el acta devivancos

La botella medio vacía

  • Volví a ver un conjunto algo deslavazado, sobre todo en una primera parte en la que no se jugó a nada

  • No comparto la enésima puesta en escena de Trujillo

  • Kalu, pieza ideal, ni juega

Quique pelea un balón aéreo con el central Rober Pier. Quique pelea un balón aéreo con el central Rober Pier.

Quique pelea un balón aéreo con el central Rober Pier. / MOISÉS CASTELL

Copio y pego el comienzo de mi acta tras el choque ante el Huesca, cambiando tan solo el nombre del entrenador: botella medio llena o medio vacía. Detalles positivos y negativos. Confianza en Ramis o recelo. Así se iniciaba esta misiva hace siete días y de perlas viene para comenzar la de hoy. Detecto que son mayoría los que ven la botella medio llena después de la impresión que al final dio el conjunto de Ramis en cancha del insultante líder, pero yo voy a hacer de poli malo y me voy a alinear con los pocos que vemos la botella medio vacía, hasta que no se demuestre lo contrario. Las alabanzas resuenan por todos sitios, pero yo no vi un Almería mejor que ante el Lugo o frente al Huesca en la primera parte. Se dominó más y más conforme se acercaba el final, porque en los primeros 20 minutos del segundo periodo la posesión fue estéril, pero también hay que contar con cierto o total conformismo de un rival borracho de puntos que no pisó el acelerador a fondo. Además, la forma de atacar no pudo ser más simple, con un continuo bombeo de balones al área levantina sin que Borja, Pozo o Azeez intervinieran con algún pase interior. En esa tesitura, el lógico desconocimiento de Ramis, aunque como profesional debe estar al tanto, provocó que no saliera a escena una pieza ideal para esa dinámica, Kalu Uche. Fueron demasiados saques de esquina y centros a la "olla" sin el concurso del delantero nigeriano, ducho en esas lides. Sí, en dos oportunidades se rozó el empate en las postrimerías, pero volví a ver un conjunto algo deslavazado sobre todo en la primera parte en la que, recordemos, no se jugó a nada. Bueno, sí, a cometer dos claras penas máximas de las que solo una se pitó. El planteamiento inicial de Ramis no estuvo mal, aunque eché en falta un esquema más parecido al de Lugo, con dos delanteros natos y un centro del campo más arropado. La incorporación de Joaquín a su zona innata trajo consigo una nueva adaptación, si bien sigo pensando que su puesto natural está en esa parcela, haciendo de Busquets. Lo que ya no comparto es la enésima puesta en escena de Trujillo, capaz de provocar en los primeros minutos un córner absurdo y, acto seguido, de cometer un clamoroso penalti que por fortuna el colegiado no quiso pitar. Morcillo debe volver al eje de la zaga, junto a Ximo. Espero que de todo esto tome nota Ramis y no se deje embaucar por los cantos de sirena que escuchará del entorno y de su propia rueda de prensa. Se acercan cinco jornadas seguidas de aúpa frente a adversarios directos, inmersos en la lucha por la salvación, y no es hora de vanagloriarse ante las circunstancias favorables que se dieron al final, y que ni así se aprovecharon. No hay nadie en toda Almería que desee más que un servidor la permanencia en Segunda, pero con palmaditas en la espalda o pasando la mano como a los malos estudiantes o hijos díscolos no se consigue nada de cara al futuro, el cual está a la vuelta de la esquina con enfrentamientos tan fraticidas como decisivos. Vamos a apretar los dientes.

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