El Ejecutivo admite que se le ha complicado sacar adelante sus propuestas en el Congreso

  • El reparto de poder en Euskadi y Galicia aumenta las dificultades para consensuar mayorías

El Gobierno asume que los resultados de las elecciones vascas y gallegas del pasado domingo van a alterar el juego de mayorías existente en el Congreso, pero para sacar adelante sus iniciativas apuesta por seguir negociando una por una con todos los grupos y no prevé pactos estables con ninguno de ellos.

A la espera de que se convierta en realidad el relevo al frente del Gobierno vasco y Patxi López sea el nuevo lehendakari, en el Ejecutivo de Zapatero ya se da por descontado ese hecho, que se suma a que otro partido cuyos diputados han respaldado gran parte de los proyectos gubernamentales, el BNG, pasa a la oposición en Galicia y se ve liberado de acuerdos con los socialistas.

Aunque públicamente se asegura que esos cambios no tienen por qué afectar a la estabilidad parlamentaria en Madrid, tal y como señaló el pasado viernes la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, fuentes del Ejecutivo reconocen que, a partir de ahora, aumentarán las dificultades para sacar adelante sus propuestas.

Pero recalcan que, en el fondo, no hay una variación muy sustancial de la situación que existía con anterioridad, porque ya desde el inicio de la legislatura, los 169 diputados socialistas han tenido que ir buscando y logrando el apoyo de formaciones distintas en función de lo que se debatía.

En este contexto recuerdan que ha habido cuestiones que han contado, incluso, con el respaldo del Partido Popular.

Ante un proyecto clave como será el de Presupuestos Generales del Estado para 2010, las fuentes citadas subrayan que es prematuro empezar a hacer cábalas.

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