dar por hecho que los fenómenos son irreversibles!
-¿A qué ataques se refiere?
-Nuestros derechos y libertades individuales pueden estar condicionados o amenazados, por un dictador o por nosotros mismos, si no los defendemos.
-¿Qué hay que aprender de la historia?
-Siempre hay que mirar hacia aquellos que han intentado mejorar la condición humana y de la sociedad. Creo que la historia nos da maravillosos ejemplos de lo que llamamos utopía.
-¿Con qué ojos deberíamos mirar a esos momentos?
-Sabiendo que la frase de Jorge Manrique, "cualquiera tiempo pasado fue mejor", no es cierta. Yo diría que cualquier tiempo pasado fue peor. Y ése puede ser una especie de lema para nuestra actitud.
-¿Pensar que el futuro siempre será mejor?
-Hacer que el futuro sea mejor, dejarles a nuestros hijos y nietos una tierra más pacificada y feliz.
-¿Se le ocurre otro periodo tan pesimista como el actual?
-No soy muy partidario de comparar periodos. La historia no se repite, porque el hombre es libre y siempre tendrá capacidad para introducir elementos de diferencia en cada etapa.
-Aun así, busquemos semejanzas.
-Después de los años gloriosos del Imperio, tras Felipe II, también se produjo una tensión grave en España. Aunque a veces se exagera. ¡Los poetas siempre se han hecho fuertes en la tristeza!
-¿Quiere decir que nunca es para tanto?
-Hemos contado con grandes poetas, como Quevedo, el gran poeta de la decadencia, a los que hay que interpretar bien. España todavía era un país hegemónico cuando él decía: "Miré los muros desolados de la patria mía".
-¿Algún otro momento comparable?
-Ocurre algo parecido con la Generación del 98. Los artistas y escritores de la época se enfrascan en la pérdida de las colonias, mientras se produce una gran regeneración de España. Retratan una España que no es del todo real.
-Les inspira el desastre, más que la gloria.
-Piense en el pintor Zuluaga, con esos paisajes llenos de enanos y caciques, o en Unamuno, Baroja y Machado. Desde Galdós y Clarín hasta la generación poética del 27, ése un periodo esplendoroso de nuestra cultura.
-¡Pero España perdió peso en el mundo!
-Es cierto que a partir del 98 España perdió peso. Pero se crearon bancos, vino el capital de América y hubo una recuperación, aunque no tan fuerte como en otros países, porque en España somos muy historicistas y soñamos con el imperio perdido.
-¿Qué cree que nos define como pueblo?
-Las generalizaciones son difíciles. España es una mezcla de chapuza y modernidad.
-Mezcla explosiva, ¿no?
-También diría, frente a la imagen que se ha dado, sobre todo en Andalucía, de pasión por la muerte, que hay pasión por la vida. Por eso se conmemora la muerte como la negación y la antítesis de la vida.
-¿Somos muy hedonistas?
-Totalmente. Por mucho que ustedes exalten su tradición árabe son, más que cualquier español, hijos de Roma.
-¿Y muy trascendentales?
-Por influencia de la religión, el nuestro es un país muy trascendental. Somos muy apasionados, gente de grandes convicciones.
-¿Lo ve como ventaja o inconveniente?
-Eso a veces nos ha hecho poco permeables al consenso y al diálogo, más del blanco y negro que del café con leche.
-¿Ése es el demonio que conviene dominar?
-Los portugueses dicen de nosotros que tenemos la sangre caliente. Podía ser lo que ha dado origen a esas guerras civiles dramáticas que erosionan la misma idea de España.
-¿De qué cualidad colectiva deberíamos de hacer uso?
-De la simpatía y la preocupación por los demás. Nos metemos en la vida de los demás porque nos interesan.
-¿El desafecto hacia los políticos viene de antiguo?
-El desapego hacia los políticos nace porque los españoles piensan que no les sirven como deberían. Habría que introducir elementos que corrijan la vieja democracia, haciendo que predominen los valores de servicio y de austeridad.
-¿Hemos tenido malos gobernantes?
-Yo diría que sí. Algunos fueron impresionantes, como Fernando el Católico, muy creativo, pero ha habido reyes que sólo se han preocupado por la guerra o por su propia dinastía. Han faltado, como diría Ortega, élites dirigentes.
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Exactamente, "nos creímos un país rico. . . ", así actuó este gobierno gastando como si nunca se terminara la riqueza que encontraron; hicieron de cigarra sin preveer los malos tiempos, y éstos llegaron a pesar que quisieron esconderlos y negarlos, porque claro, el que decía que estábamos en crisis era un "antipatriota". Se lo dijo muy claro Pizarro a Solbes, pero zapatitos se reía, seguía negándolo; "vaya revolcón que le ha dado Solbes a Pizarro", se congratulaba. . . ¡¡ ignorante !!
Fernando García, no existe democracia, sino la eterna dictadura que se vota cada cuatro años. Y si España fuera una democracia, no le impondrian impuestos de corrupción. ni precios de corrupción para que el político se enriquezca, y enchufe y haga ricos a sus familiares, lo que confirma para que vale votar. Políticos y sus familiares ricos, y el pueblo pobre.
puedes ir a cuba, a corea del norte, a china, a marruecos, a venezuela, a rusia, a libia, a birmania, a cataluña, a peneuvelandia, a etc. . . y ahí puedes explicar lo que es la democracía, la libertad, la libre empresa, etc. . .