Rincones con encanto natural bajo el mar

  • Distintas cuevas y calas, creados por la naturaleza, adquieren gran belleza en los fondos marinos del Levante almeriense

A veces cuando se realiza una inmersión, el buceador se sorprende por la orografía, las formaciones rocosas y los paisajes marinos que parecen increíblemente moldeados por la mano de la naturaleza. La provincia dispone de lugares con un encanto especial y que son fetiche de muchas de las personas que practican este deporte.

Cala Higuera, la Cueva del Tomate, Cala des Hermanicas, Túnel Naranja... son muchos de los espacios que pueden dejar con los ojos como platos al buceador por su belleza y la riqueza de sus fondos marinos.

Pocos metros son necesarios para disfrutar de un variada vida marina y sobre todo apreciar las grandes praderas de posidonia oceánica.

Otros rincones que se pueden visitar y que pueden impresionar en el momento de la inmersión son Cueva del Frío, La Pedriza, Bajo de San Felipe, Punta Isleta, Piedra de los Meros, La Amatista...

También hay otras zonas donde se encuentran objetos, embarcaciones o elementos donde se puede ver el factor humano. Uno de los ejemplos es El Vapor, aunque su verdadero nombre es Anna, un mercante checoslovaco que se hundió en 1928 cerca del Cabo de Gata.

De esta forma, tanto naturaleza como elementos que se han quedado bajo el mar por factor humano se convierten en una combinación perfecta para disfrutar de distintos paisajes marinos de los fondos del Levante almeriense.

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