la otra mirada

Violencia de género

Ruth García Orozco | Actualizado 25.11.2008 - 01:00
CON motivo de la celebración del 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, quisiera destacar el papel de los medios de comunicación como vehículos de transmisión de las noticias y su efecto en la percepción que de este hecho tiene la población. Analicemos estos dos datos: el primero, el relativo a que sólo el 2,7 por 100 de la sociedad española, (el 0,4% de los hombres y el 2,3% de las mujeres) considera la violencia de género como un problema grave. El segundo es que, según un estudio elaborado por el CIS, basado en datos de la Unión Europea, el 95 por 100 de la sociedad conoce la violencia de género únicamente por los medios de comunicación, sobre todo por la televisión.

Tenemos hoy en día dos grandes modelos en la manera de informar sobre la violencia de género: uno de carácter informativo, que contribuye a generar esa conciencia crítica, y uno de tipo social, centrado en el entretenimiento. En este último modelo, se dan elementos de contextualización que parece que en cada caso puede llegar a justificar los hechos, en las que se habla del alcohol, las enfermedades mentales o los celos, cuando debemos conseguir precisamente lo contrario.

Entre los años 1999 hasta hoy, un total de 617 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas. Durante ese mismo periodo de tiempo, las víctimas de ETA han sido 50. Sin embargo, la percepción de ambos fenómenos por la sociedad es claramente diferente.

Por lo tanto, los medios de comunicación tienen una importantísima tarea que consiste en la realización de un tratamiento informativo de la violencia que contribuya a ese cambio radical en la sensibilización de nuestra sociedad, para lo cual será necesaria una profunda preparación de la profesión periodística que contribuya a dar un enfoque serio y riguroso de la información, concediéndole el espacio y la relevancia que merece, evitando la doble victimización de las mujeres y sus familias, protegiendo la dignidad y el anonimato de las víctimas, centrando la atención en la figura del agresor y de la gravedad y consecuencias de sus actos, acudiendo al testimonio de fuentes oficiales documentadas y expertos que ayuden a conocer la naturaleza y dimensión del fenómeno y huyendo de opiniones poco acreditadas y justificativas del agresor…

En resumen, se trata de llegar a tomar conciencia de la vital importancia del papel de los medios de comunicación y de ejercer un periodismo responsable, que huya del morbo y de los tópicos para lograr el objetivo ansiado por todos: que la violencia de género sea eliminada total y definitivamente de nuestra sociedad.
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