desde mi atalaya

El Mito

Benjamín / Hernández / Montanari | Actualizado 27.08.2009 - 01:00
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EEl establisnment taurino necesita figuras históricas para bien de la Fiesta. El poder es el primer interesado para que la "monea" sienta llamada en el fielato de la taquilla. A nadie se le escapa que los poderes usan los mitos para manipular y controlar sociedades. El mito sirve como suelo psicológico sobre el que prosperan otros mitos. Pero, ¿qué es un mito? El mito es una idea que, aún siendo popularmente creída, muchas veces es falsa. En un sentido más profundo, el mito sirve como una historia que orienta y conmueve a la gente.

El foco del mito no suele ser la relación de la historia con la realidad, sino con su función. Pero una historia no puede funcionar a menos que sea creía por la comunidad o nación. Ésta es la cruda realidad. El oligopolio taurino contrata, compra, anuncia, combina en ferias y carteles a un antojo que en la mayoría de las ocasiones se sale de la realidad. Falsos nombres con mercadotecnia barata, en el círculo de la presa especializada taurina, que no atraen a la gran masa de espectadores. Hasta que llegan algunos, genios, que saben ir en la estela de la independencia y ponen sus condiciones. Pocos y privilegiados han sido los que han podido llevar las riendas de su carrera profesional a su antojo. Por citar algunos, dando saltos en el tiempo, El Viti, El Cordobés, Palomo,….y ahora, de los que triunfan, un poquito Perea y un mucho José Tomás.

JT no da entrevistas, no hace declaraciones, no se lo gasta en publicidad. Otros hablan por él. Llena páginas y páginas, ocupa muchos minutos de imagen, muchas voces invaden con su nombre las ondas. Y la única referencia, la taurina. Porque habla en la plaza con una verdad tan grande que agota el papel donde se anuncia. Al mayor de los ignorantes en la cosa de la bravura lo atrae sin explicación posible a no ser que JT sea un mito, leyenda inacabada, torero de historia que marcan época. Sin revolucionar nada. Seguro, además de incontables libros, tendrá tesis universitarias en doctorado.

Bien acompañado ayer por Ruiz Manuel, de toreo con solera, y Daniel Luque que viene pidiendo sitio pero que se encontraron con un hierro imposible que decepcionó alas cerca de nueve mil almas que llenaron la plaza.

Sin harina el pan es imposible. Sin sangre brava, el toreo también.
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