Aprovechar los restos vegetales en Almería, realidad si se apoya en I+D

La capital almeriense acoge la tribuna promovida por el CSIC, la Fundación Cajasol, la CEA y el Grupo Joly, impartida por el ingeniero agrónomo de la UAL Ángel J. Callejón · Participa una treintena de empresarios

Elio Sancho / Almería | Actualizado 01.02.2012 - 01:00
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El Gran Hotel Almería acogió la jornada impartida por Ángel Jesús Callejón Ferre, doctor ingeniero agrónomo por la Universidad de Almería.

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La gestión de los restos vegetales en Almería, ¿es una oportunidad o un problema? Esta es la eterna pregunta que llevan haciéndose todos los agentes socioeconómicos protagonistas, directa o indirectamente, del sector hortofrutícola de la provincia, desde los inicios de esta actividad, a finales de los años sesenta. Se trata de encontrar una solución antes, si cabe, de llegar a la combustión, una cuestión que ha derivado en numerosos proyectos de investigación, tanto públicos como privados, y que aún no parece haber dado con la tecla definitiva, pues, de lo contrario, Almería sería desde hace años un referente en la valorización de este tipo de material, algo que no es así.

El Gran Hotel Almería acogió ayer una tribuna de 'Ciencia y Futuro en Andalucía', promovida por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Fundación Cajasol, la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) y el Grupo Joly, bajo el título 'Aprovechamiento energético de los residuos hortofrutícolas de invernaderos', impartida por Ángel Jesús Callejón Ferre, doctor ingeniero agrónomo por el programa de doctorado en Biología, Ecología y Productividad de los Vegetales, doctor por la Universidad de Almería.

Callejón expuso la importancia de este asunto para la provincia almeriense, pues Almería mueve, según los últimos datos de la campaña hortofrutícola (la 2010-2011), proporcionados por la Fundación Cajamar, 1.594 millones de euros de un sector que da empleo a casi la mitad de su población ocupada. "En el mundo hay 1,6 millones de hectáreas de invernaderos; en España, 55.800 hectáreas; y en Almería, unas 27.000", apuntó.

El ingeniero agrónomo ahondó en los posibles usos de los restos vegetales, tanto para elaborar productos industriales (pelets, briquetas, palets), evitando su combustión (opción más sostenible) como para generar calor a través de un proceso químico (biogás, bioetanol, biohidrógeno...); y explicó los porqués de que su implantación no esté tan generalizada: su coste suele superar al de los combustibles fósiles, necesita grandes inversiones y, sobre todo, una decidida apuesta por apoyarse en el I+D+i para garantizar su viabilidad económica, técnica y ambiental.

Como ejemplo, apuntó que el tomate es el que más toneladas genera de restos y por tanto proporcionaría más energía calorífica, pero genera ácido clorhídrico y sosa, destrozando las calderas; el resto de cultivos sí son susceptibles de su aprovechamiento, pues no ofrecen este problema.
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