Toreros para el recuerdo

El pontícife que eclipsó al papa

Manuel Mejías 'bienvenida' Hijo y padre de toreros, 'El Papa Negro' fue el iniciador de uno de las dinastías más importantes de matadores de toros

Víctor Navarro | Actualizado 27.08.2009 - 01:00
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Manuel Mejías Rapela, comúnmente conocido como 'Bienvenida', aunque muchos otros aficionados lo llegaron a conocer como 'El Papa Negro'.

Hijo y padre de toreros , Mejías Rapela es el representante de una de las dinastías de toreros más importantes en la historia de la tauromaquia española: Los Bienvenida, una saga que continuó con sus hijos Manuel, Pepe, Antonio, Ángel, Luis y Juan, todos ellos saltaron alguna vez en su vida al ruedo, ataviados con el traje de luces y la montera.

El sobrenombre de 'Bienvenida', y por el cual se conoce a esta familia taurina, no es otra cosa que pueblo de nacimiento de Manuel, el municipio extremeño de Bienvenida en Badajoz. Allí nació el 12 de febrero de 1885.

Apareció por primera vez en Las Ventas de Madrid en 1902 compartiendo cartel con 'Regaterín' y Mazzantino, los cuales lidiaron todos de la ganadería de Villamarta.

Su alternativa como matador de toros se la dio 'Algabeño' en la plaza de toros de Zaragoza, en aquella tarde del 14 de octubre de 1905, en la capital aragonesa también toreó 'Lagartijo Chico' que hizo las veces de testigo del recién nombrado matador Manuel Mejías 'Bienvenida'.

Una año más tarde, concretamente el 14 de marzo, el pacense consumó su doctorado taurino en la capital de España con dos toros de diferente ganadería, uno de Miura y otro de Murube.

En el nombramiento de investidura taurina de El Papa Negro, actuó como padrino Machaquito, que coronó a Bienvenida en la más alta universidad de la tauromaquia en presencia, nuevamente de Lagartijo Chico.

El critico taurino de la época Don Modesto, puso el seudónimo de Papa al célebre torero 'Bombita', pero tal era el arte, la entrega y el valor que derrocha el de Badajoz, que no tuvo más remedio que utilizar un término de las profecías de Nostradamus, denominado a éste como El Papa Negro, el nuevo pontífice de la torería.

'Bienvenida' fue cosechando un triunfo tras otro, cuajando una de sus últimas faenas como cabeza del escalafón, en Madrid.

En esta corrida el diestro se encerró con seis toros, pero la suerte no estuvo de su parte aquel día, pues el tercer toro, de nombre Viajero le corneó gravemente a partir de aquí el matador empezó a perder sitio entre los grandes matadores.

Marchó a América con sus hijos hasta a 1924 que volvió a España, tres años después decidió cortarse la coleta y dedicarse a dirigir la carrera de sus hijos.

El extremeño falleció en Madrid después de ocho décadas de vida, una vida plagada de éxitos.
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