Trapecista

El hotel

Marwan | Actualizado 02.09.2010 - 01:00
Share
NO teníamos dinero para el hotel pero decidimos que esa noche había que vivirla a lo grande porque hay noches que nunca vuelven. Fuimos al mejor hotel de Madrid, encargamos champán y fruta. Hicimos el amor como siempre, es decir, como nunca. Ella era única. Sus besos tenían algo de alas de pluma. Ella era de algodón, una ducha a pleno sol. Era necesaria. Por la mañana bajamos sin hacer ruido. Esperamos a que en el hall hubiera mucho tráfico para salir corriendo. Recuerdo a la policía viniendo a mi casa meses después exigiendo que pagáramos el hotel. Mi compañero de piso lo hizo con gusto. Ha pasado el tiempo, concretamente 30 años desde aquella noche en que tú tenías 30 y yo 31 y sigues a mi lado. Aun te veo pasar por la casa flotando de una habitación a la otra, oyendo tu respiración por la noche y aunque como dije, hay noches que nunca vuelven, te amo tanto que me parece que nunca llegamos a salir de aquel hotel.
0 comentarios
Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenido ofensivo o discriminatorio.

Nuevo comentario