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Un buen ejemplo en tiempos de crisis
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Un buen ejemplo en tiempos de crisis
| Actualizado 04.07.2010 - 01:00La almeriense Inma Mejías es un buen ejemplo de persona emprendedora y luchadora por conseguir hacer lo que verdaderamente le gusta. Esta joven de 27 años es licenciada en Periodismo por la Universidad de Málaga y desde 2005 trabaja en el periódico El Mundo de Málaga. "Empecé como becaria y, por suerte, me quedé".
En octubre de 2009 comenzó su aventura empresarial junto a su pareja, Miguel Ángel García, y abrieron El Libro Errante, una tienda de libros, películas en dvd y artículos de coleccionismo de segunda mano en la capital malagueña. "Todo empezó por mi pareja. Él llevaba años trabajando como empleado en librerías de segunda mano de Málaga y llegó un punto en el que veía que no iba a progresar más allí. Nos planteamos los pros y los contras pero a los dos nos apasionan los libros y él tenía experiencia suficiente, así que nos lanzamos".
Inma tiene claro el porqué se ha decantado por una librería: "Es un mundo maravilloso y más el de segunda mano. No pedimos material a editoriales ni a distribuidoras, sólo vendemos lo que nos trae la gente, así que nos encontramos con cosas muy especiales: dedicatorias conmovedoras, rosas secas entre las páginas, firmas de los autores... Además, la idea era ofrecer algo distinto a la gente y en el barrio en el que hemos ubicado la tienda no existía ninguna librería".
La empresaria no ve en el emprender un negocio, y más de este tipo, en estos años de dificultades económicas ir a contracorriente, es más constidera que es al contrario. "Con la crisis la gente se lo piensa dos veces a la hora de comprar cualquier cosa, pero si le ofreces el mismo producto a la mitad de precio y en un estado óptimo, ya no pone tantas pegas. Además, ¿qué mejor para estos tiempos difíciles que un rato de lectura para olvidarse del mundo? Decidimos poner el negocio, a pesar de la crisis, porque era ahora o nunca".
Tanto ella como su pareja están convencidos de que si logran superar estos meses complicados, "todo irá sobre ruedas".
Hay quienes piensan que la lectura tradicional, en papel, está devaluada y se inclinan por otras aficiones y otras maneras de nutrirse de información. Inma explica que depende de en qué ámbitos. "En general, creo que la lectura siempre será considerada un placer para una gran parte de la población. Otra cosa es que las nuevas tecnologías hagan cambiar algunos hábitos, pero no creo que eso haga cambiar la concepción de la lectura. Es más, creo que cada vez se considera algo muy 'de gente culta' leer habitualmente".
En esta línea, la joven considera que herramientas como el libro digital no han perjudicado al histórico encuadernado, "puede que incluso llegue a fomentar más la lectura en un futuro y eso, al final, será beneficioso para todos. De todas formas, a un buen lector siempre le gustará tener sus ejemplares en papel".
Según Inma, las mayores dificultades a la hora de emprender el negocio las ha encontrado en los trámites burocráticos; "ha sido difícil porque nosotros nos hemos encargado de todo el proceso y hemos tenido dificultades por la cantidad de papeleo, la cantidad de gastos y también a la hora de contratar servicios de otras empresas para poder poner el negocio en marcha".
Respecto a los usuarios de la librería, la joven detalla que acude gente de todo tipo, "siempre lo digo, hay un libro para cada persona. Llegan desde coleccionistas que buscan algo muy específico a turistas que quieren algo ligero y barato para pasar un rato en la playa".
En octubre de 2009 comenzó su aventura empresarial junto a su pareja, Miguel Ángel García, y abrieron El Libro Errante, una tienda de libros, películas en dvd y artículos de coleccionismo de segunda mano en la capital malagueña. "Todo empezó por mi pareja. Él llevaba años trabajando como empleado en librerías de segunda mano de Málaga y llegó un punto en el que veía que no iba a progresar más allí. Nos planteamos los pros y los contras pero a los dos nos apasionan los libros y él tenía experiencia suficiente, así que nos lanzamos".
Inma tiene claro el porqué se ha decantado por una librería: "Es un mundo maravilloso y más el de segunda mano. No pedimos material a editoriales ni a distribuidoras, sólo vendemos lo que nos trae la gente, así que nos encontramos con cosas muy especiales: dedicatorias conmovedoras, rosas secas entre las páginas, firmas de los autores... Además, la idea era ofrecer algo distinto a la gente y en el barrio en el que hemos ubicado la tienda no existía ninguna librería".
La empresaria no ve en el emprender un negocio, y más de este tipo, en estos años de dificultades económicas ir a contracorriente, es más constidera que es al contrario. "Con la crisis la gente se lo piensa dos veces a la hora de comprar cualquier cosa, pero si le ofreces el mismo producto a la mitad de precio y en un estado óptimo, ya no pone tantas pegas. Además, ¿qué mejor para estos tiempos difíciles que un rato de lectura para olvidarse del mundo? Decidimos poner el negocio, a pesar de la crisis, porque era ahora o nunca".
Tanto ella como su pareja están convencidos de que si logran superar estos meses complicados, "todo irá sobre ruedas".
Hay quienes piensan que la lectura tradicional, en papel, está devaluada y se inclinan por otras aficiones y otras maneras de nutrirse de información. Inma explica que depende de en qué ámbitos. "En general, creo que la lectura siempre será considerada un placer para una gran parte de la población. Otra cosa es que las nuevas tecnologías hagan cambiar algunos hábitos, pero no creo que eso haga cambiar la concepción de la lectura. Es más, creo que cada vez se considera algo muy 'de gente culta' leer habitualmente".
En esta línea, la joven considera que herramientas como el libro digital no han perjudicado al histórico encuadernado, "puede que incluso llegue a fomentar más la lectura en un futuro y eso, al final, será beneficioso para todos. De todas formas, a un buen lector siempre le gustará tener sus ejemplares en papel".
Según Inma, las mayores dificultades a la hora de emprender el negocio las ha encontrado en los trámites burocráticos; "ha sido difícil porque nosotros nos hemos encargado de todo el proceso y hemos tenido dificultades por la cantidad de papeleo, la cantidad de gastos y también a la hora de contratar servicios de otras empresas para poder poner el negocio en marcha".
Respecto a los usuarios de la librería, la joven detalla que acude gente de todo tipo, "siempre lo digo, hay un libro para cada persona. Llegan desde coleccionistas que buscan algo muy específico a turistas que quieren algo ligero y barato para pasar un rato en la playa".









