desde el fénix

El libro del Parlamento

José Ramón Del Río | Actualizado 11.03.2010 - 01:00
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EL Parlamento de Andalucía ha editado un libro que lleva como título 1982, Andalucía consigue su Parlamento y que pretende, como escribe su presidenta, ser la reflexión de los 27 años transcurridos, realizada por los periodistas que narraron el nacimiento del Parlamento y por los cinco portavoces parlamentarios de entonces. Se presentó en Sevilla hace pocas fechas, justamente el día en que la autopista Cádiz-Sevilla se cortó al tráfico por causa de la lluvia. Quizás por tan mal presagio, esa presentación tuvo poca resonancia en los medios; tan sólo unos pocos segundos en el informativo de Canal Sur y poco o nada en los periódicos y radios. Precisamente por el cierre al tráfico de la autopista no pude asistir al acto, al que estaba invitado por ser una de las 52 personas que han colaborado en la publicación. Como parecen muchos los colaboradores, quiero aclarar que, al menos en lo que a mí respecta, la colaboración ha sido -como diría el Beni de Cádiz- "sin trincar". No escribo del libro para favorecer su venta porque supongo que se ha distribuido gratuitamente. Está patrocinado por la Fundación Cajasol y colabora la Fundación José Manuel Lara. Se trata de una edición muy cuidada, con fotos de Juliá y León, impresa en papel de alta calidad. La edición es una aportación interesante a la historia del I Parlamento de Andalucía, escrita por los que la vivimos, sea desde los escaños, sea desde la tribuna reservada a los medios de comunicación. Aunque a la historia contada por los protagonistas de los sucesos le falte perspectiva y le sobre subjetividad, puede ser más cierta que la que escriben los que interpretan lo que otros hicieron.

Pocos días después de su presentación he recibido el libro y, al ojearlo, encuentro una referencia a mi persona, que escribe Francisco Rosell y que dice: "Julio Anguita gusta rememorar la cara descompuesta y fuera de sí del entonces diputado de AP por Cádiz, José Ramón del Río, con quien se toparía aquellos días de encendido debate (de la reforma agraria), cuando éste regresaba, según le dijo, de una iglesia cercana al Parlamento, donde se había dedicado a rezar conmocionado por los tintes arrebatadores que, a su juicio, estaba tomando aquella propuesta de la izquierda...".

Mis intervenciones en el debate sobre la reforma agraria no sólo constan en el diario de sesiones ( 3 de abril de 1984, pag. 1.927 y ss.) sino que también las grabó la televisión. A estos documentos me remito. Ya que el libro pretende ser un "documento para la historia de Andalucía", como en él se dice, no quiero pasar a ella como un energúmeno, aunque piadoso. Cualquiera que me conozca sabe que, no teniendo más tierra que las de mis macetas, un debate sobre el campo no me iba a sacar de mis casillas y, en cuanto a la solicitud de auxilio divino, no se necesitaba porque con que el ingreso de España en la CEE se hacía inviable y obsoleto el proyecto de reforma agraria.
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