La precampaña PSOE y PP lanzan sus propuestas sobre seguridad ciudadana

Rajoy propone penas más duras y rebajar la edad penal del menor

  • El líder del PP anuncia el endurecimiento del Código Penal, que también afectará a los jóvenes con delitos más graves o re¡ncidentes, para delitos como la pederastia · Proyecta 30.000 nuevos agentes

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La visita número 116 de Mariano Rajoy a Andalucía en la legislatura, según las cuentas del líder del PP andaluz, Javier Arenas, significó también la puesta de largo de los ejes sobre seguridad ciudadana con que los populares concurrirán a las elecciones, y entre cuyos objetivos está la rebaja de la edad penal del menor, a través de la reforma de la ley de responsabilidad penal, y el endurecimiento del Código Penal para delitos específicos como el racismo o la pederastia. Sin el esplendor de los mitines pero con la sobriedad de las conferencias promocionales de los grandes anuncios electorales, los populares alertaron en un acto en Sevilla de la necesidad de combatir con propuestas "con criterio" el incremento de la inseguridad ciudadana en estos cuatro años, que sitúan en los 20 puntos.

Para cambiar esta tendencia, Rajoy propuso un plan de choque -dividido en seis bloques con más de 100 medidas-, que contempla el refuerzo de las plantillas policiales con 30.000 nuevos agentes de Policía y Guardia Civil, 6.000 para Andalucía, y la reforma del Código Penal para endurecer penas específicas, corrección que también afectarán a los menores. En este capítulo, Rajoy anunció pero no concretó una rebaja de la edad penal del menor, actualmente fijada entre los 16 y los 18 años, para casos de especial gravedad, que tampoco especificó, y multireincidentes así como el incremento de las penas de internamiento. En favor de la protección del menor, anunció también planes de prevención en las aulas.

La reforma del Código Penal que propuso Rajoy contempla también el endurecimiento de las condenas por pederastia, racismo, xenofobia y los delitos relacionados con Internet. También endurecerá las penas por asalto a las viviendas habitadas o en centros comerciales, y pedirá el cumplimiento efectivo de las penas por delitos sexuales o crimen organizado.

Otro de los puntos clave de su propuesta pasa por hacer de la doctrina Parot -que consagra la acumulación de penas para que los delincuentes estén el mayor tiempo en prisión; 40 años- un precepto legal aplicable a los delitos de terrorismo, asesinatos y violaciones. Igualmente, el líder del PP propuso medidas de control y prevención del riesgo que entraña la puesta en libertad de delincuentes patológicos con pronóstico elevado de reincidencia una vez cumplida la condena.

Otro de los puntos más relevantes de su propuesta fue la relativa sobre violencia machista. Ante el "fiasco" de la ley contra la violencia de género, que el PP también apoyó en el Congreso, y para paliar sus deficiencias, Rajoy anunció que elevará la dotación de agentes que combatirán a este tipo de agresores, se comprometió a dar formación específica a los policías y garantizó que una comunicación "personalizada" con las víctimas, a modo de seguridad privada. "Las leyes no arreglan nada sino hay medios y no se cumple", criticó Rajoy.

El líder del PP aprovechó también el acto para arremeter contra Zapatero en una doble vertiente: economía e inmigración. Respecto de la política económica, criticó que el presidente "no haya movido un músculo de la cara" ante la subida de los precios, el encarecimiento de la cesta de la compra o el incremento del paro.

A caballo de esta pasividad, equiparó la gestión económica de Zapatero, que resumió en la política de "no hacer nada", con la etapa del último gobierno socialista de Felipe González: "Acaban siempre fastidiando la economía por no hacer nada, e igual que lo arreglamos en el 96 lo haremos ahora porque tenemos el mejor económico". Crítica que hiló con un elogio a la gestión de los gobiernos de Aznar de los que, dijo, Zapatero se ha beneficiado estos cuatro años: "Ha vivido de las herencias pero las herencias se agotan si no se ponen a producir".

Sobre inmigración, Rajoy defendió su propuesta de obligar a los inmigrantes a rubricar un contrato de integración frente a las críticas socialistas que tachan la medida de "xenófoba". Así, legimitó su propuesta en base a que se trata de "una copia" de otros países europeos. "¿Por qué no podemos exigir ese compromiso", preguntó con asombro. Rajoy defendió la política de la acción, que dijo encarnar, frente a la "política del avestruz" que practica Zapatero, y que se resume "en esconder la cabeza" ante los problemas.

También defendió su derecho a dar respuesta y valorar la gestión de Zapatero. "Lo peor de todo es que nos dicen que nos callemos, nos dicen que no puedo hablar de terrorismo, tampoco puedo hacerlo sobre inmigración porque genera tensiones, ni de economía porque soy catastrofista, ¿entonces de qué hablo, de fútbol?, concluyó con sorna.

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