"La libertad es a veces casi tan dura como la prisión"

-Del 1 al 10, ¿cuánto ha sufrido?

-Cada uno sufre a su modo. El sufrimiento ni se pesa ni se mide.

-¿Se aprende algo de él?

-El sufrimiento es una escuela grandiosa y eficaz sobre el valor de vivir y la grandeza de ser verdaderamente humanos. A mi me sirvió para aprender a soportar lo insoportable y aceptar que lo inevitable forja el espíritu.

-¿De qué ha sido víctima?

-No tengo complejo de víctima. Quien entiende de la vida sabe que todos somos a la vez víctimas y verdugos, inocentes y culpables.

-¿En qué se equivocó?

-En muchas cosas, porque decidí muchas veces, pero sobre todo en la minúscula talla moral de algunos hombres con los que conviví de una manera u otra.

-De sus días en prisión, ¿qué imagen conserva en la retina?

-Los ojos de mi mujer el primer día que vino a visitarme.

-¿Qué le impresionó del mundo penitenciario?

-Desde que ingresé en prisión, la Nochebuena de 1994, hasta que me dieron la libertad en 2008 han pasado 14 años en los que de una u otra forma he estado, dentro y fuera de prisión, ligado al mundo penitenciario. Lo que más me impresionó visto desde allí es el cinismo real de la sociedad de fuera y la cantidad de daño mental que existe dentro.

-¿Tuvo amigos en la cárcel?

-Tuve muy buena comunicación con funcionarios y sigo teniendo, afortunadamente, relación con ellos como personas que mereció la pena conocer. También con algún preso que convivió conmigo.

-Da charlas a los presos. ¿Qué les dice?

-Que ése no es su sitio. Que la cárcel es un lugar del que se sale y hay que prepararse para la libertad, que en ocasiones es casi tan dura como la propia prisión.

-¿Qué mejoraría en las cárceles españolas?

-Hay mucho que cambiar. El sistema penitenciario actual necesita una revisión en profundidad. Estaría encantado de poder colaborar en ello con mi experiencia desde mi posición actual.

-¿Cuál es la peor de las injusticias?

-Cuando por preservar poder, dinero o posición social se sacrifican injustamente la vida, la libertad y la hacienda de otros. Frente a ello sólo puede reaccionarse mejorando los valores de la convivencia.

-¿Cómo sería usted hoy si nunca le hubieran condenado?

-Igual. La condena injusta de los hombres es estéril para quien tiene dignidad. No porque secuestren un cuerpo afectan a un alma.

-¿Quiere decir que su condena fue injusta?

-Creo que eso ya está contestado.

-¿Han cambiado las varas de medir?

-Las mías no. Las de la política son móviles, porque dependen de lo que consideren conveniente en cada caso. Por eso, casos similares con personas distintas tienen consecuencias diferentes.

- Deme su opinión sobre la crisis financiera.

-Es la consecuencia inevitable de la búsqueda enloquecida del beneficio en ese invento al que llamaron riqueza financiera, despreciando al empresario de la economía real. También obedece a una globalización financiera sin medida.

-¿Qué sentimiento personal le despierta?

-Preocupación y frustración de presente. Esperanza de futuro.

-¿Se podría haber evitado?

-Si claro.

-¿Alguna idea respecto al cómo?

-Pues no creyendo más en la llamada riqueza financiera que en las empresas del sector real de la economía, por ejemplo. Evitando que la especulación sea el motor de la actividad económica y financiera, por ejemplo.

-¿Nos hemos vuelto locos?

-La avaricia enloquece siempre. El deseo de preservar el poder a costa de lo que sea, también. Y cuando la avaricia se combina con una ingente disponibilidad económica, de un gran poder económico, es especialmente peligrosa.

-Pero usted fue banquero. ¿Ahora ve las cosas de otra forma?

-Las veo como las veía mientras estaba en Banesto, como las expliqué ante el Papa, como las expuse en mi discurso de investidura de Doctor Honoris Causa ante el Rey y la clase dominante española. Ahí están las hemerotecas.

-¿Es cierto que los bancos españoles son mejores?

-Eso dicen los bancos y el Banco de España.

-¿Su respuesta es una forma de escaquearse?

-No puedo saber, al menos en teoría, más que el Banco de España. Y no tengo por qué desconfiar de los bancos.

-¿Qué cambios trascendentales se avecinan?

-La crisis propiciará un nuevo modo de entender la economía de mercado y el verdadero papel de las entidades financieras. Hay que asumir el crédito a la economía real como un valor social.

-Desde su posición vital ¿qué le sugiere la palabra España?

-Un proyecto inacabado.

-¿Por qué?

-Está evidentemente inacabado.

-¿Sigue los avatares de la trama corrupta vinculada al PP?

-No. Es más de lo mismo. Acusadores de ayer, convictos de hoy.

-¿Imaginó una vida diferente?

-Claro, nunca imaginé ser banquero. Mi verdadera vocación es la docencia, leer, estudiar y escribir.

-Si volviera a empezar, ¿qué cambiaría?

-La vida no da marcha atrás, así que si hay algo que cambiar será en el tiempo que quede.

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