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Almócita revive la tradición de la fundición
Almócita revive la tradición de la fundición
El programa 'Mirarte' permitió que los vecinos asistieran a la creación de dos placas en bronce de la iglesia del pueblo
Redacción / Almería | Actualizado 31.07.2009 - 01:00La necesidad de ingentes cantidades de combustible para los hornos de las sierras almerienses, hicieron de esta provincia un territorio desértico. Los avances de la humanidad han conseguido sustituir los troncos de árboles por materiales fósiles que permiten alcanzar 1.000 grados centígrados en muy pocos minutos. Casi un centenar de personas pudieron comprobarlo este fin de semana en directo en la pequeña localidad de Almócita, en el corazón de la Alpujarra almeriense, donde no llegan a 200 los vecinos empadronados.
Más de 20 kilos de bronce se derritieron en poco más de tres cuartos de hora. Un potente horno portátil derritió las piezas de metal como si se tratara de los cucuruchos helados que un ocasional vendedor ambulante ofrecía por los alrededores. El artífice de semejante misterio fue el ingeniero técnico industrial Antonio Sorroche, profesor de técnicas en metales y fundiciones del Departamento de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada, que la Diputación de Almería ha contratado este verano para acercar las artes plásticas a la población.
"Estoy emocionado. Llevo muchos años dando clases a alumnos interesados por esta materia y nunca me había encontrado con un público tan entregado como éste de un pueblecito tan pequeño". Sorroche se refiere a los niños, jóvenes, adultos y ancianos de todos los géneros que el sábado por la noche se congregaron en torno a esta actividad del Área de Cultura de la Diputación Provincial de Almería, denominada Mirarte.
Grandes y pequeños interrumpían al profesor con preguntas curiosas mientras, junto a su ayudante, desarrollaba una demostración práctica de lo que sus antepasados realizaban en esta zona minera almeriense. El propósito: fabricar dos placas en bronce a partir de los 20 kilos fundidos. Una en la que rezaba la conmemoración de los dos siglos de historia de este pasado minero, sustentado en la reciente publicación documental de Agustín Sánchez Hita, quien el viernes impartió una conferencia sobre su obra literaria El Camino de las Fundiciones Reales, con la que se pretende dar a conocer las posibilidades plásticas que ofrecen las nuevas técnicas y los nuevos materiales.
La otra placa era una reproducción en miniatura de la fachada y escalinata de la Iglesia Nuestra Señora de la Misericordia de Almócita, diseñada por el artista almeriense Rafael Vergel, cuyos relieves los había realizado en poli estireno expandido. "Es un material sin historia artística que habitualmente lo vemos como embalaje de electrodomésticos o como aislantes acústicos en las discotecas", explicaba el profesor Sorroche de manera muy didáctica ante las miradas atónitas de un público que, por minutos, veía cómo el horno desprendía un resplandor casi cegador.
En su interior, un crisol ya incandescente estaba a punto de 'llorar' el metal líquido que iba a verterse cual lava enrojecida sobre los moldes diseñados. "Me siento muy comprometido con la divulgación científica de esta forma tan inmediata -reconocía el ingeniero-. Que tras un proceso de gasificación, con el uso de materiales de distinta naturaleza, pueda obtenerse una réplica como ésta con gran inmediatez es una experiencia idílica". Previamente, Antonio Sorroche aprovechó los feligreses que habían acudido a misa de ocho para darles una clase teórica de quince minutos en la iglesia, con diapositivas incluidas.
Ese momento único lo corroboraba el público, entregado a la curiosidad y al deseo de aprender; desde las raíces del primer pueblo ibérico que empleó el metal en la zona almeriense de Los Millares, hasta la indagación de todo el utillaje móvil que arrastra este profesor granadino: crisoles, tenazas, lingotes, gasoil, vertederas… "Todo lo que hubo en aquella economía floreciente de la Almería minera del camino de las fundiciones reales en la que estuvo inmersa esta zona alpujarreña; pero lo traigo de forma portátil".
Para la diputada de Cultura, Caridad Herrerías Moya, el programa Mirarte 09 de la Diputación Provincial de Almería "cumple a la perfección el objetivo de facilitar a la población de pequeños municipios el acceso a nuevas manifestaciones culturales y apoyar la programación cultural de los ayuntamientos con las propuestas más innovadoras, sobre todo los de esta zona, con un basto protagonismo minero".
Más de 20 kilos de bronce se derritieron en poco más de tres cuartos de hora. Un potente horno portátil derritió las piezas de metal como si se tratara de los cucuruchos helados que un ocasional vendedor ambulante ofrecía por los alrededores. El artífice de semejante misterio fue el ingeniero técnico industrial Antonio Sorroche, profesor de técnicas en metales y fundiciones del Departamento de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada, que la Diputación de Almería ha contratado este verano para acercar las artes plásticas a la población.
"Estoy emocionado. Llevo muchos años dando clases a alumnos interesados por esta materia y nunca me había encontrado con un público tan entregado como éste de un pueblecito tan pequeño". Sorroche se refiere a los niños, jóvenes, adultos y ancianos de todos los géneros que el sábado por la noche se congregaron en torno a esta actividad del Área de Cultura de la Diputación Provincial de Almería, denominada Mirarte.
Grandes y pequeños interrumpían al profesor con preguntas curiosas mientras, junto a su ayudante, desarrollaba una demostración práctica de lo que sus antepasados realizaban en esta zona minera almeriense. El propósito: fabricar dos placas en bronce a partir de los 20 kilos fundidos. Una en la que rezaba la conmemoración de los dos siglos de historia de este pasado minero, sustentado en la reciente publicación documental de Agustín Sánchez Hita, quien el viernes impartió una conferencia sobre su obra literaria El Camino de las Fundiciones Reales, con la que se pretende dar a conocer las posibilidades plásticas que ofrecen las nuevas técnicas y los nuevos materiales.
La otra placa era una reproducción en miniatura de la fachada y escalinata de la Iglesia Nuestra Señora de la Misericordia de Almócita, diseñada por el artista almeriense Rafael Vergel, cuyos relieves los había realizado en poli estireno expandido. "Es un material sin historia artística que habitualmente lo vemos como embalaje de electrodomésticos o como aislantes acústicos en las discotecas", explicaba el profesor Sorroche de manera muy didáctica ante las miradas atónitas de un público que, por minutos, veía cómo el horno desprendía un resplandor casi cegador.
En su interior, un crisol ya incandescente estaba a punto de 'llorar' el metal líquido que iba a verterse cual lava enrojecida sobre los moldes diseñados. "Me siento muy comprometido con la divulgación científica de esta forma tan inmediata -reconocía el ingeniero-. Que tras un proceso de gasificación, con el uso de materiales de distinta naturaleza, pueda obtenerse una réplica como ésta con gran inmediatez es una experiencia idílica". Previamente, Antonio Sorroche aprovechó los feligreses que habían acudido a misa de ocho para darles una clase teórica de quince minutos en la iglesia, con diapositivas incluidas.
Ese momento único lo corroboraba el público, entregado a la curiosidad y al deseo de aprender; desde las raíces del primer pueblo ibérico que empleó el metal en la zona almeriense de Los Millares, hasta la indagación de todo el utillaje móvil que arrastra este profesor granadino: crisoles, tenazas, lingotes, gasoil, vertederas… "Todo lo que hubo en aquella economía floreciente de la Almería minera del camino de las fundiciones reales en la que estuvo inmersa esta zona alpujarreña; pero lo traigo de forma portátil".
Para la diputada de Cultura, Caridad Herrerías Moya, el programa Mirarte 09 de la Diputación Provincial de Almería "cumple a la perfección el objetivo de facilitar a la población de pequeños municipios el acceso a nuevas manifestaciones culturales y apoyar la programación cultural de los ayuntamientos con las propuestas más innovadoras, sobre todo los de esta zona, con un basto protagonismo minero".
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