Música gandules
CHURUMBELERIAS
Música gandules
Paco / Bernabeu | Actualizado 26.08.2009 - 01:00Imaginensé la situación: Ponce levanta una grandísima faena y encuentra en el momento justo al toro cuadrado para entrar a matar. En ese momento sonaba en fase brillante el estribillo del pasodoble "Puerta grande", y el torero con gesto humilde y genuflexo solicita al Director que pare la música. Retumba el bombo y se produce un silencio expectante, para dar paso a una impresionante estocada que culmina con dos orejas y clamorosa vuelta al ruedo entre vítores y agasajos, sombreros, flores y abanicos. De pronto cae un palillo raro y Ponce suelta las flores y las orejas, lo agarra con fuerza y continua la triunfal vuelta. No volvió a tomar ningún otro presente. Era la batuta del Director de la grandiosa banda de Miraflores y sucedió hace unos días en la Plaza de Málaga.
Ayer el mismo torero, ante un toro con complicaciones, apretándole y mirándole, no dejándole colocarse, exigiéndole la máxima concentración y con expectante e inhabitual silencio en los tendidos, es sorprendido de repente por las palmas de tango de los cuatro lumbreras melancólico-etílico-melómanos, pidiendo el "música gandules" para dar rienda suelta a su entendimiento rango orangután, de la pureza profunda del toreo.
Ponce pide con otro gesto prudente que no es momento de música, y ante el trance dificultoso el Director, en gesto de finura y de delicadeza, orienta su atención a los furibundos, arranca a los turutas y tambores y le dedica al maestro el "que si quieres arroz Catalina", con el que el resignado torero tuvo que cargar hasta el fin de su difícil faena.
Al final Ponce con oreja en mano, daba vuelta victoriosa entre melones y sandías intenta saludar con la mirada a la exigua Banda Municipal, que soplando a carrillo desbocado, aceleraba el compás para que de una vez acabara el trance, y dejar el instrumento para coger el bocadillo y no perder el ritmo. Y es que el Director de la Municipal, no tiene batuta. "Nivelaso"
Ayer el mismo torero, ante un toro con complicaciones, apretándole y mirándole, no dejándole colocarse, exigiéndole la máxima concentración y con expectante e inhabitual silencio en los tendidos, es sorprendido de repente por las palmas de tango de los cuatro lumbreras melancólico-etílico-melómanos, pidiendo el "música gandules" para dar rienda suelta a su entendimiento rango orangután, de la pureza profunda del toreo.
Ponce pide con otro gesto prudente que no es momento de música, y ante el trance dificultoso el Director, en gesto de finura y de delicadeza, orienta su atención a los furibundos, arranca a los turutas y tambores y le dedica al maestro el "que si quieres arroz Catalina", con el que el resignado torero tuvo que cargar hasta el fin de su difícil faena.
Al final Ponce con oreja en mano, daba vuelta victoriosa entre melones y sandías intenta saludar con la mirada a la exigua Banda Municipal, que soplando a carrillo desbocado, aceleraba el compás para que de una vez acabara el trance, y dejar el instrumento para coger el bocadillo y no perder el ritmo. Y es que el Director de la Municipal, no tiene batuta. "Nivelaso"

