La falta de industria frena la agricultura ecológica andaluza

  • La región adelanta a Francia en superficie sembrada pero vende a granel el 70% de la producción de aceite

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Líder en producción. A la cola en consumo y comercialización. Esta es la paradoja de la agricultura ecológica en España y en Andalucía, región que aglutina el 58% del total de la superficie nacional cultivada sin aditivos ni conservantes y que ocuparía por volumen el duodécimo puesto de la clasificación mundial por países, por delante de potencias agrícolas como Francia o India. Estos buenos datos no enmascaran que más de dos tercios de la producción de aceite ecológico andaluz se comercialice a granel, y que España sea uno de los últimos países en gasto en alimentos ecológicos. "No nos podemos conformar con ser productores sino que también tenemos que convertirnos en industriales y comercializadores", señaló ayer el presidente del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica (CAAE), Francisco Casero, que señaló que "mientras que en Andalucía vendamos envasado tan sólo el 30% de nuestro aceite no podremos estar orgullosos".

El sector de la agricultura ecológica mueve más de 30.700 millones de euros en todo el mundo, de los que más de 16.000 se facturan dentro de la Unión Europea. Alemania es el principal mercado con 4.600 millones de euros, aunque los consumidores más fieles son los finlandeses, que gastan 110 euros al año en productos ecológicos. España ocupa uno de los últimos lugares, con un mercado que factura 350 millones de euros, lo que arroja un desembolso por habitante de sólo 8 euros.

Francisco Casero resaltó que deben "romper con el cuello de botella de la distribución para facilitar la localización de los productos". "El consumo interno aumenta pero en los lineales se ven cada vez más etiquetas de productos de fuera de Andalucía e incluso procedentes de otros países", subrayó el presidente del CAAE, que abogó por crear "una central de compras y canales de distribución propios". Otra de las medidas que pondrá en marcha será la certificación de restaurantes y comercios que sólo utilicen productos ecológicos.

Casero reconoció que una de las desventajas del sector es el mayor precio de sus productos. "Pero en la medida en que se desarrolle la producción, los costes se van igualando", agregó. Sin embargo, la situación más preocupante radica en las explotaciones ganaderas, "que están al borde de la desaparición, lo que ocasionaría un desastre medioambiental por los fuegos causados por la falta de pastoreo". "Necesitan desgravaciones fiscales o ayudas", recalcó el presidente de la entidad.

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