Zapatero pide una gran movilización ante la política mezquina y de exclusión del PP

  • El presidente del Gobierno asegura que el PSOE es "el partido central de la democracia" y apela a "una amplia mayoría que derrote al cinismo y al pesimismo, frente a quienes quieren las cosas como antes"

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El jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha llamado hoy a una gran movilización el 9-M para hacer frente y no callarse ante las políticas "mezquinas" del PP, la homofobia, el "mercadeo con el dolor de las víctimas", la xenofobia, la exclusión, la actitud de "doña Cuaresma" y la hipocresía.

Con un "no me callo" repetido en más de una decena de ocasiones en el acto organizado por el PSOE en el Palacio de Vistalegre de Madrid, Zapatero se opone a una serie de actitudes que cree que representa el PP e invita a que su gesto sea emulado por todos los socialistas para lograr una masiva participación que lleve a una amplia victoria electoral.

El presidente del Gobierno, arropado por la práctica totalidad de sus ministros, ha asegurado saber que hay muchos ciudadanos hartos de la derecha que representa el PP, subrayando que no basta con estar hartos, sino que "hay que levantar la voz, usar la apalabra, movilizarse y llevar una amplia mayoría a las urnas el 9 de marzo". "Una amplia mayoría que derrote al cinismo y al pesimismo, que extienda libertades y derechos frente a quienes quieren las cosas como antes, como dice Cañete", ha señalado en alusión a recientes declaraciones del ex ministro del PP.

Zapatero ha explicado que, aunque es una persona tranquila y serena, él no se calla ante quienes quieren practicar la xenofobia y se siente al lado de quienes llegan legalmente a España para trabajar. "No me callo ante los propietarios del miedo ni ante los que quieren mercadear con el dolor de las víctimas, y siempre estaré comprometido con los decentes y con los valientes", ha garantizado Zapatero antes de exponer una lista de actitudes ante las que aseguró que tampoco se va a callar.

Entre ellas, el machismo, la homofobia, la exclusión, la precariedad laboral, la hipocresía, el rencor, "los que quieren llenar de chapapote la vida pública con insultos y descalificaciones", los depredadores del medio ambiente, los que impiden la investigación biomédica y los que quieren denigrar a la gente de la cultura y la investigación. "No me callo, y os pido a vosotros que tampoco os calléis, y que de este espíritu nuevo de Vistalegre salga una voz poderosa, inapelable y contundente de llamamiento a una gran movilización electoral", asegura Zapatero de forma enérgica.

También ha hecho bandera de la defensa de la alegría y el talante frente al "mal humor y el mal gesto de doña Cuaresma" (en alusión a la polémica entre Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre) y la cara triste de los dirigentes del PP. Asegurando que la seña de identidad de los socialistas es "mirada positiva y altura de miras", ha precisado que esa actitud, que considera que ha hecho que el PSOE sea "el partido central de la democracia", la mantuvo él también en la oposición apoyando asuntos de Estado como la política antiterrorista. "Porque, para mí, España y la libertad están por encima de las ambiciones y de las políticas pequeñas y mezquinas", subraya el jefe del Gobierno

Además de destacar las confrontaciones internas de la derecha, ha alertado de que quienes siembran incertidumbre y temor son quienes siempre han tenido segura su vida y su bienestar material y quienes, en alusión a Manuel Pizarro, "ahora van a los mercados" después de haber recibido indemnizaciones millonarias.

Zapatero ha defendido su gestión y, respecto a la actitud del PP ante la situación económica, ha advertido de que la derecha "no gobierna bien cuando hay prosperidad, porque no reparte beneficios, y gobierna peor cuando hay dificultad, porque no reparte sacrificios". Ante ello, garantiza que su Gobierno cargará los sacrificios "a los más poderosos" en los momentos difíciles.

A su juicio, la derecha "siempre es fría, muy fría" con los trabajadores, recordando cómo "congelaron los sueldos de los funcionarios, el salario mínimo interprofesional o las pensiones mínimas", aunque son "calientes con el planeta", ya que "no les importa nada acabar con las posibilidades de la tierra, el aire o los mares".

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