Toreros para el recuerdo

'Don' dentro y fuera de la plaza

Luis Mazzantini El primer diestro que llegó a cobrar 6.000 pesetas por corrida · Encontró en la política un horizonte alternativo a los ruedos

Víctor Navarro | Actualizado 25.08.2009 - 01:00
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Nació en Elgoibar (Guipúzcoa) el 10 de octubre de 1856, fue un torero atípico, que cultivó desde pequeño una esmerada educación, fue pianista y dominaba la lengua francesa e italiana a la perfección, un hombre convencido de que para triunfar y ser famoso en la España de su época, La Restauración, había que ser torero o tenor de ópera.

Antes de ceñirse la montera a la cabeza y envolverse en el capote de paseo, Mazzantini fue jefe de estación en Santa Olalla (Toledo), y un día inesperado para todos, decidió dar el salto a los ruedos, algo que le costó mucho debido a su apellido de origen italiano y a su exquisita educación.

Como torero era torpe y bastote con la capa y muleta, pero estas carencias desaparecían en el momento en el que Mazzantini recogía la espada y se disponía a realizar el arte de matar, disciplina en la que el guipuzcoano brillaba como una estrella.

Llegó a perfeccionar tanto la suerte del estoque, que fue considerado como El Rey del volapié, hasta el propio Guerrita lo tenía como el mejor matador de toros que había existido.

El diestro guipuzcoano tomó la alternativa en Sevilla en 1884 el 13 de abril, con toros de Adalid, con Frascuelo como padrino. Al mes siguiente, Mazzantini confirmó la alternativa en Madrid de la mano de Lagartijo, con toros de Murube. Y desde entonces hasta 1905, año de su retirada en Guatemala, se mantuvo como una de las grandes figuras del toreo de su época, manteniéndose durante 21 años a la cabeza del escalafón.

Don Luis, que así le llamaban sus compañeros de oficio, en un tono de mezcla de burla y respeto, fue un excelente director de lidia, al que todos obedecían dentro del coso.

Un hombre serio que siempre vistió como un gran señor y que usaba el frac con la misma elegancia con la que se enfundaba el traje de luces.

Al volver de su periplo americano en 1905, encontró que su esposa había fallecido y esto precipitó que Luis Mazzantini decidiera cortarse la coleta y dejar el mundo de los toros, para siempre jamás.

Pasando dificultades económicas, el matador vio todo uno horizonte de expectativas en el mundo de la política, de tendencia monárquica fue nombrado concejal y diputado provincial en Madrid , gobernador civil en Ávila y Guadalajara y por último, comisario superior de policía.

Luis Mazzantini, el primer torero que cobró seis mil pesetas por corrida, con gran escándalo para la gente de la gente de la época y sorpresa de sus compañeros, falleció de un ataque cardíaco el 24 de abril de 1926 en la capital de España.
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