ETA atenta por segunda vez en cuatro días contra una sede del PSE-EE

  • La explosión obliga a desalojar a varios vecinos de Elgoibar, pero sólo causa daños materiales · La banda confirma con la acción que los socialistas vascos están entre sus objetivos prioritarios

Los socialistas vascos siguen, quizá más que nunca, en el punto de mira de ETA, que tan sólo en cuatro días ha perpetrado dos atentados contra sedes del PSE con idéntico modus operandi. El último ataque tuvo lugar la pasada madrugada en el municipio guipuzcoano de Elgoibar. Una acción que no provocó víctimas mortales o heridos pero sí cuantiosos daños materiales. La deflagración afectó al menos a siete u ocho vehículos estacionados en la zona, y a cristales de ventanas y persianas de edificios colindantes, cuyos vecinos intentaban recuperarse de la explosión que les sobresaltó sobre las 3:30.

Una hora antes, un comunicante anónimo alertaba en nombre de ETA de la colocación del artefacto y de su explosión a través de una llamada a la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA). Inmediatamente, la Ertzaintza se desplazó al lugar donde se preveía que iba a estallar, en la calle Urasandi, donde, una vez localizado el paquete sospechoso, acordonaron la zona y desalojaron a los vecinos.

La bomba, compuesta por tres kilos de explosivo, estalló donde estaba previsto, frente a la Casa del Pueblo de los socialistas vascos, sin causar daños personales. Además, varios vecinos tuvieron que ser desalojados de sus casas, aunque pudieron regresar a sus hogares una vez que se comprobó que no existía riesgo. Los ertzainas advirtieron por megafonía a otros vecinos de que no salieran de sus casas y de que no se acercaran a las ventanas.

Varias personas que residen cerca del lugar de la explosión reconocieron haber pasado "mucho miedo" ante este nuevo acto de la barbarie terrorista, y un vecino denunció que la actividad de ETA "ya se pasa de la raya" y que "no tiene razón de ser". El hombre aseguró estar "harto de tonterías" y mostró interés por saber "qué opinan ahora" algunos de sus amigos en el pueblo, "que son de HB".

Ante los desperfectos ocasionados por el atentado, las autoridades tapiaron con tablones la puerta y ventanas de la sede socialista y las grúas comenzaron, sobre el mediodía, a retirar los coches afectados por la deflagración. Según confirmaron fuentes socialistas en el Ayuntamiento, así como vecinos de la zona, el bar de la Casa del Pueblo llevaba alrededor de tres meses cerrado, ya que había fallecido la persona que lo regentaba.

Las amenazas de ETA contra los socialistas vascos se han hecho más que efectivas en la última semana, ya que en tan solo cuatro días, los terroristas han atacado dos sedes del PSE en Euskadi. El jueves pasado, siete agentes de la Ertzaintza resultaron heridos leves como consecuencia de la explosión de un artefacto colocado junto a la Casa del Pueblo del barrio bilbaíno de La Peña. En esa ocasión, los etarras emplearon un modus operandi casi idéntico al del atentado de ayer.

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