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Traduce su formación en investigación
el personaje
Traduce su formación en investigación
| Actualizado 07.03.2010 - 01:00Es licenciado en Ciencias, Sección de Químicas por la Universidad de Granada y cuenta con programas de doctorado en Agroquímica Avanzada y Economía Aplicada por la Universidad de Almería, entre otros. Ignacio Flores ha emprendido ahora una nueva aventura como socio de la empresa de biotecnología Phycoelementa. "Quién me iba a decir a mí cuando nací en el Reducto hace 58 años que al cabo de este tiempo yo me iba a ver haciendo las Américas. Puede ser que la vocación me viniera de tanto bajar al Parque a coger higos locos, que ya nadie sabe que son las semillas que caen de los Ficus y hojas de palma o mejor dicho de palmera, que palmas son las que hay en Cuba. Y es que aprovechábamos el viaje para ver los barcos de la uva cargándola para sus largos viajes mientras nos llenábamos los bolsillos de higos locos para hacer guerrillas y con las hojas de las palmeras hacer las barricadas. Puede que esas barricadas sean las culpables de que defienda con tanto ardor mis convencimientos", dicta textualmente Flores.
Es una persona emprendedora. En el año 2000 impulsó la creación de Bioalgal Marine, una empresa que especializada en el cultivo y aprovechamiento integral de microalgas. Hace año y medio abandonó aquí su cargo de director técnico aunque mantiene su participación en la compañía. Además, es director de la academia CAES desde hace más de 20 años y presidente del Colegio de Químicos de Almería desde hace dos. Ahora con Phycoelementa pretende dar un paso más.
Mientras Flores retrocede a sus años mozos, la aventura de las Américas "junto con mi paso por la escuela de Don Manuel, las aromas de los caramelos Pepe y el carro de la carbonería de Antonio que con tanto interés escalaba, son los recuerdo que me llevé a la escuela de Don Simón, tan distinta. Emigramos del Reducto a la Rambla Alfareros. De una tienda de comestibles a otra tienda de comestibles. De un "cash flow" irrisorio a otro que le quitaba el sueño a mi padre".
Además de un amplio currículo, Flores no se ha guardado todo para sí, sino que transmite su conocimiento y lo pone al servicio de la sociedad. Así ha ejercido como docente en cursos, colegios y ha sido coordinador de distintos programas, por citar algunos: de dos Títulos Propios de la Universidad de Almería de Directores de Seguridad, dos Títulos Propios de la Universidad de Almería para Detective Privado, de un Master de Derecho Medio Ambiental de la Universidad de Almería. Asimismo, y además de los anteriores, en colaboración con el Instituto Nacional de Empleo, los Fondos FEDER de la Unión Europea, y la Consejería de Trabajo ha dirigido un alto número de cursos relacionados con la formación empresarial.
Lo de la seguridad no debe sorprender si también se conoce de esta polifacética persona que es director de Seguridad y cuenta con la acreditación profesional de Ministerio del Interior.
"En el año 56 poco se parecía Almería a la actual. De hecho mi principal divertimento era clavar púas en las moreras de la puerta de la tienda. A lo mejor de ahí viene mi interés por el aporte de oligoelementos a las plantas. Tras algunos actos vandálicos como son tocar los timbres insistentemente o darle un pelotazo a la puerta de una vecina que a punto estuvo de costarnos un disgusto a toda la camarilla, empecé a lidiar con las duras leyes de Don Pascual en el instituto, con el agravante de que además de bibliófilo y lector empedernido y amante de García Lorca era jefe de estudios y le gustaba tomar por las noches un chato de vino en La Flor de la Mancha, bar que alquiló mi padre", vuelve la añoranza a las palabras de Flores.
Es una persona emprendedora. En el año 2000 impulsó la creación de Bioalgal Marine, una empresa que especializada en el cultivo y aprovechamiento integral de microalgas. Hace año y medio abandonó aquí su cargo de director técnico aunque mantiene su participación en la compañía. Además, es director de la academia CAES desde hace más de 20 años y presidente del Colegio de Químicos de Almería desde hace dos. Ahora con Phycoelementa pretende dar un paso más.
Mientras Flores retrocede a sus años mozos, la aventura de las Américas "junto con mi paso por la escuela de Don Manuel, las aromas de los caramelos Pepe y el carro de la carbonería de Antonio que con tanto interés escalaba, son los recuerdo que me llevé a la escuela de Don Simón, tan distinta. Emigramos del Reducto a la Rambla Alfareros. De una tienda de comestibles a otra tienda de comestibles. De un "cash flow" irrisorio a otro que le quitaba el sueño a mi padre".
Además de un amplio currículo, Flores no se ha guardado todo para sí, sino que transmite su conocimiento y lo pone al servicio de la sociedad. Así ha ejercido como docente en cursos, colegios y ha sido coordinador de distintos programas, por citar algunos: de dos Títulos Propios de la Universidad de Almería de Directores de Seguridad, dos Títulos Propios de la Universidad de Almería para Detective Privado, de un Master de Derecho Medio Ambiental de la Universidad de Almería. Asimismo, y además de los anteriores, en colaboración con el Instituto Nacional de Empleo, los Fondos FEDER de la Unión Europea, y la Consejería de Trabajo ha dirigido un alto número de cursos relacionados con la formación empresarial.
Lo de la seguridad no debe sorprender si también se conoce de esta polifacética persona que es director de Seguridad y cuenta con la acreditación profesional de Ministerio del Interior.
"En el año 56 poco se parecía Almería a la actual. De hecho mi principal divertimento era clavar púas en las moreras de la puerta de la tienda. A lo mejor de ahí viene mi interés por el aporte de oligoelementos a las plantas. Tras algunos actos vandálicos como son tocar los timbres insistentemente o darle un pelotazo a la puerta de una vecina que a punto estuvo de costarnos un disgusto a toda la camarilla, empecé a lidiar con las duras leyes de Don Pascual en el instituto, con el agravante de que además de bibliófilo y lector empedernido y amante de García Lorca era jefe de estudios y le gustaba tomar por las noches un chato de vino en La Flor de la Mancha, bar que alquiló mi padre", vuelve la añoranza a las palabras de Flores.









