resistiendo

BWV 140

Andrés García Ibáñez | Actualizado 18.03.2010 - 01:00
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EL 25 de Noviembre de 1731, vigesimoséptimo domingo después de la Trinidad, fue la fecha del estreno de la cantata BWV 140 en Leipzig, una de las más hermosas y populares compuestas por Bach. El texto procede de un himno de Philipp Nicolai y trata de la unión o casamiento de las jóvenes vírgenes con Cristo. "Despertad, una voz os llama... ¿dónde estáis, vírgenes sabias?. Ha llegado el Novio; levantad, tomad vuestras lámparas, preparaos para la boda, habéis de encontraros con Él". La cantata se estructura en siete movimientos; un coro inicial con oboes y cuerdas, donde la melodía es cantada por las sopranos y las voces graves en brillante contrapunto, un recitativo para tenor, un dúo para soprano, bajo y violín, una espléndida coral, otro recitativo para bajo, otro dúo con oboe y una coral conclusiva. Hay en esta música de sobrehumana y voluptuosa belleza una dulzura y sensualidad ajenas por completo al resto de las cantatas bachianas; una sensación de encontrarnos a las puertas mismas del pleno romanticismo musical, especialmente visible en la coral central o cuarto tiempo, una melodía de estilo popular para la graciosa procesión de las vírgenes que esperan a Jesús, el novio celeste. El sexto movimiento -dúo con acompañamiento de oboe- se halla transido de un enamoramiento intenso, una especie de diálogo profundísimo que funde y confunde el amor celeste y el terreno; "el amor nunca nos separará. Yo contigo, tú conmigo".

Con estos ingredientes, no es de extrañar que la cantata fuese escuchada -obsesivamente y justo doscientos años después de su composición- por Federico García Lorca mientras escribía en 1932 su célebre tragedia teatral "Bodas de sangre", estrenada en 1933. Algunos de sus más populares pasajes evidencian un paralelismo sorprendente con el libreto de la cantata; "Despierte la novia la mañana de la boda. Que los ríos del mundo lleven tu corona". O al final del acto tercero, cuando los amantes se dicen mutuamente: "¡los dos juntos!... Si nos separan, será porque esté muerto...Y yo muerta".

El pasado 11 de Marzo, en el centro cultural Juan Goytisolo de Almería, volvió a sonar la cantata de Bach como preludio a un nuevo acto reivindicativo para la reconstrucción del Cortijo del Fraile, escenario natural donde acontecieron los hechos del 22 de julio de 1928, que inspiraron la tragedia lorquiana. Una música que auguraba el optimismo esperanzador en el que parece haber entrado el proceso. Entre todas las intervenciones institucionales destacó -por su claridad, transparencia y compromiso- la del alcalde de Níjar. Después de tres décadas de luchas y sinsabores, esperamos una decidida implicación de las administraciones responsables para que trabajen juntas, desde el consenso con los colectivos civiles, para la adquisición y reconstrucción del inmueble.
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