Negredo se gana a pulso vestir la roja

  • El doblete del vallecano sirve para tumbar al Getafe y no debe pasar desapercibido para Vicente del Bosque

Álvaro Negredo dio ayer un nuevo paso, tal vez el definitivo, para vestir la roja. El delantero vallecano rubricó el doblete que tumbó al Getafe y acumula méritos para que Vicente del Bosque se atreva de una vez por todas a descolgar el teléfono y llamarlo, sin que pese en su decisión la entidad del equipo para el que juega, circunstancia que ha ido en su contra en anteriores convocatorias.

Irritado por quedarse a las puertas contra Chile e Inglaterra, Negredo tiene entre ceja y ceja figurar en la lista ante Turquía y lleva camino de conseguirlo a base de bien. Siete goles en los últimos cinco encuentros lo dicen todo. El último en padecer su ira ha sido un Getafe capaz de lo mejor, pero también de lo peor.

El conjunto de Víctor Muñoz sabe tener el balón, jugarlo por las bandas y tiene dinamita arriba, pero le falta instinto asesino. Ayer se adelantó en el Mediterráneo merced a una jugada cuanto menos rocambolesca. Gavilán sacó una falta en el costado del área que Cata Díaz esperaba en el segundo palo para enviarla a la zona de conflicto. Ikechukwu Uche (vale la pena agregar el nombre para evitar confusiones) tocó de cabeza mandándola al larguero y el rechace le favoreció a Guerrón, que pasaba por allí, para establecer el 0-1.

En todo ese proceso, y por extraño que resulte, ningún jugador del Almería fue capaz de intervenir para despejar el peligro. Nuevamente tocaba remontada, la especialidad de la casa. Después de catorce minutos de siesta con Jacobo de espectador Mané dijo basta. El lateral gaditano, inspirado en su regreso a la titularidad, lanzó un obús desde fuera del área al que el meta azulón supo responder. Era el inicio de las hostilidades.

Acto seguido Crusat se entretuvo en controlar un buen centro de Juanma Ortiz desde la derecha y su golpeo final se topó con un defensa. En dos minutos el Almería había hecho más que en un cuarto de hora y a la tercera cayó la vencida. Mané se disfrazó de Garrincha y su internada por la izquierda culminó con un servicio medido a Negredo que sólo cumplió con su cometido: empujarla.

La igualada no evitó que el partido siguiera desarrollándose en parámetros de igualdad y fue el Getafe el que tuvo la oportunidad de marcharse al descanso con ventaja. El ecuatoriano Guerrón (apunta maneras pero le pierden las formas) asistió a Uche y el hermano de Kalu (ambos ofrecieron menos de lo esperado en el duelo fraticida) se topó con Alves.

A Hugo no le había gustado la actitud de sus jugadores en el primer tramo de la primera mitad y demandó más ritmo para el inicio de la segunda. La huguina surtió efecto y el Almería dejó claro desde el inicio del segundo acto que iba a por el partido. Un cabezazo de Acasiete a la cruceta tras un saque de esquina lo dejó patente.

Todo pintaba bien pero faltaba la dosis de aceleración que sólo José Ortiz sabe poner. Su entrada por Juanma iba a resultar decisiva. El almeriense sacó petróleo a su afán de no dar ningún balón por perdido cuando se entretuvo en hostigar al argentino Licht en la salida del balón y logró arrebatárselo. Bruno actuó de intermediario y Negredo, a la espera en el borde del área, conectó un zurdazo digno de Raúl, el ídolo al que con ese gol superaba en la tabla de pichichi.

Ese gol vale un décimo puesto, aporta asueto antes de afrontar los puertos de montaña, pero también merece un hueco en la campeona de Europa. Con Villa y Torres fijos en el esquema de Del Bosque y el bilbaino Llorente en proceso de asentamiento, Negredo está cerrando el debate para cubrir la más que probable ausencia de Güiza en la siguiente lista.

Había dicho Hugo Sánchez durante la semana que la afición rojiblanca haría bien en disfrutar al vallecano en las jornadas que restan hasta final de temporada antes que lamentar su más que probable marcha en el mes de junio. Los seguidores rojiblancos, de naturaleza agradecida, han captado el mensaje y lo disfrutan como si cada gol fuera el último.

El empuje final del Getafe con Kepa y Albín reforzando la artillería no surtió efecto y los 31 puntos apuntalan la salvación.

PD: Alguien debiera decirle a Juanito que en el Mediterráneo se juega al fútbol, no al voleibol.

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