Oro de Desierto, autosuficiente en energía, apuesta por lo ecológico

  • La empresa que regenta Rafael Alonso cultiva aceite de oliva virgen extra 100% sostenible

La empresa familiar ubicada en Tabernas Oro del Desierto cultiva olivar ecológico, en un lugar privilegiado que cuenta con más de 3.000 horas de sol al año y sin cambios térmicos bruscos, lo que da lugar a una aceituna de excepcionales cualidades.

Para ello, la empresa que dirige Rafael Alonso basa su filosofía en la sostenibilidad 100%. El buen manejo (molturación en menos de 8 horas desde la recolección a mano de la misma y la extracción en frío del aceite de oliva por centrifugación,…) da lugar a Oro del Desierto, su aceite de oliva virgen extra ecológico, de aroma y sabor impecable, cuya calidad es reconocida y ha sido premiado a nivel nacional e internacional.

La elaboración se lleva a cabo en Los Albardinales, integrada dentro de una antigua almazara que data de 1925, en la cual se obtuvo aceite de oliva hasta la década de los setenta. Tras haberse visto abandonada casi 30 años, se restauró y se instaló una moderna planta de obtención de aceite de oliva y un restaurante donde disfrutar una excelente gastronomía, respetando la arquitectura y la antigua fábrica como museo para disfrute de los visitantes.

Oro del Desierto garantiza al consumidor un auténtico producto gourmet en el que el proceso que va desde los olivos de nuestra finca a la botella está controlado por la empresa y es único ya que somos capaces de integrar el proceso de obtención del aceite de oliva, reutilizando todos los residuos obtenidos en el propio ciclo productivo y obtenemos nuestra propia energía de origen renovable.

Oro del Desierto pone a la venta aceite de oliva ecológico, de aceitunas de producción propia, de las variedades Arbequina, Hojiblanca, Lechín y Picual, obtenido en frío y mediante un proceso productivo sostenible.

Este aceite de oliva ecológico procede de la finca El Vicario, que se encuentra en un valle al pie de Sierra de los Filabres, separado de otros productores, donde se ubican sus 25.000 olivos diseminados en unas 100 hectáreas rodeadas de monte y otros cultivos ecológicos de menor densidad en el vicario como el almendro y la vid.

Además de la almazara, el edificio donde se encuentra la fábrica alberga un museo-almazara donde se encuentra la maquinaria de la antigua almazara en perfecto estado de conservación y maquetas que muestran la evolución de la fabricación del aceite de oliva desde el inicio de la civilización mediterránea; y un restaurante a la carta repartido en varios salones cuidadosamente decorados en los que podrá degustar una gastronomía exquisita con platos típicos de la zona y donde el protagonista indiscutible es el aceite de oliva.

Además de la fábrica de aceite de oliva y del restaurante-museo, la parcela posee desde hace poco tiempo, media docena de alojamientos rurales que le permitirá aprovechar la riqueza increíble de los paisajes de esta región de la provincia. Estos alojamientos son totalmente ecológicos y, además, respetan la arquitectura andaluza típica.

La sostenibilidad de la empresa se observa en todas sus facetas, pues además de ser autosuficiente energéticamente, aprovecha los residuos de la aceituna para estiércol y biomasa, además de regar por goteo con un sistema propio y patentado.

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