Elegancia y color: la última batalla se disputa en el desfile

  • El domingo por la tarde los vecinos de Mojácar disfrutaron de la tradicional cabalgata · En ella participaron tanto el bando moro como el cristiano, ambos mostrando sus mejores galas y sus respectivas coreografías

En esta vida todo lo bueno termina por acabar y por ello la jornada del domingo Mojácar y sus habitantes vieron como sus fiestas de Moros y Cristianos tocaban a su fin con el tradicional desfile de bandos, quienes competían en elegancia y color. Cada uno de ellos (el cristiano compuesto por Cisneros, Templarios y Bandoleros y el moro por Moros Viejos, Aljama Mudéjar y Moriscos) mostró sus mejores galas y ropajes en un espectáculo que comenzó a las 19:00 horas y que se prolongó a lo largo de toda la tarde y parte de la noche.

Estaba pensado hasta el más mínimo detalle. Túnicas, turbantes, cinturones, capas, trabucos, espadas, plumas, carrozas, gorros, cetros e incluso camellos, entre otras cosas, dejaron boquiabiertos a los mojaqueros y a los visitantes que llenaron las blancas calles del municipio cuando comenzaba a caer la tarde. Era prácticamente como viajar en el tiempo. Algunos desfilaban en carrozas, otros lo hacían a pie mientras mostraban sus coreografías al ritmo de la música. También hubo quien hizo el recorrido a caballo, enseñando su maestría como jinetes y amazonas. Mientras tanto el ambiente se iba animando y el confeti lanzado al paso de la cabalgata teñía de color el suelo mojaquero.

Gentes de casi todas las edades componían los dos bandos. El público pudo presenciar a su vez un bello espectáculo de danza en el que un grupo de guapas jóvenes hacían bailar sus velos con suaves y mágicos movimientos. Otras, por su parte, provocaban con el balanceo de sus caderas el tintineo de las monedas de sus cinturones mientras daban una verdadera lección de baile oriental ante la mirada de los espectadores allí congregados.

También participaron en el desfile la Banda Municipal de Música de Mojácar y la charanga Los Tercios, además de algunas vecinas que decidieron salir al desfile vestidas con el traje típico mojaquero, llevando varias de ellas incluso una pequeña tinaja. Otras participaron en el recorrido como aguadoras, dando de beber a quien se sentía sediento a causa del impresionante espectáculo.

Con esta colorida y musical estampa, Mojácar puso el broche de oro a unos festejos que año tras año van atrayendo a más gente hasta la localidad. Y es que no existe mejor forma de comenzar el verano que con unas fiestas de este calibre y de este renombre, que llenan de alegría a todo y a todos.

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