Santander rompe la barrera de los 9.000 millones de beneficio

  • La entidad financiera gana un 19% más en 2007 y Botín mantiene el optimismo destacando las "fortalezas" de la economía para afrontar la desaceleración

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Grupo Santander capeó con notable la crisis financiera internacional desatada en 2007. El beneficio del grupo creció un 19 por ciento, hasta los 9.060 millones, el nivel más alto en sus 150 años de historia. Si se excluyen los 2.348 millones de plusvalías por la venta de inmuebles y participaciones, el beneficio ordinario alcanzó los 8.111 millones, un 23 por ciento más.

El presidente de la entidad, Emilio Botín, calificó los resultados como "magníficos", sobre todo si se comparan con los del resto de grandes de la banca mundial. Para 2008, mantiene el optimismo y las previsiones realizadas en junio, a pesar del contexto de desaceleración de la economía española que, en su opinión, cuenta con factores diferenciales para hacer frente a un entorno más incierto. El banco, que espera un incremento de la morosidad, solo realizará compras si se presenta "gangas".

Botín se mostró realista con la situación económica y muy optimista en relación a la marcha de los negocios del grupo. Tras anunciar que el dividendo alcanzará este año los 0,65 euros por acción, un 25 por ciento más, y destacar que el beneficio por acción aumentó un 21 por ciento, incidió en que Santander se ha convertido en el octavo banco del mundo por capitalización y el quinto en beneficios. Reiteró que, a pesar de la evidente ralentización de la economía, el banco no cambia sus previsiones: un crecimiento del beneficio por acción de, al menos, un 15 por ciento, con un diferencial de cinco puntos sobre sus competidores.

Botín admitió que las turbulencias financieras han acelerado el ajuste de la economía española, pero también señaló que la fortaleza del sistema financiero, el margen de actuación que ofrece el superávit o la calidad del tejido empresarial son "fortalezas" que "van a amortiguar la desaceleración" y permitir que la economía, aún creciendo menos, lo haga más que la Eurozona. Sea Solbes o Pizarro quien dirija la economía -no quiso pronunciarse-, sí apuntó que se tendrá que continuar con las reformas para mejorar la competitividad y la flexibilidad de la economía. Recomendó al sector financiero internacional un ejercicio de transparencia y que, cuanto antes, presente sus cuentas para despejar incertidumbres y así diferenciar unas entidades de otras. Botín incidió en la exposición cero del Santander a las hipotecas subprime y del resto de productos bajo sospecha y se lamentó de que, "por un alarmismo injustificado", las acciones de la entidad, que han perdido un 20 por ciento desde inicios de año, hayan sido metidas en el mismo saco que las de otros bancos problemas. El grupo, aseguró, cuenta con unos niveles de eficiencia, solvencia, liquidez y bajo riesgo, que permiten afrontar con tranquilidad la coyuntura.

Botín negó además que el banco haya cerrado el grifo del crédito, aunque matizó que está dispuesto a prestar siempre que las empresas sean solventes. Admitió que la morosidad ha subido del 0,82 al 0,95 por ciento y que lo seguirá haciendo este año, aunque no a niveles brutales y sí asumibles. Por lo pronto, la entidad incrementó la tasa de cobertura del 151 al 179 por ciento. Santander, que concentra el 28 por ciento del mercado de créditos en España, reconoce que las dotaciones por el aumento de la morosidad se situarán algo por encima del crecimiento del negocio.

El presidente destacó que todas las áreas de negocio y zonas geográficas registraron incrementos en el beneficio y afirmó que la entidad no necesita hacer compras para crecer y apuntó que serán "más estrictos" y sólo moverán ficha si encuentran una "ganga". El mercado preferente: México e Italia. Botín elogió el fichaje de Rato, aunque preguntado por la posibilidad de que sea su sucesor, dejó claro que no piensa jubilarse.

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