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Hay vida y esperanza

  • En el descuento Un gol de Toedtli de penalti cometido sobre Moreno sirvió al Poli para imponerse al Córdoba Nervios Jorge Molina falló otra pena máxima en la primera parte y la afición local lo pasó mal con un rival muy ofensivo

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Fueron 95 minutos de infarto y sufrimiento, pero merecieron la pena. El Poli tal vez ganara ayer más que tres puntos. Recuperó la confianza perdida y la creencia en que la salvación aún es posible por más que para lograrla tenga que hacer un imposible.

Los de Castro Snatos ejercieron un dominio estéril en la primera mitad. Tuvieron el balón, triangularon bien en el centro del campo y buscaron con fe a Jorge Molina, su hombre más adelantado, pero apenas hubo ocasiones hasta que el propio Molina la fabricó.

Fue antes de alcanzar el ecuador de la primera mitad cuando Katxorro pecó de iluso propinándole una patada dentro del área al atacante celeste pese a que éste se encontraba de espaldas a la portería. Molina, decidido, puso el balón en el punto de once metros, pero Julio Iglesias, que ha vuelto a sus orígenes tras el experimento con Rouget, adivinó la trayectoria del golpeo y terminó atajándolo.

La parroquia local, escasa y poco animosa como cualquier domingo con misa, debió recordar que a perro flaco todo son pulgas. Pese al palo, que lo fue y duro, el Poli no bajó los brazos y continuó buscando la portería rival sabedor de que los empates ya no salvan a nadie.

Fruto de esos acercamientos llegó la única ocasión con verdadero peligro de toda la primera mitad merced a un centro de Juan Díaz desde la banda izquierda que Curro Vacas remató por encima del larguero ante el acoso de la defensa cordobesa. Era el minuto 21 y en ese preciso instante cesaron las hostilidades, en parte porque el Córdoba ajustó en defensa y trató de conectar más con Arthuro y Asen, sus piezas más adelantadas.

De perdidos al río debió pensar el técnico gallego en el tiempo de descanso, tras el cual decidió quitar a un centrocampista, Juan Díaz, para dar entrada en el campo a otro delantero, Mario Bermejo.

El primer aviso del segundo tiempo, sin embargo, lo dio el Córdoba. El malagueño Juanlu (ex jugador de Mármol Macael y Almería, entre otros) botó una falta lateral, Asen peinó dentro del área y Arthuro, sólo en boca de gol, despejó más que rematar.

No se había recuperado del susto Bello Serans -antes Amigo- cuando los de José González volvieron a la carga a través de un saque de esquina que Pierini, incorporado al ataque, conectó de cabeza y el balón salió lamiendo el palo. En pleno acoso y derribo visitante el brasileño Arthuro remató de cabeza un centro de Juanlu que hubiera acabado en el fondo de la red de no ser por los reflejos del meta celeste.

Julio Pineda estuvo a punto de besar el santo nada más acceder al terreno de juego en sustitución de Arthuro, pero fue excesivamente timoratoante la salida de Bello Serans a la hora de intentar rematar de cabeza un buen servicio a balón parado de Cristian Álvarez.

A esas alturas del partido, y pese a la entrada de Toedtli y Pedro Vega en el mismo, el Poli había perdido ya la iniciativa y era el Córdoba el que se movía con mayor peligrosidad, si bien los de Castro Santos se evadían del dominio visitante con salidas a la contra.

Fue en ese momento, cuando el partido se encaminaba al final con una igualada que al Poli le servía más bien poco por no decir nada cuando emergió la figura del almeriense Moreno. Moría el descuento cuando recibió un balón dentro del área, de espaldas a la portería, y esperó a que lo derribasen. Penalti sin discusión.

Alegría contenida en la grada porque se recordaba la pena máxima fallada en el inicio por Jorge Molina, pero esta vez fue Mariano Toedtli quien se hizo con el balón y tomó la responsabilidad de lanzarlo. Golpeo, engaño a Julio Iglesias y gol. El Poli sigue con vida, el Poli mantiene la esperanza.

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