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"A la ficción nacional aún le hacen falta más 'Crematorios"
Pepe Sancho. Actor
"A la ficción nacional aún le hacen falta más 'Crematorios"
El actor, clave en el desenlace de 'Hispania', confía en el éxito de 'Imperium', la nueva serie que protagoniza en Antena 3.
Isabel Brea | Actualizado 25.06.2012 - 12:44Su paso por los escenarios no deja a nadie indiferente y es de los pocos que puede presumir de haber marcado a varias generaciones con sus interpretaciones. Pepe Sancho será hoy clave en el final de Hispania, puesto que tendrá en su mano la muerte de Viriato, el hispano rebelde que ha protagonizado la saga.
-¿Qué fue lo primero que pensó cuando le ofrecieron hacer una de romanos?
-Me gustó bastante. La época del Imperio Romano la he trabajado mucho en el teatro, donde he interpretado diversas obras, entre ellas, Antígonas o Memorias de Adriano y es algo que tengo muy trillado. Me gusta esa parte de la historia y me interesa bastante. Y eso fue suficiente cuando me lo ofrecieron.
-El papel que interpreta en Hispania es el de un pretor honrado al que le pueden sus ansias de poder
-El poder termina pudiendo con todos. Con unos antes y con otros después. No hay más que trasladar el escenario de la antigua Roma a los parlamentos españoles actuales y ver la semejanza entre los senadores. Aquellos llevaban túnicas y éstos chaqueta y corbata, pero las puñaladas que se daban antes y ahora se siguen pareciendo.
-Su personaje, ahora en Hispania y luego en Imperium, mantiene ese punto canalla que han tenido otros papeles suyos que todos recordamos como don Pablo en Cuéntame o Rubén Bertoméu en Crematorio. ¿Por qué cree que siempre piensan en usted para hacer de malo?
-No olvide al cardenal Tarancón, aunque ése tampoco fue muy querido entre los suyos, la verdad. Ese punto canalla del que habla está bien. Hacer de bueno lo sabe hacer todo el mundo. Me gusta más hacer de malo y forjarme un personaje creíble; no una caricatura. Por poner un ejemplo, el personaje de don Pablo me gustó hasta que dejó de ser malo. Entonces fue cuando les dije a los de la productora :"Ahí os quedáis".
-Bueno, siempre dijo que Cuéntame se tendría que haber acabado hace mucho.
-Así es. Es mejor eliminarla antes de que muera por sí sola. Los éxitos no pueden ser permanentes de por vida, igual que Curro Romero no puede ser un fenómeno hasta los 90. Llega el momento de hacer otras cosas, pero la han querido mantener. Hace cinco años las cosas a esa serie le iban mucho mejor, pero allá ellos.
-Volviendo a la serie, su personaje será clave en el fin de Hispania pero tendrá continuidad en Imperium, aunque subraya que esta última no puede entenderse como el spin off de Hispania.
-No tienen nada que ver aunque mantengan algunos personajes en común. En Imperium veremos la vida en Roma, no las historias de guerrilleros. Veremos una guerra intestina por la formación del Imperio Romano y el afán de poder de sus protagonistas para repartírselo. Veremos caballos, pero menos, y también veremos sangre, pero no de las que manchan las paredes, sino de puñaladas traperas. Será una violencia más verbal que física; una guerra soterrada entre Quinto Servilio y Galba por el poder.
-¿Se entiende entonces como una vuelta de tuerca para darle más complejidad a la trama?
-No tanto para darle complejidad sino clarividencia. La veo más cerca de El Padrino porque sus protagonistas persiguen el poder a toda costa para adueñarse de las áreas.
-Cuando se llega en los últimos capítulos a una serie tan laureada ¿Tiene que hacer valer al personaje que interpreta o, por el contrario, llega arropado por el éxito?
-La serie funciona bien tanto por sus buenos actores y como por susdirectores, con alguno de los cuales, como Sánchez Cabezudo, ya había trabajado en Crematorio y fue suficiente para que me incorporara. No creo que, en mi caso, con una carrera tan larga, tenga que hacer valer al personaje que, además, llega con fuerza.
-Cuando se trabaja con gente joven ¿Se puede aprender algo de aquellos que empiezan?
-Algunos me hacen inspirarme, pero otros, la mayoría, llegan engañados por escuelas de interpretación. Los hay con gran afán de preparación y muchas ganas de trabajar. De esos pocos me quedo con su entusiasmo y, a cambio, ellos aprenden de mi experiencia.
-Sus últimos trabajos en televisión han sido arropados por la crítica y alabados por su calidad. ¿Pasará lo mismo con Imperium?
-Imperium es una serie muy currada, en la que se han esmerado más si cabe que en Hispania. Se ha rodado en Cinecittá, los estudios de las grandes películas romanas...
-¿Está dando la ficción nacional lo mejor de sí o todavía nos queda mucho por ver?
-A la ficción nacional le hacen falta más Crematorios de 45 o 50 minutos, que cuenten verdaderas verdades y que tengan un presupuesto ajustado a lo que hay hoy día. Necesitamos más series de seis u ocho capítulos cuya distribución esté luego asegurada por muchas cadenas. La producción nacional está creciendo, pero todavía nos faltan más Amar en tiempos revueltos de carácter semanal.
-¿Y a los actores también les afecta el parón que la ficción nacional está sufriendo en los últimos tiempos por los recortes de RTVE?
-Pues claro. Los recortes los sufrimos todos. Hasta los futbolistas. Bueno, excepto los grandes... Pero hay que saber acostumbrarse.
-¿No será éste un punto de partida para una fuga de cerebros como está pasando con los científicos?
-¿Y a dónde van a ir? Son pocos los jóvenes que pueden abrirse camino en América y pocos también los que triunfan en Argentina o México. Sólo les queda quedarse aquí o empezar a hacer teatros por los pueblos.
-¿Qué fue lo primero que pensó cuando le ofrecieron hacer una de romanos?
-Me gustó bastante. La época del Imperio Romano la he trabajado mucho en el teatro, donde he interpretado diversas obras, entre ellas, Antígonas o Memorias de Adriano y es algo que tengo muy trillado. Me gusta esa parte de la historia y me interesa bastante. Y eso fue suficiente cuando me lo ofrecieron.
-El papel que interpreta en Hispania es el de un pretor honrado al que le pueden sus ansias de poder
-El poder termina pudiendo con todos. Con unos antes y con otros después. No hay más que trasladar el escenario de la antigua Roma a los parlamentos españoles actuales y ver la semejanza entre los senadores. Aquellos llevaban túnicas y éstos chaqueta y corbata, pero las puñaladas que se daban antes y ahora se siguen pareciendo.
-Su personaje, ahora en Hispania y luego en Imperium, mantiene ese punto canalla que han tenido otros papeles suyos que todos recordamos como don Pablo en Cuéntame o Rubén Bertoméu en Crematorio. ¿Por qué cree que siempre piensan en usted para hacer de malo?
-No olvide al cardenal Tarancón, aunque ése tampoco fue muy querido entre los suyos, la verdad. Ese punto canalla del que habla está bien. Hacer de bueno lo sabe hacer todo el mundo. Me gusta más hacer de malo y forjarme un personaje creíble; no una caricatura. Por poner un ejemplo, el personaje de don Pablo me gustó hasta que dejó de ser malo. Entonces fue cuando les dije a los de la productora :"Ahí os quedáis".
-Bueno, siempre dijo que Cuéntame se tendría que haber acabado hace mucho.
-Así es. Es mejor eliminarla antes de que muera por sí sola. Los éxitos no pueden ser permanentes de por vida, igual que Curro Romero no puede ser un fenómeno hasta los 90. Llega el momento de hacer otras cosas, pero la han querido mantener. Hace cinco años las cosas a esa serie le iban mucho mejor, pero allá ellos.
-Volviendo a la serie, su personaje será clave en el fin de Hispania pero tendrá continuidad en Imperium, aunque subraya que esta última no puede entenderse como el spin off de Hispania.
-No tienen nada que ver aunque mantengan algunos personajes en común. En Imperium veremos la vida en Roma, no las historias de guerrilleros. Veremos una guerra intestina por la formación del Imperio Romano y el afán de poder de sus protagonistas para repartírselo. Veremos caballos, pero menos, y también veremos sangre, pero no de las que manchan las paredes, sino de puñaladas traperas. Será una violencia más verbal que física; una guerra soterrada entre Quinto Servilio y Galba por el poder.
-¿Se entiende entonces como una vuelta de tuerca para darle más complejidad a la trama?
-No tanto para darle complejidad sino clarividencia. La veo más cerca de El Padrino porque sus protagonistas persiguen el poder a toda costa para adueñarse de las áreas.
-Cuando se llega en los últimos capítulos a una serie tan laureada ¿Tiene que hacer valer al personaje que interpreta o, por el contrario, llega arropado por el éxito?
-La serie funciona bien tanto por sus buenos actores y como por susdirectores, con alguno de los cuales, como Sánchez Cabezudo, ya había trabajado en Crematorio y fue suficiente para que me incorporara. No creo que, en mi caso, con una carrera tan larga, tenga que hacer valer al personaje que, además, llega con fuerza.
-Cuando se trabaja con gente joven ¿Se puede aprender algo de aquellos que empiezan?
-Algunos me hacen inspirarme, pero otros, la mayoría, llegan engañados por escuelas de interpretación. Los hay con gran afán de preparación y muchas ganas de trabajar. De esos pocos me quedo con su entusiasmo y, a cambio, ellos aprenden de mi experiencia.
-Sus últimos trabajos en televisión han sido arropados por la crítica y alabados por su calidad. ¿Pasará lo mismo con Imperium?
-Imperium es una serie muy currada, en la que se han esmerado más si cabe que en Hispania. Se ha rodado en Cinecittá, los estudios de las grandes películas romanas...
-¿Está dando la ficción nacional lo mejor de sí o todavía nos queda mucho por ver?
-A la ficción nacional le hacen falta más Crematorios de 45 o 50 minutos, que cuenten verdaderas verdades y que tengan un presupuesto ajustado a lo que hay hoy día. Necesitamos más series de seis u ocho capítulos cuya distribución esté luego asegurada por muchas cadenas. La producción nacional está creciendo, pero todavía nos faltan más Amar en tiempos revueltos de carácter semanal.
-¿Y a los actores también les afecta el parón que la ficción nacional está sufriendo en los últimos tiempos por los recortes de RTVE?
-Pues claro. Los recortes los sufrimos todos. Hasta los futbolistas. Bueno, excepto los grandes... Pero hay que saber acostumbrarse.
-¿No será éste un punto de partida para una fuga de cerebros como está pasando con los científicos?
-¿Y a dónde van a ir? Son pocos los jóvenes que pueden abrirse camino en América y pocos también los que triunfan en Argentina o México. Sólo les queda quedarse aquí o empezar a hacer teatros por los pueblos.
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