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¿Y a usted quién le protege? La Policía Nacional, no
opinión
¿Y a usted quién le protege? La Policía Nacional, no
José Ángel Pérez | Actualizado 13.09.2009 - 01:00FUE la madrugada del pasado jueves del 10 de septiembre. Horas antes dos hermanas y sus respectivos cónyuges habían compartido cena con el resto de familiares y amigos en un conocido bar en al avenida de Pablo Iglesias. Son una joven pareja que sobre las tres y media de la mañana se dirigían a su domicilio en la calle Real de la capital. Todo ocurrió de repente. Los vecinos, desde los balcones y del interior del edificio no podían creérselo. Fue un revuelo inusual. Alarmados se despertaron creyendo que se trataba de una pelea o algún asunto de drogas "al menudeo", pero no.
La joven pareja se vio brutalmente asaltada por la dotación de un vehículo Zeta del Cuerpo Nacional de Policía adscrito a la Brigada de Seguridad Ciudadana en la misma puerta de su vivienda en el momento en que los jóvenes pretendían acceder al interior de la casa llave en mano, acusando los agentes al joven de un supuesto robo con violencia e intimidación ocurrido en la calle Jovellanos momentos antes. Una situación que desencadenó un autentico desenfreno, alimentado por una serie de circunstancias que originó que esta persona ajena del hecho imputada como ha quedado demostrado pasara más de siete horas en los calabozos de la Comisaría sin que nadie le explicara lo que estaba ocurriendo. Con malos modos, sin respetar los mínimos derechos de presunción de inocencia, el joven fue literalmente arrastrado hasta el coche policial, escena presenciada por diversos testigos del edificio.
Se le trató de imputar un delito de atentado a la autoridad, que no prosperó por que evidentemente no existió. Se habló incluso de que a un agente, el detenido le rompió parte de la camisa forcejeando en la detención. Mentira total- en un noventa por ciento para agravar la conducta del detenido en su detención- se aducen cosas de este tipo.
Conocemos la cultura del "palote" en cuanto a detenciones o pasamos de "alimentar" la falta a delito `por lo que así , muchas Comisarías obtienen "record" de detenciones, pese a que son ineficaces, inflando estadísticas para el Ministerio del Interior, datos, que no llegan a la opinión pública- porque no trascienden- excepto cuando a ellos le interesan y que realmente difieren de los datos reales de la Fiscalía General del Estado. La detención del muchacho, un conocido empresario informático y el aislamiento de su pareja, fue una "anormal" intervención no exenta de brutalidad-hay varios partes de lesiones- producida en un claro estado de indefensión y trato vejatorio a la pareja, promovida después que una persona-inmersa en las diligencias- señalase al empresario como el autor del robo a punta de navaja a una joven para robarle al parecer un teléfono móvil. Solo con este testimonio y sin razonamiento alguno, no llegaron a pedirle al muchacho que se identificara, los agentes se lanzaron a por el. Resulta un tanto desconcertante que sabiendo los policías donde vivía el "supuesto" autor l a efectos de identificación evidente, no actuaran de una forma más serena, profesional y racional. Y además no fueron capaces de hallar el supuesto arma empleada en el robo, ni el "consumo"- jerga que en el argot policial- es el botín del robo. El supuesto implicado, que presentaba lesiones corporales fue llevado a Comisaría- y posteriormente a Torrecárdenas arrastrado por los agentes, descalzo y con secuelas evidentes en el cuerpo, reflejo de que los actuantes actuaron con un excesivo celo y desproporción para "reducir" al joven anonado y confuso sin saber porque se le detenía. A las 12'30 de la mañana del jueves quedó en libertad y sin cargos- y el muchacho aun se pregunta. ¿Cómo fue el robo del que se le acusó y que fue lo que se llevó? A la mañana siguiente, la muchacha, víctima del robo, declaró ante los agentes del Grupo V encargados del caso, negando rotundamente que el detenido fuese el autor del robo- admitiendo que el suceso ocurrió en la calle Jovellanos y que unos amigos que estaban de marcha por la zona fueron los que dijeron que el empresario falsamente imputado fuese el autor. Circunstancia en una zona de copas y a altas horas de la madrugada un tanto cuestionada, desconociéndose si el "testigo presencial" fue sometido o no a cualquier tipo de control que determinase su perfecto estado y equilibrio ante una acusación de tanta gravedad. Tras pasar el mal trago de seis o siete horas en un calabozo, a la hora de declarar la supuesta víctima aseguraba que esta persona privada de libertad no fue el autor del robo. La cuestión no es fácil, la Policía actuó por que un testigo del hecho señaló al detenido. El cuchillo de la intimidación, el botín del robo y cualquier otro dato, como pruebas incriminatorias no han aparecido. ¿Y qué pasa con la Policía?. Lo fácil fue llevarlo a la Comisaría, apuntarse el Zeta el "palote" y el marrón dejarlo al Grupo V de la Brigada de Policía Judicial. El verdadero ladrón sigue en la calle. Un inocente entre rejas, aunque solo fuese unas horas.
La joven pareja se vio brutalmente asaltada por la dotación de un vehículo Zeta del Cuerpo Nacional de Policía adscrito a la Brigada de Seguridad Ciudadana en la misma puerta de su vivienda en el momento en que los jóvenes pretendían acceder al interior de la casa llave en mano, acusando los agentes al joven de un supuesto robo con violencia e intimidación ocurrido en la calle Jovellanos momentos antes. Una situación que desencadenó un autentico desenfreno, alimentado por una serie de circunstancias que originó que esta persona ajena del hecho imputada como ha quedado demostrado pasara más de siete horas en los calabozos de la Comisaría sin que nadie le explicara lo que estaba ocurriendo. Con malos modos, sin respetar los mínimos derechos de presunción de inocencia, el joven fue literalmente arrastrado hasta el coche policial, escena presenciada por diversos testigos del edificio.
Se le trató de imputar un delito de atentado a la autoridad, que no prosperó por que evidentemente no existió. Se habló incluso de que a un agente, el detenido le rompió parte de la camisa forcejeando en la detención. Mentira total- en un noventa por ciento para agravar la conducta del detenido en su detención- se aducen cosas de este tipo.
Conocemos la cultura del "palote" en cuanto a detenciones o pasamos de "alimentar" la falta a delito `por lo que así , muchas Comisarías obtienen "record" de detenciones, pese a que son ineficaces, inflando estadísticas para el Ministerio del Interior, datos, que no llegan a la opinión pública- porque no trascienden- excepto cuando a ellos le interesan y que realmente difieren de los datos reales de la Fiscalía General del Estado. La detención del muchacho, un conocido empresario informático y el aislamiento de su pareja, fue una "anormal" intervención no exenta de brutalidad-hay varios partes de lesiones- producida en un claro estado de indefensión y trato vejatorio a la pareja, promovida después que una persona-inmersa en las diligencias- señalase al empresario como el autor del robo a punta de navaja a una joven para robarle al parecer un teléfono móvil. Solo con este testimonio y sin razonamiento alguno, no llegaron a pedirle al muchacho que se identificara, los agentes se lanzaron a por el. Resulta un tanto desconcertante que sabiendo los policías donde vivía el "supuesto" autor l a efectos de identificación evidente, no actuaran de una forma más serena, profesional y racional. Y además no fueron capaces de hallar el supuesto arma empleada en el robo, ni el "consumo"- jerga que en el argot policial- es el botín del robo. El supuesto implicado, que presentaba lesiones corporales fue llevado a Comisaría- y posteriormente a Torrecárdenas arrastrado por los agentes, descalzo y con secuelas evidentes en el cuerpo, reflejo de que los actuantes actuaron con un excesivo celo y desproporción para "reducir" al joven anonado y confuso sin saber porque se le detenía. A las 12'30 de la mañana del jueves quedó en libertad y sin cargos- y el muchacho aun se pregunta. ¿Cómo fue el robo del que se le acusó y que fue lo que se llevó? A la mañana siguiente, la muchacha, víctima del robo, declaró ante los agentes del Grupo V encargados del caso, negando rotundamente que el detenido fuese el autor del robo- admitiendo que el suceso ocurrió en la calle Jovellanos y que unos amigos que estaban de marcha por la zona fueron los que dijeron que el empresario falsamente imputado fuese el autor. Circunstancia en una zona de copas y a altas horas de la madrugada un tanto cuestionada, desconociéndose si el "testigo presencial" fue sometido o no a cualquier tipo de control que determinase su perfecto estado y equilibrio ante una acusación de tanta gravedad. Tras pasar el mal trago de seis o siete horas en un calabozo, a la hora de declarar la supuesta víctima aseguraba que esta persona privada de libertad no fue el autor del robo. La cuestión no es fácil, la Policía actuó por que un testigo del hecho señaló al detenido. El cuchillo de la intimidación, el botín del robo y cualquier otro dato, como pruebas incriminatorias no han aparecido. ¿Y qué pasa con la Policía?. Lo fácil fue llevarlo a la Comisaría, apuntarse el Zeta el "palote" y el marrón dejarlo al Grupo V de la Brigada de Policía Judicial. El verdadero ladrón sigue en la calle. Un inocente entre rejas, aunque solo fuese unas horas.

