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El hombre que se atrevió a vivir su sueño
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El hombre que se atrevió a vivir su sueño
| Actualizado 08.01.2012 - 01:00"Fui un esclavo que compró su libertad; un pájaro que vivía en una jaula de oro, pero al fin y al cabo, preso en una jaula". Así habla, sin pelos en la lengua y con las ideas muy claras, Jesús Contreras, fundador y gerente de Oz Nature Wildlife, una empresa almeriense especializada en organizar y realizar visitas guiadas al rico patrimonio natural de la provincia, de su tierra, a cuyos tesoros rinde homenaje continuamente.
Este almeriense, de 45 años de edad, cambió en 2007 el traje por los prismáticos para convertirse en un avezado experto en ornitología y riqueza geológica y ambiental. "En mi anterior etapa, una corbata colgaba siempre de mi cuello y un maletín de mi brazo; gastos pagados, coches, vuelos, hoteles, bellas azafatas... No evitaban que yo fuera un mero esclavo del dinero", asegura.
Jesús Contreras trabajó durante una docena de años para Diageo, la multinacional británica propietaria de marcas tan conocidas como J&B, Smirnoff, Baileys, Cardhu o Cacique, previo paso, durante otros tres años, por la distrubicón de J&B en Almería, codo con codo con el distribuidor de la época.
Contreras entró en este mundo después de haber intentado sacar adelante Luminart, su propio negocio de iluminación y decoración artesanal, pues contaba con cinco años de experiencia en la empresa de su abuelo (Bazar Almería). Pero la suerte no estaba de cara y la coyuntura tampoco, pues la dureza de la crisis de 1991 le pilló de lleno y, a los pocos meses, tuvo que bajar la persiana.
Fue entonces cuando dio el salto hacia la gestión comercial de bebidas alcohólicas, una época de la que Jesús reniega. "Me agarré a lo que pude; en las multinacionales son muy astutos y saben aprovechar el capital humano. Un treintañero con deudas y ambiciones era el bocado perfecto para ser un dócil productor de trabajo".
El almeriense continuó trabajando en esta empresa a un ritmo tan vertiginoso que no se daba cuenta del vacío al que le estaba conduciendo. Sin embargo, supo darse cuenta de ello y, sobre todo, valentía para dar el paso.
Tuvo conciencia de ello "una madrugada fría en el aeropuerto de Valencia, mientras esperaba mi vuelo de regreso a Almería tras una convención de ventas". Recuerda que se dio cuenta del "enorme vacío lleno de dinero, de vicios y de errores". Fue el punto de inflexión para regresar a su amada Almería, "al lugar al que pensé, y sigo pensando, que debía de donar mi tiempo".
Entonces puso en marcha Oz Nature Wildlife. Para motivarse a sí mismo solía escribir frases de autoestima en papelitos, de las que recuerda una que se ha convertido en su verdadera filosofía de trabajo: "No sueñes tu vida, vive tus sueños". A quienes han pensado en hacer algo similar o crearse su propio negocio les aconseja que no tengan miedo, pues "cada persona es un mundo de valores, de éxitos y de fracasos, y todos tenemos el derecho y la obligación de enfrentarnos a la realidad y a nosotros mismos, así como tenemos la obligación y el derecho a vivir con coherencia".
Asegura que no echa de menos esa vida, ni siquiera la seguridad que puede dar una suculenta nómina. Esta experiencia de vida le ha abierto los ojos para saber que "de nosotros depende nuestro futuro, no debemos huir hacia delante". Y recuerda que "peores tiempos han vivido otras generaciones que nos precedieron y sin embargo dejaron sus vidas pegadas al terruño para que hoy sus hijos, nietos y biznietos seamos herederos y partícipes de ese patrimonio".
Este almeriense, de 45 años de edad, cambió en 2007 el traje por los prismáticos para convertirse en un avezado experto en ornitología y riqueza geológica y ambiental. "En mi anterior etapa, una corbata colgaba siempre de mi cuello y un maletín de mi brazo; gastos pagados, coches, vuelos, hoteles, bellas azafatas... No evitaban que yo fuera un mero esclavo del dinero", asegura.
Jesús Contreras trabajó durante una docena de años para Diageo, la multinacional británica propietaria de marcas tan conocidas como J&B, Smirnoff, Baileys, Cardhu o Cacique, previo paso, durante otros tres años, por la distrubicón de J&B en Almería, codo con codo con el distribuidor de la época.
Contreras entró en este mundo después de haber intentado sacar adelante Luminart, su propio negocio de iluminación y decoración artesanal, pues contaba con cinco años de experiencia en la empresa de su abuelo (Bazar Almería). Pero la suerte no estaba de cara y la coyuntura tampoco, pues la dureza de la crisis de 1991 le pilló de lleno y, a los pocos meses, tuvo que bajar la persiana.
Fue entonces cuando dio el salto hacia la gestión comercial de bebidas alcohólicas, una época de la que Jesús reniega. "Me agarré a lo que pude; en las multinacionales son muy astutos y saben aprovechar el capital humano. Un treintañero con deudas y ambiciones era el bocado perfecto para ser un dócil productor de trabajo".
El almeriense continuó trabajando en esta empresa a un ritmo tan vertiginoso que no se daba cuenta del vacío al que le estaba conduciendo. Sin embargo, supo darse cuenta de ello y, sobre todo, valentía para dar el paso.
Tuvo conciencia de ello "una madrugada fría en el aeropuerto de Valencia, mientras esperaba mi vuelo de regreso a Almería tras una convención de ventas". Recuerda que se dio cuenta del "enorme vacío lleno de dinero, de vicios y de errores". Fue el punto de inflexión para regresar a su amada Almería, "al lugar al que pensé, y sigo pensando, que debía de donar mi tiempo".
Entonces puso en marcha Oz Nature Wildlife. Para motivarse a sí mismo solía escribir frases de autoestima en papelitos, de las que recuerda una que se ha convertido en su verdadera filosofía de trabajo: "No sueñes tu vida, vive tus sueños". A quienes han pensado en hacer algo similar o crearse su propio negocio les aconseja que no tengan miedo, pues "cada persona es un mundo de valores, de éxitos y de fracasos, y todos tenemos el derecho y la obligación de enfrentarnos a la realidad y a nosotros mismos, así como tenemos la obligación y el derecho a vivir con coherencia".
Asegura que no echa de menos esa vida, ni siquiera la seguridad que puede dar una suculenta nómina. Esta experiencia de vida le ha abierto los ojos para saber que "de nosotros depende nuestro futuro, no debemos huir hacia delante". Y recuerda que "peores tiempos han vivido otras generaciones que nos precedieron y sin embargo dejaron sus vidas pegadas al terruño para que hoy sus hijos, nietos y biznietos seamos herederos y partícipes de ese patrimonio".












