la otra mirada

Felicidad es ...

Ruth García Orozco | Actualizado 03.01.2009 - 01:00
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ME van a permitir que, en estas fechas, me olvide de la actualidad por un momento para hacer una pequeña reflexión sobre el sentido de esta hermosa palabra que durante todos estos días nos venimos repitiendo hasta la saciedad mientras la deseamos de forma mecánica a nuestras amistades y allegados.

No es la felicidad algo fácil de definir, y no existe consenso alguno sobre su significado como ocurre con todos aquellos conceptos para los que el vocabulario, por muy rico que sea, se queda corto porque sólo pueden describirse desde el sentimiento, y en el idioma del corazón no valen las palabras.

De todos los millones de definiciones que puedan existir, a mí me llamó la atención la que hizo una mujer, Annette Bening, actriz en su espléndida madurez, para quien la felicidad era la capacidad de encontrarse a gusto en soledad. Aquello me hizo pensar en la inmensa red de dependencias que nos fabricamos y que nos hacen incapaces de sentirnos completos y por tanto felices con nosotros mismos.

Recuerdo haber leído por alguna parte que hay personas que llegan a nuestra vida por un día, otras por una estación y otras para quedarse.

Lo importante es saber distinguir a qué categoría pertenecen aquellos que nos rodean y no aferrarnos inútilmente y sufrir cuando llega el momento de la separación.

Dijo Buda que lo único permanente es el cambio. En esa hermosa contradicción entiendo yo el secreto de la felicidad. En ese no apegarse, no aferrarse a nada ni a nadie. En entender que todo lo que nos sucede, tanto positivo como negativo, es parte de nuestro ciclo de vida, de nuestro crecimiento, y que los golpes que recibimos son lecciones de las que saldremos fortalecidos. Saber que las buenas experiencias son efímeras, pero que también lo son las no tan buenas.

Aquellos que nos acompañan son nuestros maestros, y a veces nos enseñan duras lecciones, pero debemos estar agradecidos. Tomarnos la vida como viene, cambiar aquello que podemos cambiar y lo que no aceptarlo como es.

En estos momentos quiero dar las gracias a todas las personas que pasaron por mi vida en el año que acaba de terminar. Las que vinieron por unos momentos o unos días, las que me acompañaron durante toda una estación para luego marcharse, tal vez para siempre, y las que entraron para quedarse. A todas mi inmenso agradecimiento porque me ayudaron a crecer, como espero haberlas ayudado yo también.

Y a todos ustedes, cómo no, les deseo FELICIDAD, tal y como cada cual la entienda...