Romario cuelga las botas

  • Con la retirada del jugador Brasil ve cómo se cierra una de sus etapas futbolísticas más doradas.

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Cuando el ‘Baixinho’ (bajito) colgó sus botas, dejó en el desván cifras por pocos igualadas, como los 154 goles que lo convierten en el máximo goleador de la historia del Campeonato Brasileño o los 34 que lo acreditan como mejor artillero de la Copa de Brasil.

El carioca también rompió marcas, como ser el goleador más viejo de Brasil, marca lograda en 2005, a sus casi 40 años, en los que empujó a las redes 22 tantos.

En el cómputo global de su carrera, el delantero marcó 1.002 goles, entre los que se incluyen tanto los que anotó como juvenil hasta varios que logró en partidos amistosos como conmemoración de las dos despedidas que anunció hasta la fecha.

Esta cifra de goles sólo fue superada oficialmente por Pelé, quien marcó 1.282 tantos, y extraoficialmente por el también brasileño Arthur Friedenrich, a quien se le atribuyen cerca de 1.400 tantos entre las décadas de 1920 y 1940. Con el objetivo de equipararse al ‘Rey’ del fútbol, Romario insistió en prolongar su carrera, hasta que superó el milésimo tanto, en mayo del año pasado.

No obstante, Romário tiene a su favor el haber destacado en varias de las más exigentes ligas europeas, en las que nunca compitió el más legendario futbolista de Brasil.

A los 22 años, fue contratado por el PSV Eindhoveen, con el que conquistó tres ligas holandesas y marcó 98 goles en 108 partidos.

Semejantes cifras llamaron la atención del Barcelona, en el que selló su mejor año como profesional. En aquel 1994 ganó la liga española, se alzó con el trofeo al máximo goleador del campeonato español y obtuvo el premio de la FIFA al mejor jugador del mundo, sobre todo en reconocimiento por su conquista del Mundial de Estados Unidos con Brasil.

En el Mundial estadounidense, marcó cinco goles, algunos de ellos fundamentales, como el que anotó en el partido de semifinales, ante Suecia y que acabó 1-0.

No obstante, justo después de cosechar tales éxitos futbolísticos, Romario regresó a Brasil, por desavenencias con los dirigentes del Barcelona, que nunca entendieron la aversión del brasileño a los entrenamientos y a la disciplina y su pasión por la vida nocturna. Para él, salir por la noche y alternar con bellas mujeres era la garantía de un buen rendimiento en el campo al día siguiente.

Los clubes de Río de Janeiro aceptaron este tipo de conducta mejor que los españoles, pero sus repetidos enfrentamientos con los entrenadores y directivos de Flamengo, Vasco y Fluminense, hizo que constantemente fuera cambiando de aires.

El brasileño probó suerte en el Valencia español, en el Al Sadd qatarí, en el Adelaide australiano y en el Miami estadounidense.

Cuando la situación se torcía, siempre regresaba a su amado Vasco da Gama, equipo que le dio la oportunidad de debutar como profesional y en el que jugó por última vez.

Su más reciente polémica, que lo sacó definitivamente de las canchas, fue una acusación por dopaje. Romario dio positivo por una sustancia utilizada en medicamentos contra la calvicie que puede enmascarar el uso de anabolizantes. El pasado febrero fue finalmente absuelto en el juicio de apelación.

Romario acogió la noticia con lágrimas de felicidad, pero ya no volvió a vestirse de corto, puesto que abandonó el Vasco da Gama por una última pelea con el presidente, Eurico Miranda, quien intentó interferir en una alineación que había decretado el jugador, quien también ejercía de entrenador del club carioca.

Ésta es la tercera despedida anunciada por el delantero. La edad hace pensar que será la definitiva, pero quizá el hombre récord vuelva a sorprender y a llevar la contraria a todo el mundo.

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